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lunes 13 de octubre de 2008

El Plymouth de Tulsa

15 de Septiembre de 1957

La mañana ha amanecido soleada, y el río Arkansas azul, pero la ciudad está nerviosa. Todos los hombres y mujeres de Tulsa tenemos hoy, una cita con el futuro.
Celebramos los cincuenta años de nuestra ciudad. Medio siglo en el que nuestros padres y abuelos fundadores, han trabajado, han sudado por nosotros.
Han sufrido dos grandes guerras y un desplome económico, pero la grandeza del pueblo americano les ha ayudado a sobrevivir. Hemos sabido aguantar los tornados, la tiranía, la muerte. Hoy lo celebramos en comunidad.

El mundo actual es extraño. Las máquinas se han apoderado de nuestras cocinas, el progreso ha entrado sin avisar en nuestras casas. Las chicas se peinan distinto, la radio está cambiando y con todo, creo que vamos encaminados al mejor momento de nuestra joven pero arraigada historia. Las fabricas que se instalaron aquí el año pasado, han dado trabajo a muchos de los buenos hombres de Tulsa, que con su esfuerzo y la ayuda de Dios, nos harán más fuertes.
En recuerdo de todos ellos, y en conmemoración de nuestros cincuenta años, le haremos un regalo al futuro. Los habitantes de Tulsa del siglo XXI, estarán más cerca de estos momentos de cambio cuando en el lejano 2007, cuando nuestra ciudad cumpla veinte lustros de historia, recuerden, con este simbólico regalo, como eran sus antepasados, cercanos y lejanos.
Se ha preparado una "cápsula del tiempo", dentro de la cual un flamante Plymouth Belvedere Sport Coupé de este mismo año, y una serie de objetos significativos de nuestro estilo de vida, descansarán bajo una gran capa de hormigón a prueba de ataques atómicos, bajo tierra, en la intersección de Sixth Street y Denver Avenue.
El deseo del que les habla, Thomas Anthony Cassidy, y de todos los ciudadanos de Tulsa es que cuando se redescubran los tesoros del "pasado", se aprecie el ardor y la bravura de unos hombres que construyeron para ellos el paraíso en la tierra.

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El 13 de Septiembre 2007, se desenterró, después de cincuenta años, el mítico Plymouth de Tulsa. El automóvil recién salido de fábrica y sepultado junto a unas botellas de cerveza y otros objetos de la época, parece no haber aguantado su medio siglo de cautiverio. La humedad y las filtraciones de su cámara, teóricamente acorazada y a prueba de ataques nucleares, ha dejado al automóvil en un estado lamentable.

Un hombre mayor, lloraba sin que la multitud pudiera observarle, mientras descubrían el desafortunado presente de la máquina.
"Yo os maldigo, hombres del futuro" balbuceaba secándose las lágrimas con un pañuelo.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

me gustó el cuento!

Julius Desperate dijo...

Sólo podía tener ese final.
Grande, Jimmy, como ya viene siendo costumbre.
¿de dónde coño te sacas esas fotos?

Un abrazo, compi... tal vez en breve ficcione... nunca se sabe ;)

puagman dijo...

q tal jim,

los comentarios d elmundo estan llenos d ruido y suspicacias, pero intento no ser "fiero" sino todo lo contrario. hay q tomar las cosas con humor. y muchas veces, con condescendencia.

lo q si me gustaria es poder estar d acuerdo contigo alguna vez! :DD

ah, querido amigo, somos tan distintos... ;)

por cierto, me gusta la nueva foto en la cabecera del blog.

salud,
puagN.

puagman dijo...

hola jim,

t dire q no he visto eso d veneno puro. el videoarte es muy interesante, pero d momento me basta con conocer a los clasicos. ya sabes. no obstante, estoy buscando info por ahi sobre ese xavi villaverde.

gracias por ilustrarme sobre la escena videoartistica patria.

Instigador dijo...

Gran Jimmy. El coche destrozado pero..¿estaban las cervezas en condiciones para el consumo?

Brindo por ti.

Sr. Tejón dijo...

Buen final. "Hombres del futuro". A ver si esta semana te llamo y comemos. Yo últimamente estaba escribiendo muy mal y no he escrito ni una línea esta semana pasada. Demasiados cambios en mi vida, necesitaba un parón. A ver que tal se me da esta que entra...