ENTRA Y DESCUBRE LAS MIL HISTORIAS DE JIMMY BARNATÁN

domingo 24 de mayo de 2009

Hasta la vista Memphis

El viaje por Memphis ha llegado a su final.
Siguemé en mi nuevo libro-blog "Notas de una ciudad con playa"
Hasta la vista Memphis, hasta la vista Rock&roll.

Jimmy

lunes 16 de marzo de 2009

La Terminal


El joven Warren paga treinta dólares al taxista pakistaní, que a pesar de un asombroso atasco a media tarde del sábado, le deja según los tiempos, en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional Louis Amstrong de Memphis. Las farolas de la autopista se han encendido durante el camino, la conversación ha sido amable y el conductor, como acostumbra con los clientes a los que puede sabotear ligeramente el trayecto, le ha obsequiado con una tarjeta y un teléfono personal, “por si algún día vuelve a la ciudad del rock&roll y no quiere perder tiempo encontrando un chofer”.
Warren, antes de entrar en el edificio, apura un cigarrillo y mecánicamente repasa los mejores momentos de su viaje, mientras la mezcla de la nicotina y el ir y venir de la gente, le provocan cierta sensación de mareo.
Al mismo tiempo Kristjana, la islandesa de lacia melena blanca, ojos grises y piel transparente, pisa por primera vez, a sus treinta años, suelo estadounidense. Su reloj de la suerte ha debido funcionar, porque está cumpliendo el sueño de su vida. Probablemente el sueño de todas las chicas del club de Ajedrez donde juega en su ínfimo y lejano pueblo natal, Fludir. El centenar de habitantes de la población al completo, incluyendo a los más veteranos, reconocen haber soñado con aterrizar en el país de las oportunidades por lo menos una vez en sus vidas. Según el Daily Reikjiavik Review, sucede también a nivel nacional. El segundo sueño más repetido en cambio, y esta vez exclusivo del sector masculino, es una noche de pasión bajo la Aurora Boreal, con la heroína de los videojuegos Lara Croft.
Kristjana espera no decepcionar a ninguno de sus conocidos, mientras ve asomar su maleta sobre la roída cinta transportadora.
Sentados sobre un inmenso bolsón verde, dentro de la interminable fila del mostrador de facturación número doce de Pan-Am, están el pívot estrella de los Boston Celtics de los setenta, Danni “bom-bom” Jhonson y su encantadora esposa Linna.
Natural de Memphis, el que un día fuera la gran esperanza blanca del equipo de Nueva Inglaterra, después de varios años en la sombra de los banquillos universitarios y tras un intento fallido en los Grizlies de su ciudad natal, se va a probar suerte al viejo continente. Un equipo griego de la lejana Europa, espera con honores de emperador al primer entrenador de la todopoderosa NBA que pisa, para quedarse, la tierra de Alejandro Magno.
Mientras los fláshes y las insidiosas firmas de los periódicos deportivos aguardan con la guadaña la llegada del astro, el hombre, casi anónimo entre sus vecinos, pasa desapercibido en el maremagnum de la terminal.
“El calendario no perdona, cariño.” Le dice la abnegada Linna, cuando intuye en su rostro una mezcla de fracaso y miedo a lo desconocido.
Warren, el fumador del taxi, factura con mejor suerte su equipaje y se sienta a tomar un refresco en la cafetería que hay al lado de su puerta de embarque.
Dos gemelos de unos cuatro años, Westly y Jhon, vestidos exactamente igual, juegan a pilotar un jumbo con problemas, hasta que una histérica y arrugada mujer les llama la atención.
Es la señora Rossental, o “la viuda del Distrito 20”, como la llaman sus vecinos de bloque. Hace unos años su marido, el humilde zapatero Aaron Rossental y su hija mayor, la hermosa Esther, perecieron en el sonado accidente aéreo de la TWA del aeropuerto J.F.K. de Nueva York.
Desde entonces, solo se monta en la “diabólica máquina de volar” cuando es estrictamente necesario y siempre con diacepan en cantidades industriales, y no menores de whisky irlandés.
La madre de los gemelos mira la suave sonrisa de Warren al presenciar la reprimenda.
Elisabeth, divorciada, consiguió la custodia de los niños después de ganar un duro juicio contra el mismísimo Venneti, el diseñador que ha copado los mejores locales de la Quinta Avenida neoyorquina, y que no dudó en poner en manos de sus crueles abogados la separación, mientras recibía premios en Paris y Londres por su nueva colección bautizada deprisa y corriendo como “Aguas de serpiente”
Elisabeth se alegra de estar en aquella puerta de embarque, de coger el mismo avión que el silencioso Warren y de la extrema duración del vuelo. “Todo el mundo se levanta al menos una vez a estirar las piernas…” piensa, pícara, mordiéndose el labio inferior.
La azafata encargada de avisar a los pasajeros, ya le ha comunicado que ella y sus hijos podrán entrar en las primeras tandas, junto a los viajeros de primera clase.
Con la misma sonrisa artificial y preciosa al mismo tiempo, coloca también a la tambaleante señora Rossental, que no duda ni un instante en sentarse en uno de los asientos de espera reservado para minusválidos.
Perdida en el laberíntico dibujo de la Terminal, Kristjana sube y baja escaleras mecánicas, pasea por las tiendas del Dutty Free con una sonrisa dibujada en la cara.
Su vestidito de flores, deja ver unos zapatos negros y sus pálidas pantorrillas que buscan desesperadamente un sol que no encuentran. Las bolsas aumentan y parece estar encantada de perderse una y otra vez, de enmarañarse en la caótica aunque señalizada planta de llegadas.
Danny “Boom boom” Jonson, ya solo y sin su encantadora esposa Linna que va de vuelta a casa, devora concienzudamente un ejemplar del NBA Today. Se pasa su puerta de embarque y se sienta en un sillón al lado del servicio de caballeros a terminar de leer el articulo “¿Quién será el siguiente?” en relación a un nuevo “rookie” de los Chicago Bulls.
“¡Que manía con buscar sucesores! ¡Michael era único, ahora juega al golf y ya está!
El reloj de la suerte de Kristjana, marca la hora señalada del embarque, pero él sigue inmerso en la lectura de los superficiales comentarios de un tal David Mars, autoproclamado ideólogo del baloncesto moderno.
La mujer llegada del hielo, ve como “Boom boom” al darse cuenta de su retraso corre hacía la puerta de embarque mientras el avión que le llevaba al futuro, despega desafiando todas las leyes físicas y con sus depósitos llenos de combustible.
Cabizbajo, Danny camina repasando el dibujo geométrico de la moqueta de la Terminal, con destino a la salida. Una lágrima se le escapa, presa de la autoculpabilidad y del veloz sprint de sus piernas ya desacostumbradas. “Esto no es empezar con buen pié, desde luego…” piensa.
Kristjana se acerca y le toca la espalda. Tarda unos segundos en darse la vuelta exhausto por la carrera, y derrumbado por el futuro. Ella, como un ángel, abre su mano y le da su reloj de la suerte. Cierra su diestra y se va, siguiendo al fin el cartel verde de salida, al lado del ventanal donde Danny ha visto levantarse en el aire al Boing 747, donde ha visto volar sus esperanzas de una vida nueva, una distinta, en el ocaso de su carrera.
Los gemelos se han convertido en el centro de atención de los pasajeros que ordenadamente empiezan a desfilar por el finguel numero 6. La azafata encargada de controlarles, Emma, llama primero a los de bussines, a Elisabeth y sus niños, y después, en grupos de cinco, a los viajeros situados en las filas de turista, empezando por la cola.
- Es lo primero que te enseñan en los cursos… le dice a Warren, el fumador del taxi, cuando nota sus ojos clavados en su boja y en el monótono soniquete de su voz, al micrófono. Warren asiente y ríe mientras le entrega su tarjeta de embarque.

La Terminal fue construida por el arquitecto Alexander “Snupp” Friedrich, queriendo recordar a los maravillosos colosos modernistas parisinos. Las salidas de emergencia están convenientemente señalizadas, dispone de servicio para personas impedidas las veinticuatro horas diarias y por supuesto, no se puede fumar.

Dos aviones salieron a la vez con destino a Europa aquel 2 de Marzo a las 20:00 horas
Elisabeth y Warren, la madre y el fumador, rozaron sus manos cuando colocaban sus bolsas en un mismo compartimento, y se saludaron cuando faltaban sesenta minutos para el aterrizaje mientras sobrevolaban las fértiles tierras españolas. Se intercambiaron los teléfonos y los dos pensaron al mismo tiempo: “aunque quiera, se que no podré olvidarte”.
La viuda del distrito veinte se tomó tres whiskys y se quedó profundamente dormida. Cuando despertó el avión ya estaba en tierra. “Tienes unos niños monísimos” le dijo a Elisabeth entregando el pasaporte en destino.
La suerte de los pasajeros con destino a Atenas, fue muy distinta. El avión, a los dieciseis minutos del despegue, sufrió un problema en uno de sus alerones. El piloto fue incapaz de corregir la marcha descendente de la aeronave que se estrelló haciendo explotar las toneladas de fuel en un campo cercano a Covington, en la ruta 51.El humo podía verse desde la parada de taxis, donde a dos coches de diferencia, Danny “boom boom” y Kristjana, Kristjana y Danny “boom boom”, empezaban a vivir el primer día de su nueva vida.

jueves 12 de febrero de 2009

Teclado, tercera y última línea. Técnica mixta.

Z
Zumbido agudo y constante, vértigos, y posible pérdida de vista.
Dolor intenso de estómago, disminución de apetito y una más que probable crisis de ansiedad…
Nadie me advirtió que amar la vida fuera tan complicado.

X
“X” escribe. Corta el silencio de la madrugada con sus dedos en el teclado mientras “Y”, ajena y tirada en el sofá, repasa las fotos de una antigua revista de moda.
Ni siquiera la noche es capaz de unir a estos dos elementos comunes en un mismo conjunto vacío.

C
¡Crisantemos y pétalos de rosa para el emperador!
¡Que las flores engalanen los palacios y las calles!
... ¡Háganle creer de una vez que el mundo es suyo!

V
Véndeme después de usarme.
Utiliza mientras puedas mis dedos, que sanarán tus dolores.
Véndeme como me compraste.

B
Buenos Aires, 14:57, Plaza San Martín, bajo un frondoso árbol .
Ella se despide con un pudoroso beso en los labios.
Él, volviendo a casa, y después de caminar por la ciudad durante todo el día, piensa en viajar a Europa.
¡Levanta la vista, hermano!
En cualquier sitio hay una gran película.

N
Negaré siempre que te escribí estos versos.
Y que volví al barrio a buscarte.
Conseguiré, lo juro, olvidar tu nombre.

M
Muerde con fuerza mi puño, que el daño está todo hecho.
Canta y baila mientras me quemo.
…Que el festín no se te atragante.

miércoles 11 de febrero de 2009

Teclado, segunda línea. Oleo


A
Albaranes de negocios quebrados...
Libros de notas que regalan, azarosos, magníficos números.
Preciosas listas de deudas.

S
Senderos pulcros de baldosas amarillas
Que nunca nos llevarán de regreso.
Oz está más lejos de lo que creemos Dorothy…
Ni tus golpes de tacón serán capaces de librarte del calendario.

D
Diagonales, perpendiculares y paralelas.
Líneas que forman laberintos.
Muchos hay que se han vuelto locos por la caligrafía china.

F
Fin es la palabra.
Fin que espera, que busca, que encuentra.
Sortear, esquivar… que asombroso juego.

G
Gritar y temer, y amar y olvidar.
Y reir, y gemir de placer y llorar...
Como infinitea la vida.

H
Hielos que bailan y suenan para nosotros dos entre las manos.
Se escapan derritiéndose en la alfombra.
Instante Violento.

J
J, es la letra. La letra de los que me dieron esta letra.
Y contenida en el símbolo, está mi historia.

K
Kilómetros de asfalto se han empeñado en separarnos.
Espero que algún día, en el espejo convexo,
Encontremos el calor de nuestras líneas condenadas a la lejanía.

L
Lagos azules, furgones vacíos, neumáticos negros, cuero mal curtido.
Son algunas imágenes borradas hoy de su garganta divina.
La música, que todo lo puede, se encargará de ponerlas en su sitio.

Ñ
Ñoquis para almorzar el veintinueve de cada mes.
Mantel de cuadros rojos y blancos, moscato en el vaso.
Un bandoneón rezonga en Radio Corrientes…
Magnífica estampa de 1986. El pueblo ya está preparado para ver a Dios.

lunes 9 de febrero de 2009

Teclado, primera línea. Técnica mixta.


Q
Quise que todo fuera distinto, cariño.
La ilusión se va tan rápido
Como el tabaco en una noche de insomnio.

W
Whisky, sanador en las madrugadas largas.
Destrucción.
Nadie hablará de mi, en el periódico de mañana.

E
Enamorarse de los errores.
Prendarse de la incertidumbre.
Nunca pensé que el amor fuera tan peligroso y tan bello

R
Remar contra el viento y romper las barajas.
Robar sueños y vender esperanzas.
Mis especialidades ocultas.

T
Tintineo como los cascabeles de algún caballo mientras suena la música. La ceremonia está a punto de empezar.
... Me quemo mientras bailas.

Y
Y la noche se alarga, mientras experimento los primeros cambios.
Me cuesta discernir y el aparato locomotor comienza a fallarme.
Cada vez falta menos para encontrarnos.

U
Una historia que se repite:
Desnudo me arrojo al vacío.
Antes de besar el asfalto, con los brazos en cruz, remonto el vuelo, y veo la ciudad desde el aire.

I
Insidiosas voces de duerme vela.
Diálogos que danzan a ritmo de televisión,
Oscuridad en mis sábanas sucias.

O
Olvidamos que nos conocemos.
Se nos cae el viento.
Al fin, se rompe el encanto.

P
Puertas que se abren a patadas.
Ventanas que dejan la brisa acariciar mi cara.
Huecos donde pasa el aire listo para ser contaminado.

lunes 26 de enero de 2009

Domingo norteamericano

La radio suena a un volumen medio. El olor del café traspasa las puertas de las habitaciones, mientras en el horno se cocina una tarta de manzana para la reunión vespertina semanal. Un Domingo más de invierno en Memphis.
La bandera hondea orgullosa en el jardín de los Henderson, y mientras la hacendosa madre, con una sonrisa de anuncio, glasea con azúcar en polvo unas magdalenas, Victor, cabeza de familia, recoge las hojas caídas del césped y las amontona, parsimoniosamente, en dos grandes y bellos montones color marrón.
Su hija mayor, de nueve años, Nina, sueña con ser astronauta y surcar, algún día, el espacio exterior. A menudo convierte las cajas de huevos que su madre vacía en naves espaciales que atraviesan la atmósfera. Ahora, disfrutando de unos energéticos cereales con leche, mira junto a su hermano pequeño Robbie el Show del capitán América por el canal 10.
El repartidor de periódicos saluda amable y lanza enrollado el grueso ejemplar dominical del Memphis Advertiser, que incluye magazine y sección ampliada de deportes.
Los Bulls han perdido todos los encuentros de lo que llevamos de mes y han abandonado ya todas sus opciones de disputar los play offs esta temporada.

Lincoln, amigo de la familia es el primero en llegar junto a su encantadora esposa Amy. Tres jarras de ponche y unos bombones de castaña.
Con diez minutos de diferencia llegan los Bates y los Nichols.
Ellos juegan a las cartas, mientras las mujeres conversan sentadas en el sofá del salón. La televisión, suena de fondo sin que ni unos ni otros le presten atención alguna.
… Las rancheras aparcadas frente a los dos montones de hojas secas.
… Un esporádico automóvil atraviesa la calle a la velocidad indicada.
Se oculta lentamente el sol de este apacible domingo, y la vida escrita, o descrita, fijada o prefijada sigue su curso.
El joven Robbie, mira los dibujos de un libro de cuentos ilustrados de los hermanos Green.
Nina, lee al borde del llanto un articulo del suplemento del periódico escrito por un desaprensivo sin rigor titulado
“¿Llegó realmente el hombre a la luna?”.

sábado 24 de enero de 2009

Hairman, el dandy del "Clarks"

Durmió treinta noches en el mismo cobertizo. Robert Warren Hairman, durante el irrisorio intervalo de tiempo que baila desde el invernal y letal frío de Febrero hasta los primeros días soleados del tercer mes del año, tuvo tiempo para convertir el “Establo de la Muerte”, que es como se dio a conocer su funesto escondrijo por parte de la prensa de todo el mundo, en un templo dedicado a la distinguida señora Calvinni.
Su metro ochenta de elegante y empacada imagen, su mirada, a veces perdida y reinterpretada por su víctima como símbolo inequívoco de reflexión, y su melena fosca y castaña de cincuenta y dos años, le convirtieron en uno de los buscones más deseados por las separadas y las viudas del “Carks”.
Desde la más coqueta y presumida como la señora de Robertson, conocida entre los camareros del Red Light como “La viudita del liguero” hasta la más estirada, la bella y hierática profesora de piano Margaret Frears, a la que tuvo el honor de brindarle por primera vez, el sabor y el delirio de la carne y el sexo, caían locamente enamoradas del apuesto caballero de ojos verdes.
La tarde del último día del año 1967, mientras la ciudad se engalanaba para festejar entre vítores y alharacas la nochevieja, mientras las señoras rellenaban sus perfumadores de cristal y elegían con precisión sus vestidos de fiesta, Warren preparaba frente al espejo del baño de la habitación número 6 del Motel Royal una pueril declaración de amor.
La persona elegida para descubrirle sus ingenuos sentimientos, era la señora Calvinni. Veinte años mayor que él, con apetito atroz tras la puerta de la alcoba, con bellos ojos grandes y negros camuflados por las bolsas delatoras de la edad, boca grande y libre, y manos largas. Activas.

El pelo de su débil melena gris, recogido siempre para el resto, le caía hasta el trasero. Las cortinas la habitación se movían suavemente dejando entrar a través de la ventana entornada, suaves ráfagas de frío.
…Con el único abrigo de los brazos de Warren, con su sexo mayor esperando, con su boca tocando la almohada, sus manos agarrando los picos de las sábanas. Sus ojos entreabiertos de placer, labios húmedos, presión de mandíbulas, la alfombra caliente sobre el suelo helado de invierno.

Warren, tras amarla como nunca antes lo había hecho y después de dudar sobre la idoneidad del momento, se dispuso a revelarle, con un cigarrillo sin filtro entre los labios, el amor secreto que profesaba.
La señora Calvinni, todavía desnuda, escuchó sus palabras sinceras, pensó durante unos minutos y bebió de una copa de vino tinto.
Warren recibió una respuesta nada satisfactoria, que llenó sus ojos verdes de lágrimas. Avergonzado, fue vistiéndose lentamente sin mediar palabra. Sin mirarla a la cara, salió de la habitación. Al atravesar su apartamento, sintió por primera vez, según sus declaraciones tras ser detenido, “el implacable deseo, la dulce tentación” de acabar con la vida de su amada.

Un mes de remordimientos y batallas oscuras del pensamiento, le apartaron del “Clarks”. No quería cruzarse con mujer alguna, no quería soportar el rubor, ni los susurros ni los comentarios.
Conocidos dijeron en la causa que Warren dejó de hablar y que el deterioro físico que sufrió durante aquel mes, comenzó con una crisis auditiva aguda que le dejó prácticamente sordo.
La mañana del primer día de Febrero decidió, dando un paso hacia delante en busca del remedio a sus turbios pensamientos, salir a caminar.
Llovía intensamente y los paraguas convirtieron la concurrida Calle Lavilla en un ir y venir, en una gran marea multicolor.
Entre la gente adivinó un vestido, que ocultaba unas curvas conocidas, unos huesos ya devorados, unas piernas abiertas con suma devoción anteriormente.
Aquel recogido de débil pelo gris sostenido con una llamativa diadema de brillantes, paseaba de la mano de un hombre pequeño. Warren siguió a la pareja desde la acera contraria.
En el semáforo de la intersección de Lavilla y Av. Simon pararon frente a frente. Entonces Warren fue adoptando una postura extraña, encorvada, sus cejas se elevaron, sus ojos verdes perdieron el brillo y se convirtieron en pardos. El vello empezó a brotar en su cara, los tendones tiraban de sus extremidades. Sus puños se abrían y se cerraban una y otra vez. Las uñas crecieron sucias, sus dientes se tornaron amarillos y el traje que el entendía flamante, se mostró en su verdadero estado. Coderas roidas por sus propias muelas. Sucios despojos.
Warren había muerto hacía treinta y un días, y había resucitado en aquel semáforo de invierno en el reflejo de un escaparate.
Miró al asfalto, y comenzó a caminar descalzo, clavándose los guijarros de la carretera. Levantó la mirada desde el suelo con el pelo sobre la cara, se paró frente a la señora Calvinni y su atemorizada pareja que no levantaba dos palmos de altura, y empezó a olisquear su vestido como un perro encontrando a una hembra en celo, sin que se ella pudiera adivinar su rostro todavía.
Tocó el encaje de su vestido negro. Erecto, empapó las yemas de sus dedos en recuerdos y continuó hasta el escote. Entonces se descubrió ante ella.
El miedo y el asco contenido, se convirtieron en un grito sordo y en una lágrima que surcó el pómulo derecho, sonrojado por el viento y el frío, de la señora Calvinni.
- Hola mi dama… mírame. Míra bien lo que me has hecho, dijo.
Levantó su mano y secó la lágrima. Dirigió el índice a su boca, que indefensa se abría y le dejaba entrar.
- Te llevaste el gato al agua, ¿eh? ¿Por qué no hacerlo otra vez, aquí mismo?
Ella nunca podrá confirmarlo, pero según las palabras de Robert Warren en el juicio posterior, al cual se presentó sin defensa y como culpable, ella jugó con su dedo sucio metido en la boca durante aquel encuentro.
El claxon de los automóviles que no habían conseguido sortear a la pareja y al monstruo, sonaron irritantes.
- Volveremos a estar juntos, mi dama… Le susurró antes de correr, contrahecho, hasta la vereda y perderse entre los paraguas multicolores y las callejas mojadas.
En el Royal Motel no supieron más de él. Nadie supo más de él hasta que fue detenido por la policía el 5 de Marzo.
Dos noches más tarde del encuentro, después de robar una furgoneta y localizar en las afueras de la ciudad, en el límite oeste con la ruta 61, una granja abandonada y vacía, aparcó frente al 629 de la calle Butelle.
- Esperé a que “el hombrecillo” se marchase y bajé del coche. Me arrodillé para que a través del cristal opaco de su puerta, no pudiera adivinar el intercambio. Entonces ella abrió la puerta cepillándose su débil melena gris…
El acusado saltó sobre ella como un felino y la tiró al suelo con la puerta abierta.
-Quiéreme, dijo. Quiéreme más que a cualquier otro. ¡Quiéreme de una vez!
Entonces el acusado se quitó el abrigo largo que vestía y la cubrió para llevarla hasta el furgón robado con matricula 15289-33 de Memphis, Tennessee. Condujo durante una hora y diez minutos hasta la Granja Morris, desocupada desde el año 1963, donde en el cobertizo de la misma, retuvo encadenada a la señora Calvinni, hasta el día que decidió acabar con su vida.
Durante el mes de Febrero, según demuestra la autopsia, el acusado y su victima establecieron relaciones sexuales hasta el día de la muerte por asfixia.
- La quería locamente. Locamente, dijo Warren, el monstruo, antes de que el Juez Marvin Joseph Jackson dictara sentencia.
Tras cuatro meses en prisión, el recluso 24601, Robert Warren Hairman, era conducido a la horca, donde a las 20 horas del día 15 de Julio, era ajusticiado.
La prensa y la ciudadanía festejaron el final del Dandy del “Clarks”.

martes 20 de enero de 2009

Cerca de Stanford Bridge

Westley Wallace nació cerca de Stanford Brigde, Londres, en el año 1979. En unos meses alcanzará la treintena y piensa con resignación que cuando la cifra mágica le llegue al permiso de conducir y al fin deje de ser un veinteañero, todavía no habrá visto el sol iluminar la capital inglesa.
Westley Wallace suele sentarse a leer en el cementerio que linda con el estadio. Sus primas, las gemelas Laura y Lora de veinte años, hacen footing todas las mañanas en el cementerio que linda con el estadio, sus padres pasean los domingos de primavera por los preciosos caminos custodiados por hileras infinitas de cipreses en el cementerio que linda con el estadio. Todos los habitantes del barrio, según las estadísticas del Netmouth Studio, pasan al menos diez veces al año por el empedrado de la avenida central del cementerio que linda con el estadio y muchas de las mujeres de la zona han destrozado al menos dos o tres veces un par de zapatos de tacón en el trayecto.
- No caben muertos aquí, para tanto visitante, dice Earl Bowles, uno de los guardianes con turno de mañana.
- La gente hace pic-nic, los niños juegan a la pelota y en verano las chicas se tumban a tomar el sol.
"Las mujeres que se tumban en las tumbas, desoladas por el sol que no solea" escribe el bueno de Westley Wallace en el margen derecho de la pagina trece de un libro de poemas de Rilke. "¿De que sol hablará este borracho?" piensa.
La brisa pasea entre los nichos alegres del cementerio.
Las gradas de Stanford Bridge se van llenando, y el murmullo de miles de personas se convierte en el ir y venir de las olas enredadas en la orilla del mar, helado sin duda, durante estos primeros días del año.
Westley Wallace, apoyado siempre en la lápida de la señora Gloster, que casi forma ya parte de la familia, tiene su primera crisis existencial mientras el delantero local Didier Drogba fusila al cancerbero del humilde Stocke City desde el punto de penalty.

lunes 29 de diciembre de 2008

Viaje de ida

I- Amanece desde el tren. Punto y seguido
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La primera luz del día, quiere iluminar, tenue, las copas de los árboles.
No se si es nieve o escarcha. No se la diferencia.
Los azules pardos, los románticos claros del bosque nevados, me recuerdan fugazmente a los cuadros de Friedrich. Al levantar la vista de la revista de viajes donde escribo, hay mas luz, y comienzo a adivinar los cables del tendido eléctrico. En la ventana se reflejan las espaldas de otros viajeros que ignoran la bella estampa que a pocos metros, que tan cerca y tan lejos de ellos al mismo tiempo, se produce.
Este placentero y paulatino amanecer me está serenando. El diacepán hace lo suyo/ toca las palmas.
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II- Detalle pseudo modernista de estación
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Disfruto del hierro frío y rugoso. La textura quiere recordarme a la lija, en cambio, me resisto a evocar cuando fue la última vez que tuve el aspero papel entre mis dedos.
El final de la barandilla es esplendido. Me tumbo en su curvatura. Disfruto de sus juegos geométricos sin esquinas
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III- No tittle
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El tren atraviesa ahora una ciudad. Hileras de edificios de suburbio, tapias y cementerios diminutos, son ahora iluminados con la fuerza de los primeros rayos directos del sol. La sombra de los vagones, inmóvil y veloz al mismo tiempo, se proyecta sobre una interminable nave industrial.
Paredes con graffitis, polígonos muertos. Niebla.
Irrumpe una mastodóntica fábrica. Todavía no es de día.
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IV- Pregunta
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¿Cuantas veces habrá visto amanecer, cuantas veces habrá caído deslumbrado por el primer sol de mañana el viejo hangar de locomotoras?
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V- Campos helados
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Noto como por minutos, por segundos, se eleva el sol. La luz ya no es amarilla.
La sombra del tren en unos campos de trigo helados, me sigue causando curiosidad. Me encantaría desmenuzar esta extraña atmósfera más tiempo. Se que es imposible.
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VI- Estación
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Las espigadas elices de las centrales eólicas a contraluz, se convierten en flashazos que deslumbran al pasaje. Un estúpido baja la cortina y duerme.
Ahora hay un par de vías muertas, troncos grises apilados en montones y extrañas máquinas oxidadas. La hierba parece ceniza. La escarcha ha teñido los brotes del terraplén.
Ahora llego a una pequeña estación. Solo hay vagones de carga pintados. Edificios que hace tiempo, mucho tiempo, sirvieron para algo.
Cristales rotos. Vías, piedras y más piedras.
Disfruto de esta naturaleza muerta.
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VII- Instante
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Una enorme chimenea de fábrica en desuso, un silo repleto de grano, los restos de una capilla en medio de la nada. Dos bloques de heno y una quitanieves. El tren se detiene.
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VIII- No tittle
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Llevamos varios kilómetros de hierba estéril y seca. El azul eléctrico y alto del cielo, baja hasta convertirse en un celeste pálido, casi blanco. Unos montes nevados se levantan al fondo.
No han repartido todavía los auriculares y la película va ya por la mitad.
.
IX- Llegando a casa
.
Abandonamos los monótonos campos color amarillo. Ahora, los montes empiezan, bravos, a elevarse. Sus picos, teñidos de gris y blanco, muestran el camino hacia el norte. El norte amado.
El cuerpo me pide calma, pero el latido se duplica, los labios se secan y mis ojos se abren.
Jamás había disfrutado tanto un viaje de ida.

jueves 11 de diciembre de 2008

Trayectos


El traslado, la marcha, el transito, el viaje, la ida o la vuelta…
Que curiosos, momentos en vilo, los que vivimos. O más bien no vivimos mientras suceden los recorridos, los trayectos.
La mayoría de las veces queremos llegar o no queremos partir. El viaje nos incomoda, el movimiento nos perturba. Y desgraciadamente nos pasamos un alto porcentaje de nuestra vida en ello.

8:58 -Estaciones
El joven Lincoln, enfundado en un anorak verde con cuello de piel y un gorro de lana, baja las escaleras del Metropolitano. Entre muchos otros anoraks, entre muchos otros gorros de lana, alarga el brazo hasta agarrar con fuerza una de las barras de seguridad del tercer vagón empezando por la cola. El mismo, todos los días.
Alguna cara conocida, rostros que vagamente se instalan en la retina, que no tienen voz. Que están callados.
Encuentros que comienzan con el nombre de una estación y terminan con el de otra. Fugaces figuras que transcurren, intérpretes que pasean, ejecutantes que no ejecutan. Siluetas trazadas que, como él mismo sabe, están dibujadas a golpe de apeadero.


9:37 -Patología
Jeff baja la bandera todas las mañanas a la intempestiva hora de las seis y media. Nunca ha salido de la ciudad porque tiene miedo a viajar. Su caso de agorafobia no está asociado a los espacios abiertos, que disfruta a menudo con sus dos hijas Tina y Sally y su mujer Stacy.
La patología es algo más rebuscada, ciertamente extraña. Salir de Memphis le provoca ansiedad, pero transitar por sus calles, pasear su asfalto con el taxi le da la calma. Curioso el caso de Jeff, que odia los traslados y se ha pasado más de la mitad de su vida yendo de un sitio a otro.

13:32 -Hora de volver
El timbre suena. La sirena dicta.
Es hora de salir.
El autobús espera, el pitillo atropellado que ella sujeta entre los dedos se fuma solo, se lo lleva el aire.
Tiene los labios cortados. El frío de invierno.
…Tararea mientras tirita.
Ella le mira, él aguanta el envite.
Parece que hay veces que ir o volver sirve para algo, me digo viendo el numerito desde un banco de piedra.

miércoles 10 de diciembre de 2008

Confesión de Hotel o La última noche de “Memphis Caravan”


El concierto terminó a eso de las doce, y sobre la una llegamos aquí, así que no debemos de estar muy lejos de la ciudad.
El hotel de esta noche no es gran cosa comparado con otros, pero es confortable. Tiene máquina de hielo en la entrada, cafetera de puchero y televisión por cable. Todo un lujo por treinta y tres pavos al que el “Nice”, el mánager de la banda, no se pudo negar.
Él y yo tenemos habitaciones independientes. Los músicos comparten tres dormitorios de dos camas, también con cafetera y tv. de 24 pulgadas.
Mathew “The Cop” duerme, desde que se hizo con la minibús hace quince años, en el último asiento arropado con una manta eléctrica que compró de saldo en un mercadillo de New Haven.
Hoy hace mucho frío, aunque es 21 de Abril.
Los primeros temas del recital quedaron muy bien. El público se entregó como si fuera el último de los conciertos y corearon con pasión el estribillo de “A Part of Me” y “Lumiere”. Todo salió a pedir de boca.
El reloj que hay encima de la puerta, marca ahora las 5:42. Se escucha esporádicamente algún camión ahí fuera, pero todo está en calma. Naturalmente. Es de noche, pienso.
En la mitad del espectáculo, tuvimos un problema con el generador y la corriente de las luces del escenario. La oscuridad ayudó a que el ambiente fuera más denso, a que el piano de Rodick tuviera más cuerpo. Cuando volvieron los focos, me empeñé en que siguieran apagados hasta el final del tema.
Todo parece apacible. Pero hay algo que no funciona bien y no alcanzo a saber que es. Me enervo, me debilito. El desconocimiento me ciega y tiro del whisky del minibar. No tengo la fuerza suficiente para ir a por el hielo así que el licor corta, a su paso, mis cuerdas castigadas por el humo. Fumo. Camino. Vuelvo a la cama. Sigo bebiendo.
Pienso en mi casa, en los niños, en George, mi marido.
Abro la ventana y dejo que el frío se haga con mi pecho.
Quiero que me impida cantar, que me condene al silencio del enfermo, a la voz entrecortada del infectado. Quiero que me amordacen los virus.
El cristal es tan fácil de quebrarse. El equilibrio se pierde con tanta facilidad, es tan sencillo tirarlo todo por la borda…

Hay un lobo que quiere salir y mira al techo de esta habitación.

Enciendo el ventilador que gira cinematográfico ante mis ojos. Golpeo con fuerza el colchón. Sigo mirando al techo. Odio el insomnio de hotel, detesto el hilo musical que ha sonado para mi en los últimos días.
Y esto tiene que acabar...

Pienso, mientras escribo estas líneas y surgen los primeros rayos de sol, que no será difícil sobornar al conserje del hall para que coja su coche y aleje a una bella, anque castigada, chica como yo de toda esta mierda.
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MEMPHIS CARAVAN, (1970-1976)
Stacy Hoffman: voz
Andrew Rodick: teclados
Leo Keefer: Guitarra
Jhonny Lemon: batería
En sus seis años de duración destacaron por una carrera prolífica y llena de éxitos. Memphis Caravan se disolvió después de su última gira por los Estados Unidos el 30 de Abril de 1976.

martes 9 de diciembre de 2008

Hello to the cities



Hello to the cities I

Siempre me han atraído los mapas. Las magníficas cuadrículas que esconden en sus esquinas, en sus callejas, en sus esporádicos parques, historias diversas, menores, casi anónimas.
Observo con detenimiento la primera página de un libro de Ed Ruscha y el plano del “centro” de Los Ángeles.
La Paramount Pictures, un callejón a tres o cuatro manzanas llamado La Vista, el Hollywood district, Subset Blvd…
Amo esta ciudad y ni siquiera la he visitado. Me gustan con locura todas las ciudades. Sus nombres no importan, su situación geográfica me es indiferente. Conozco sus calles, lo que sucede en sus avenidas. He escrito lo que acontece en sus bulevares, en sus plazas. He inventado alguno de sus edificios y he descrito con meticulosidad a los más anodinos e inertes de sus habitantes.
En Fountain Av. y Sicamore St., justo en el pliegue de las páginas del libro de Ruscha, se fragua ahora mismo el robo del banco central. A trescientos metros, en el Cherokee Ct. un par de chicos trafican coca con un ejecutivo al que no van a dejar salir vivo y al que además, ningún ajetreado ciudadano angelino parará a socorrer.
En el pequeño parque de enfrente, en De Longpre Av. está montado en un columpio el futuro gobernador de California, que ahora solo tiene cinco años. La mujer que sin interés alguno cuida del crío, ha tenido que saltar el muro junto a otras treinta personas, tirarse al suelo varias veces para conseguirlo y conserva desde entonces una denterosa cicatriz en la espalda, culpa del alambre de espino de la frontera, que no deja ver a nadie ni siquiera en verano. Ella desde entonces odia la playa.
Una pareja se besa en “El Floridita”, un camarero es insultado impunemente por un publicista en el exclusivo Wilshire Country Club y un chofer espera a un viajero nipón, que fotografía con cara sonriente las manos de Greta Garbo en el Walk of fame de Hollywood Blvd.
Al mismo tiempo, a un par de kilómetros de allí, un tipo lanza su caña de pescar sentado a los pies de la apacible laguna Hampshire junto a su entrañable, simpático y regordete hijo Paul, que de mayor quiere ser bombero como papá.
Siempre me han atraído los mapas. Las magníficas cuadrículas que esconden en sus esquinas, en sus callejas, en sus esporádicos parques, historias diversas, menores, casi anónimas.
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Hello to the cities II

En Plummer Park juegan al baseball todos los sábados por la mañana, los chicos del St. Andrews Rangers. Lewis, el mejor bateador de la clase, disputa ahora su último partido. Sus padres han decidido marcharse de la ciudad a la pequeña localidad de El Tallo, Nuevo Méjico. La salud de la abuela ha empeorado y Juana, su madre, quiere acompañarla en sus meses finales. El pequeño Lewis que vive por y para el baseball, tendrá que abandonar a sus amigos. Les dedica una sensacional carrera y se despide entre vítores y alabanzas. Nunca olvidará los edificios que se ven, segundos después de golpear con fuerza la pelota, desde la primera base.
Entre el público está Mallorie, la madre de Tito. Su esposo se marchó con una encantadora vendedora de libros y ella sola se tiene que encargar del simpático lanzador apodado “el tigre de St. Andrews” por su fiereza tirando la bola y por sus dos pequeñas manchas pardas, simétricas, que tiene en los carrillos.
Conjuga su trabajo de traductora con sus labores de madre y cabeza de familia. Se le hace muy cuesta arriba esta vida y de vez en cuando, en la soledad de la noche, mientras “el tigre” duerme, derrama unas lágrimas. Hace unas semanas en el supermercado del barrio, un tipo de cuarenta y tantos, al pasarle un bote de crema de cacahuete de un estante al que ella no llegaba, le acarició la mano derecha. Está contenta y antes de dormir, casi siempre desde entonces, piensa en la sonrisa de aquel apuesto personaje y en lo que pudo ser y no fue.
Una de las cajeras del supermercado ha venido a Los Ángeles desde Tulsa para ser actriz y hacerse un hueco en el mundo del espectáculo. Se llama Lizzie, tiene una esbelta figura, pechos firmes y con diecisiete años ya se ha tenido que enfrentar a un par de peces gordos con promesas de éxito, que le han ofrecido trabajo a cambio de un par de horas en la suite de un hotel.
Todavía no ha sido elegida. Todas las tardes, al salir del trabajo y llegar al piso compartido donde vive, cuidadosamente cuelga su uniforme en el armario y se echa un par de gotas de “Agua de Rosas”, su perfume favorito, antes de ir a la pequeña escuela “Acting & Laughting” de Beachwood st. Cerca de los estudios de la Paramount.
Sueña como la Marylin de los últimos días, con que en algún momento la contraten, no por su belleza y si por sus habilidades interpretativas.
Pero sabe que a la mañana siguiente, como todos los días desde que llegó a L.A. el autobús numero 47, a dólar y medio trayecto, la volverá a dejar en la puerta del supermercado.
Eduardo, el conductor, es un hombre recto, de familia católica, y todos los meses, religiosamente, le lleva a Eleonora, su esposa, el sueldo que gana desde las siete de la mañana hasta las seis de la tarde trayendo y llevando almas en el Dodge con tres puertas y veinticinco plazas. Su clienta preferida, la señorita Scumm hace todos los días el recorrido casi completo.
El itinerario es inmutable. Comienza en el Robert Burns Park, en Beverly Blvd. y termina en la intersección de N. Fairfax Av. y Santa Mónica Blvd. justo en la esquina de la bolera “Criole”. Su hijo Máximo trabaja de taxista para la compañía L.A. Yellow Cab, y cada vez que sube a una clienta le mira las piernas por el espejo. Se repeina todas las mañanas igual que su padre, se santigua antes de salir de casa igual que su padre y hasta ahora, no ha tenido ningún incidente grave con ningún cliente. Muy al contrario. Sus ojos verdes a través del retrovisor, le han brindado más de una sorpresa…”Hay carreras que no tienen precio” comenta con su amigo DiMateo en la cafetería “Ricardo´s” del 6.700 de Vine St.
Y así, sucesivamente…

Siempre me han atraído los mapas. Las magníficas cuadrículas que esconden en sus esquinas, en sus callejas, en sus esporádicos parques, historias diversas, menores, casi anónimas.

jueves 20 de noviembre de 2008

La increible historia de un despertar

Antes de abrir los ojos, todavía tumbado, tocó el adoquín frío. Alargó la mano hasta palpar una caja de cartón, como si buscara una almohada. Entonces despertó.
Su primera imagen fue la escalera de incendios. Deslizó, sin comprender, su mirada hasta llegar a una puerta trasera. Al fondo, los taxis y los automóviles, emulaban el ruido del mar.
Miró sus manos con atención, trató de recordar dónde y cuándo había comprado esos pantalones de pana verde. Estaba tumbado sobre un charco.
El cielo estaba nublado y ahí fuera, mas allá del callejón, había una ciudad que no conocía, un universo que no le sonaba...
Ya de pié, dispuesto a salir al mundo, metió la mano en el bolsillo interior de su chaqueta. En la cartera había setenta y cinco dólares en billetes, y un par en monedas de cuarto. No tenía documentos. No había tarjetas de crédito. Entonces, su temperatura empezó a subir.
Ni un mísero papel escrito para reconocer su letra.
No conocía su propia caligrafía.
Cerró los puños y miró fijamente la pared de ladrillo visto del edificio de la escalera de incendios.
Ni siquiera una servilleta con un teléfono o una fecha, ni una foto para reconocerse. Ni un nombre.
Más allá de la red metálica que le impedía caminar bajo el puente había habitáculos similares al suyo. Pero esos no tenían salida a la calle. Le faltaba el aire y sus piernas empezaban a temblar ligeramente. Entonces, violentamente, golpea el muro con las dos manos y la emprende a patadas con la caja de cartón.

Ahora está en el suelo, con las piernas dobladas. Encogido.

Trata de trepar por la escalera, pero el primer peldaño está demasiado alto.
Los coches suenan ahí fuera, pero él no quiere mirar, no quiere darse la vuelta.
Vuelve al suelo, a encogerse.
Mira sus zapatos, descubre que tiene un cinturón con unas iniciales. Tiene un momento de esperanza. Y quiere salir.
Cierra los ojos con todas sus fuerzas y se empuja para escapar de esa pesadilla.
Oscuridad.
Oscuridad.
Oscuridad.

...Antes de abrir los ojos, todavía tumbado, tocó el adoquín frío. Alargó la mano hasta palpar una caja de cartón, como si buscara una almohada. Entonces despertó.

jueves 6 de noviembre de 2008

Lorraine Motel

La tarde del martes fue larga y fría. El cielo mostraba todo su esplendor monocromático, como en una fotografía antigua.
El parking vacío del Lorraine esperaba un par de notas de color.
Desde el pasillo, se podía escuchar la televisión de la 622.
La impostada voz del presentador del programa dedicado a las elecciones presidenciales del Canal 8 se alojaba en todos los rincones, su inconfundible sintonía.

Los sondeos daban como ganador al aspirante negro, por una amplia mayoría. En Memphis, nadie quería opinar al respecto.

Caía el cielo sobre el Motel Lorraine, y las esperanzas de sus esquinas, de sus pronunciadas esquinas a los ojos visitantes, parecían hacerse realidad con la llegada de la noche.

El luminoso está encendido. El viejo parking se ha llenado de curiosos que han decidido peregrinar hasta aquí, para pasar esta cita con la historia. Sin hacer mucho ruido, sin llamar la atención, la cafetería del Lorraine se ha convertido en un refugio de alegría contenida. De jubilo.
Jaleel, el conserje, se coloca su uniforme de gala antes de que den los primeros resultados.
Alguien mira orgulloso a su pueblo.
Corina, su mujer, se ha vestido para ir a la iglesia.
Alguien levanta el puño desde alguna parte.

Después de confirmarse el triunfo, todos juntos iran a rezar por el alma de reverendo.

martes 28 de octubre de 2008

An Unconnected and stormy night in Memphis


Hoy llueve en este raro diario. El agua, que es sacra para muchos, ha limpiado los residuos y, como una escultura recién restaurada, me permito el lujo de echar la vista atrás.
Nadie sabe lo que escribo, 
nadie es capaz de concebir que extrañas y oscuras criaturas pasan por mi cabeza y caen al despechado capacho del olvido. 
Las letras que he juntado, las que he separado, las condenadas, no tienen la culpa de haber sido pertrechadas por el que implora. 
Se merecen una segunda oportunidad. 
Se merecen que el ocaso, les llegue más tarde que a su alegre e inconsciente creador. 
Tal vez, que no les llegue nunca.

Nadie sabe lo que escribo.
Ni qué ronda por la bien obturada cámara del que habla.
Ni siquiera yo se si es la dichosa cámara la que refleja, la que emite, la que llama...

Rogar es de ladrones, robar es de cobardes, huir de temerosos y temer de malditos.

¿Donde estas, amigo mío, mientras llueve en la lejana Memphis?
¿Donde guardas el secreto te tu óptima sonrisa?
Los payasos tiemblan, mientras las bambalinas de tu templo se tambalean.
Tu corazón se excita y la estabilidad te falla.
 
¡Baila, querido mío, al son de las hojas muertas, que se mezclan con la lluvia y con la escoria!
¡Canta con los desperfectos de la historia!

¡Oh, a los mitos hechos hombres!
¡Oh, a las decepciones, apátridas como mi pueblo!
¡Oh, duros soldados, convertidos en cenizas!

Hoy llueve en este raro diario. 
Hoy llueve en las botas de todas las mujeres que han pasado por mis sábanas. 
Hoy moja mi pelo corto, el agua que nos ha de limpiar...
Que ha de expiar nuestros pecados.

lunes 27 de octubre de 2008

Pensado a las 5:15 en la Plaza de las Cortes. Escrito a las 23:00 en un Despacho oscuro


El sol que cae a mi espalda, estira mi achatada figura, y la espigada sombra que avanza dos o tres metros por delante, me convierte en un flaco y alto personaje, con botas de cowboy.
Se fragmenta al proyectarse sobre una verja. 
Cada filosa barra de metal, se queda con una parte de mi durante un instante.
La rara luz otoñal de las cinco de la tarde, 
La ciudad en llamas,
El seductor sonido del tráfico...

Ya no necesito las olas del mar, 
tengo una transitada avenida a pocos metros.
Camino sin acelerar el paso. No necesito llegar a ninguna parte.
Voy mecido por el ir y venir de los autos, acunado por la sirena de una ambulancia, adormecido por el humo, drogado por el asfalto.
Sobrevivo como puedo a los pasos de cebra, aguanto quieto la luz roja de los semáforos, soporto las señales de tráfico, los contenedores.

El cielo de la ciudad no es el mismo de siempre, me digo...
Igual soy yo el que está cambiando. 
Igual es hora de replantearse las cosas.  

lunes 20 de octubre de 2008

Soldado en deconstrucción.

Nápoles. Entre el 2 y el 5 de Octubre de 1990

Massimo habla:

Ando perezoso.
Camino oscuro, paseo estéril y sin gracia. 
Toco con la mano izquierda, el hierro helado.
Me alimento sin ganas, mientras todos trabajan.
Cultivo locuras, colecciono destrozos. 
Dibujo caras con el dedo en los cristales mojados.
Espero.
Verdad, talento, virtud, caricias... Que palabras tan bellas... enumero en la servilleta.
Hago que leo. 
Jamás terminé un libro. 
...Tal vez un artículo.
Ando perezoso, 
inconexo.
trucado
abatido
pero veo bien. 
Le veo bien desde aquí.
Y mis versos se convierten en dibujos.

La camarera sirve café que no bebo. Realmente odio el café. 
Tengo que mantenerme despierto y lo tomo como jarabe contra el desánimo. 
Es un remedio infalible contra la lucidez. 

"Dispara cuando salga de la cafetería. Antes de que pueda doblar la esquina".
Al Don le importa un bledo lo que un asalariado tenga en la cabeza antes de apretar el gatillo.
Al Don parece no importarle nada.

Miro en la carta de postres y me parece leer:

" Massimo, nació en Bagheria en 1960. Hijo de Fico y Julieta.
En la habitación de su hermano menor Emilio, hay un póster con la escuadra titular del flamante Nápoles de Maradona. Él adora el fútbol.
Tiene tres trajes, pero casi siempre usa ropa deportiva. Le gusta tomar vino blanco, pan integral y poca sal en las comidas. 
Los martes por la tarde, en el bar de Angelo juega a las cartas. Es un tipo de costumbres.
Conoció a Eleonora, una chica coqueta y pizpireta. Soñó con crear una familia junto a ella y veranear en la costa del sol española. Rodeado de niños varones, y sin ostentar, se convertiría en poco tiempo en un hombre respetado. En un hombre de honor".

lunes 13 de octubre de 2008

El Plymouth de Tulsa

15 de Septiembre de 1957

La mañana ha amanecido soleada, y el río Arkansas azul, pero la ciudad está nerviosa. Todos los hombres y mujeres de Tulsa tenemos hoy, una cita con el futuro.
Celebramos los cincuenta años de nuestra ciudad. Medio siglo en el que nuestros padres y abuelos fundadores, han trabajado, han sudado por nosotros.
Han sufrido dos grandes guerras y un desplome económico, pero la grandeza del pueblo americano les ha ayudado a sobrevivir. Hemos sabido aguantar los tornados, la tiranía, la muerte. Hoy lo celebramos en comunidad.

El mundo actual es extraño. Las máquinas se han apoderado de nuestras cocinas, el progreso ha entrado sin avisar en nuestras casas. Las chicas se peinan distinto, la radio está cambiando y con todo, creo que vamos encaminados al mejor momento de nuestra joven pero arraigada historia. Las fabricas que se instalaron aquí el año pasado, han dado trabajo a muchos de los buenos hombres de Tulsa, que con su esfuerzo y la ayuda de Dios, nos harán más fuertes.
En recuerdo de todos ellos, y en conmemoración de nuestros cincuenta años, le haremos un regalo al futuro. Los habitantes de Tulsa del siglo XXI, estarán más cerca de estos momentos de cambio cuando en el lejano 2007, cuando nuestra ciudad cumpla veinte lustros de historia, recuerden, con este simbólico regalo, como eran sus antepasados, cercanos y lejanos.
Se ha preparado una "cápsula del tiempo", dentro de la cual un flamante Plymouth Belvedere Sport Coupé de este mismo año, y una serie de objetos significativos de nuestro estilo de vida, descansarán bajo una gran capa de hormigón a prueba de ataques atómicos, bajo tierra, en la intersección de Sixth Street y Denver Avenue.
El deseo del que les habla, Thomas Anthony Cassidy, y de todos los ciudadanos de Tulsa es que cuando se redescubran los tesoros del "pasado", se aprecie el ardor y la bravura de unos hombres que construyeron para ellos el paraíso en la tierra.

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El 13 de Septiembre 2007, se desenterró, después de cincuenta años, el mítico Plymouth de Tulsa. El automóvil recién salido de fábrica y sepultado junto a unas botellas de cerveza y otros objetos de la época, parece no haber aguantado su medio siglo de cautiverio. La humedad y las filtraciones de su cámara, teóricamente acorazada y a prueba de ataques nucleares, ha dejado al automóvil en un estado lamentable.

Un hombre mayor, lloraba sin que la multitud pudiera observarle, mientras descubrían el desafortunado presente de la máquina.
"Yo os maldigo, hombres del futuro" balbuceaba secándose las lágrimas con un pañuelo.

jueves 9 de octubre de 2008

Soft Parade


1- EXPECTACIÓN
Los cazas dibujan estelas de humo. Ensordecen a la multitud que se para a ver el ensayo del desfile. En el puente de la avenida Hudson, un niño de tan solo cuatro años, les apunta con su mano, que simula una pistola, y dispara. La formación de los once aviones supersónicos se deshace y en un abrir y cerrar de ojos, las máquinas desaparecen. 
Los automóviles han colapsado el tráfico del centro. 
La ciudad se ha convertido en un sonoro simulacro de guerra. 


2- MANIOBRAS
Los helicópteros pasaban a la altura de la ventana de la señora Kwyt. Los apaches, que son verdaderas máquinas de exterminio, verificaban el camino correcto para el desfile, a las 10 y media de cada mañana. 
Ahora, los pilotos lustran los aparatos, sacan punta a sus lápices. Barnizan de betún sus botas.
La señora Kwyt, que roza los sesenta, todavía no ha visto Apocalypsis Now. Todos los viernes, prepara un pastel de carne exquisito, después de comer se toma un gintonic y a media tarde se tumba a leer a Ciorán.
Por motivos meteorológicos, la infantería no marchará mañana.
Una lastima. La formación no será perfecta.


3- INCONEXIÓN Y VETERANÍA
Me enseñaron a montar con los ojos cerrados mi arma en menos de nueve segundos. Conseguí batir el récord que ostentaba un tal Micky DeFina, de la tercera división. La primera noche que pasé fuera de casa, en los barracones, no pude dormir. Las cartas que envié desde el frente, llegaron cuando ya había vuelto a casa. 
Mi padre dice que mi brazo era el que mejor bateaba de todo el instituto. Fue un error volver a Memphis, una insensatez abandonar la selva. La familia sabe que todas las noches, en el apacible y reposado silencio, después de la cena, mientras ellos miran, ya despreocupados, la televisión, oigo los gritos, las plegarias, y no consigo comprender porque no puedo ayudarles.
Mi padre repite todas las mañanas que mi brazo era el que mejor bateaba de todo el instituto.
La guerra, sin mi, todavía no ha terminado.

lunes 6 de octubre de 2008

Instante en forma de poema

Ella duerme aún.
Los primeros pájaros se escuchan, 
y el tintineo de una bicicleta rompe el silencio.
Ella duerme y sueña con que al despertar 
todo será de otra manera.

Un camión lava las calles cuando amanece.
 
El olor del café del patio interior, se cuela por la ventana de la habitación.
Ella despierta, con una sonrisa dibujada en los labios.

Yo ya me he marchado...

Ten cuidado con lo que sueñas, cariño.
A veces, los sueños se convierten en realidad.

viernes 3 de octubre de 2008

Sobre pequeñeces, nimiedades y demás delicias


Me inquietan, desde hace ya tiempo, las historias pequeñas. "Las mínimas", como titulaba el director de cine argentino Sorín, una de sus películas.
Quiero contar a los personajes que pasan desapercibidos, que aparentemente grises se camuflan en las masas de asfalto, en las plazas concurridas o en las calles comerciales en las que todo importa menos el público.
Si hay algo que todavía me produce más placer, mas curiosidad, son los lugares "mínimos". Perfectas localizaciones con voz propia, que con sus funciones y arquitecturas, condicionan el comportamiento de quienes las moran.
Gasolineras, fruterías antiguas, barberías, bares de barrio, simples calles, restaurantes de comida rápida... Lugares normales para gente normal. Vidas normales al fin.
Amo la normalidad y quiero reivindicarla. Cierto es que la amo y la detesto al mismo tiempo, pero creo haberle encontrado sentido a estos dos sentimientos que se enfrentan en mi, ante lo cotidiano.
Voy... El protagonista, un apuesto galán que roza la cincuentena, conversa con una bella muchacha de labios rojos y pelo fosco en una de las mesas que mira hacia la calle del madrileño Café Comercial. Su conversación esta llena de argucias literarias, de dobles sentidos, de diálogos sublimes, de juegos semánticos. Pero llegados a un punto, embelesados por la belleza del continente y del contenido, mi cámara se aburriría y abandonaría el preciosismo de la pareja, renunciaría a la bien tramada conversación y se desviaría, en busca de un tercero, o un cuarto en discordia. 
Poco a poco llega hasta el quiosco que de refilón se observa tras el ventanal del vetusto café. Y más que en el quiosco, se fija en el hombre que tras heredarlo de su padre, que a su vez lo hizo de su abuelo, dedica sus tardes libres a ordenar por directores, las películas que a precio de saldo vende junto a los periódicos. A pocos metros de él, una chica de veintitantos, fuma un cigarrillo mientras espera. Se recoge el pelo detrás de la oreja con su mano izquierda, y pasando el rato le echa un vistazo a los títulos que el hombre ofrece.
Apoyada en el quicio de la ventana del Comercial, está Ana, una mujer de sesenta, que tras sus inmensas gafas de sol camufla dos estupendos y alucinantes ojos llorosos. Se le escapa una lágrima mezclada con rímel que le recorre la cara. Escucha algo a través del móvil.
Cruzando la avenida, en ese mismo instante, a cincuenta metros, un ejecutivo trajeado, habla del Ibex 35 por el móvil, mientras dos kilos y medio de farlopa, guardados en el segundo fondo de su maletín, esperan para ser colocados en un piso de Malasaña. Y así. 
Levantemos la vista para encontrar el mundo. En el mismo escenario en el que nada ocurre, se desatan las tragedias. ¿Por qué mirar al suelo, pudiendo mirar a los ojos? 
Se deberían escribir historias por y para figurantes, para extras, para gente que no tiene frase en un libreto. Para esas posibles vidas que lindan siempre con las del protagonista y que rara vez, como en el supuesto anterior, llegan a cruzarse.
Gente que jamás tendría una linea, puede tener una novela. Personajes condenados a ser bullicio y estorbo, ascendidos a primer espada. Lugares donde nunca pasa nada. Gente a la que nunca le sucede nada. 
Me divierte mucho esa "nada" cotidiana. 

miércoles 1 de octubre de 2008

Buzón de voz


Cuando el teléfono se queda descolgado, salta siempre el contestador automático. Al colgarlo, usted sólo tiene que marcar el 001, y por el altavoz externo se escuchará el número y la hora en la que el mensaje ha sido grabado. "Gracias por elegir Telecom Memphis. ¡Le comunicamos con la felicidad!"


Primer mensaje. Recibido hoy a las 23:00
-¿Cariño?... ¡Cariño! Me estoy preocupando Troy. Hace cuatro horas que deberías estar aquí conmigo y con tus hijos. Me estoy hartando, ¿me oyes?. ¡Me estoy hartando!

Segundo mensaje. Recibido hoy a las 17:25
-Hola cariño, te he llamado ya muchas veces y no me coges el teléfono. No quiero que estés triste. Todo saldrá bien ¿vale? Nos vemos cuando llegues. Chao

Tercer mensaje. Recibido hoy a las 14:09
-Este es un mensaje de Hoffman asociados para el señor Troy Brown. En los últimos meses hemos notado un aumento notable en su rendimiento. Así que el señor Goldstein quiere invitarles a usted y a su encantadora esposa, a la recepción que se celebrará en su casa el próximo viernes a las 20 h. en honor de la familia Nakamura que pasarán por la ciudad. Rogamos confirme a la brevedad su asistencia. Buenas tardes. 

Cuarto mensaje. Recibido hoy a las 11:15
-Troy... Soy yo. Tengo los billetes para South Hampton. No quiero llevar mi coche, ya me entiendes. ¿Llevas la maleta contigo? Ya le he dicho a la chica que deje la bañera llena y el champán en la nevera. Besos, Evelin.



lunes 29 de septiembre de 2008

Dos anónimos.

1-
En el pueblo ya no le echan cuenta. El manicomio, como llaman al sanatorio los niños, hace mucho que dejo de ser novedad.
El último de los enfermos en llegar, perdió las dos piernas en Nan Treng, cuando le sorprendió una mina. Vaughan pertenecía a la segunda columna de infantería.
Algunas habitaciones están acolchadas. Cuando el estado cortó el grifo, tuvimos que dejar la ampliación prevista que incluía dos piscinas para rehabilitación.
Vaughan nació en Thinroad, Arizona. Su deseo era volver sano y salvo de Vietnam para montar un negocio de comida a domicilio.
El viernes ocho de Agosto del sesenta y siete. En una operación de búsqueda y destrucción de un pueblo controlado por "Charlie", Vaughan junto a seis muchachos que no alcanzaban los veinte años, volaron por los aires.
Hoy ha salido nublado. Una fina lluvia acaricia el césped.
Vaughan, postrado en su silla, pierde la mirada al fondo del jardin, desde el porche del sanatorio. Fuma un cigarrillo rubio sin filtro, y niega una y otra vez, haber salido de su ciudad natal.
2-
Detrás de la portería norte de Anfield Road, entre todas esas cabezas que crean esa especie de trama coloreada de gente, al ver los partidos de casa, en la fila nueve están Pit y Teddy.
Pit habla lo justo. Monosílabos y para de contar. Teddy, sin embargo, raja por los dos.
Pit vive a dos manzanas del estadio. Todas las noches le da un beso a su esposa Emily y antes de dormir se acuerda de la primera vez que fue al fútbol con su padre. Es sensible y a veces llora mientras se ducha. Lamenta que su hijo Boby nunca llegara a conocer a su abuelo.
Teddy, mientras Pit fuma, habla de lo mala defensa que tiene este año el Liverpool, pero lo magnífico que ha sido el fichaje de "The Kid" Torres.

sábado 27 de septiembre de 2008

A short saturday thought.

Goethe dijo: "El hombre solo es capaz de aprender lo que realmente ama."

¿ Yo, entonces...? ¿Amo demasiado o realmente no se el significado de la palabra amor?


viernes 26 de septiembre de 2008

Autumn notes

1-
El sol se cuela entre las hojas de los arboles, que en hilera custodian una de las calles que lindan con el Parlamento. Los reflejos, como flashes fotográficos, iluminan todo lo que veo, tras mis gafas ahumadas. Camino y encuentro placidez y sosiego a cada paso que doy.
Hoy me salgo, me digo.
Sonrío e imagino que nada ha pasado, que todo está como hace tiempo y me doy una chance de felicidad. Satisfecho con esta mañana, le agrego sal a la comida y brindo con vino tinto.
Además mis padres han redescubierto a los Zeppelin.

2-
El bueno de Robert Plant, conserva la voz que le hizo invencible,
Y las noches con su música son magia y barbitúricos.
Los mitos que no perecen, tienen oportunidad de explicarse.

3-
El barco "Maryland" partirá a las 11:30 cargado con 2 toneladas de tabaco, tres de cebada y doscientos cincuenta coches, rumbo a Plymouth.
El pronóstico para hoy es marejadilla en su salida, fuerte marejada cien millas al noroeste y marejada a la hora de atracar.

4-
En uno de los coches del Maryland, dos huidos de la justicia, hacen planes de futuro, ajenos a la carga que les acompaña. Todo está en su favor, en cuanto al estado de la mar.
Rezarán por ellos desde el Penal del Dueso.





miércoles 24 de septiembre de 2008

Nota después del cine


Tres tipos de unos treinta años comen hamburguesas y beben cerveza en el aparcamiento del Drugstore. Camuflan tres pistolas bajo sus pantalones anchos. 
Un coche se acerca. 
El tendero, desde dentro, consigue ver el automóvil con el rabillo del ojo y a toda prisa corre las cortinas. Como un relámpago, llega hasta el cartel de la puerta, que gira para que se lea claramente desde fuera que está "Cerrado".
Las luces del coche se apagan antes de haberse parado.
Los tipos del aparcamiento, dejan las botellas de cerveza en el suelo, y violentamente sacan las armas. Piensan. 
Uno de ellos corre y se oculta entre dos coches. Los otros dos, paralizados, se miran. El más alto se santigua tres veces.
El coche se acerca hasta ellos mientras una de las ventanillas baja treinta centímetros y deja ver el cañón doble de una Winchester

El fogonazo del disparo ilumina el escenario que, pocas horas después, al amanecer, ya estará limpio y en perfecto uso para el ciudadano.
Las madres llenaran sus rancheras con la compra del día, los maridos sacarán unas cervezas con el periódico y algún crío comprará una gorra de los Detroit Pistons, para ir con su hermano mayor a ver un partido por primera vez, a la cancha de su equipo favorito.
Seguramente, nadie sabrá que es lo que, a pocas horas de aquella mañana tan normal, ha sucedido. Ni siquiera se lo preguntarán. ¡¡Y tampoco tienen porque hacerlo, que carajo!!

Tal vez cuando la mañana y la tarde siguiente acaben, tal vez al caer la noche, en otra esquina, en otro drugstore, incluso en otra ciudad o en otro estado, tres tipos con pantalones anchos coman hamburguesas grasientas y abran despreocupados una botella de cerveza. 
Seguramente seguirá sin pasar nada...
Igual que antes y después de leer estas lineas.
Igual que antes y después de ver esta secuencia.

martes 23 de septiembre de 2008

Five to one

Intentando que mi mueca sea alegre y natural

Reir, someter, domar, vencer... Que hermosos infinitivos.
El joven Alejandro, los manejaba con destreza y naturalidad, mientras su compañero de pupitre blandía con fuerza una daga, mirando los horizontes de Macedonia tras las ventanas de la escuela.
Yorgos, terminaba sus días años después durante la toma de Tiro, en una de las salvajes embestidas de la infantería, como uno de los más fieros y fieles soldados.
Alejandro, víctima de una extraña fiebre, moría volviendo a casa, coronado emperador.


2
El caballo del emperador cabalga al fondo,
los cuerpos decapitados todavía están calientes.
La calma ha llegado al frente. 

Apóyate en mi, compañero.
El retorno a casa, amigo, será cuestión de horas. 


3
Si Argos levantara la cabeza, se pondría tonto a piensos compuestos.


4
En Essex, Baltimore, encontraron hace una década, los restos de un barco de la flota alejandrina.
Para las autoridades, el dinero que deben gastar en subirlo a la superficie, es demasiado.
Para el resto de la humanidad, el estudio y conocimiento de tal proeza macedonia, tampoco vale esa cantidad de dólares.
Alguien se estará riendo de todos nosotros, mientras enseña historia del mundo clásico en alguna universidad del mundo.


5
Fragmento de "Five to One" (Jim Morrison) 

The old get old,
and the young get stronger
May take a week
And it may take longer
They got the guns, but
We got the numbers
Gonna win, yeah
Were takin over!!

lunes 22 de septiembre de 2008

13:25 Instante de Septiembre

Paseo entre coches destrozados,
camino rozándome con contenedores mojados por la lluvia de otoño.
La gente cruza.
no levanta la mirada del asfalto por el que corre el agua sucia.

Hay un cable que une dos edificios en el barrio.
Un par de zapatillas cuelgan con los cordones atados desde lo alto.
En una pared, escrito con tinta negra se lee: "No cruces esta linea"
El paso de cebra esta bajo el cable y las zapatillas y la frase sentenciera.

Paseo entre coches destrozados,
Camino rozándome con los contenedores mojados por la lluvia de otoño.
La gente cruza.
No levanta la mirada del asfalto por el que corre el agua sucia.

lunes 15 de septiembre de 2008

Amanece en la calle principal.

-A las 17:00 horas, el joven y apuesto candidato, subirá al atril y comenzará a dar su discurso de cierre de campaña.
Correréis las cortinas del ventanal y preparareis un té.
A la media hora de mitin sacareis la caja de las pastas a pasear y la pondréis en la mesita, cerca de las tazas, en el medio.

"¡Amigos y amigas... Cuando era joven, antes de querer llegar hasta aquí, tal vez con diecisiete o dieciocho años, vi como un honrado padre de familia moría mientras las enfermeras de un hospital, en el Sur, le hacían rellenar formularios bancarios antes de subirle a un quirófano. Vi las caras desencajadas de sus dos hijas, de la viuda... Entonces me dije ¿Cuál es la grandeza de este país?"

-Solo entonces, cuando termine ese párrafo, mojareis la pasta de chocolate en el té y le daréis un mordisco... Si todo va bien, se recoge la merienda. Si no va del todo como nosotros queremos, mordéis un par de veces más, hasta que se os quite el hambre.

En el sexto piso de un edificio de la cuidad, tres hombres conversan. Huele a humo

domingo 14 de septiembre de 2008

SEC. 1- Lili´s Cafe. Brighton. EXT/DIA

-El invierno es suave por aquí. De vez en cuando llueve pero a menudo disfrutamos de una temperatura agradable.
Michael, el muchacho que tenía antes tu puesto se ha vuelto a Hove para impartir clases de historia en el instituto... Ya no quiere saber nada de Brighton.
-¿Sabe porque?
-No.
-¿que tengo que hacer?
-Repasar las mesas de la terraza de vez en cuando, servir con amabilidad y dar bien los cambios a los clientes. No es muy difícil ¿verdad?
-No señor, no es complicado.
-¿Porque has venido aquí?
-Acabé la carrera y quiero aprender bien ingles.
-Has elegido un buen sitio, hijo. Ahora no tendremos mucho trabajo, así que tendrás tiempo libre para salir y conocer gente
-Tengo ganas de recorrer la zona

El viejo me dio el delantal blanco, mi bandeja y un cuadernillo para anotar los pedidos. Encendió un pitillo y se sentó en una de las mesas mirando a la playa.
-¡Chico, tráeme una cerveza!
-Ahora mismo, señor.

El Lili´s respiraba historias. En sus taburetes revestidos de sky rojo, en su barra redondeada y brillante, en sus mesas, en sus cartas de helados y cócteles, habían pasado cosas que no sabía, pero que quería descubrir. El Lili´s había sido "el lugar", pero entonces, como el Brighton que conocí, no estaba en muy buena forma.
-Siéntate aquí, hijo-
-¿Me está probando, señor? Se que no puedo sentarme en las mesas con los clientes
-No es una prueba, memo. ¿Estoy actuando como un cliente acaso? ¿Crees que voy a pagarte y a chivarme al jefe si me das mal las vueltas? ¡Venga coño! Siéntate y contempla este mar.

Su complicidad me resultaba incomoda. ¿Y el otro chico? ¿Que le haría abandonar el Lili´s? ¿Por qué decidió marcharse a Hove? ¿Que coño es Hove?
El viejo se quedó mirando la moto. Dejó la cerveza en la mesa y se levantó. Caminó hacia ella.
-¿Es tuya, verdad?
-Si, señor
-No me llames señor, joder. ¿Es tuya esta moto?
-Si, es mía
-Pues si no quieres que te quite ese delantal y te ponga de patitas en la calle ni se te ocurra aparcarla al lado de la puerta
-Lo siento, señor. Dije apresurándome a cambiarla de sitio.
-¿te gustan las motos, verdad? Vamos a dar una vuelta por la ciudad. Te voy a llevar a un par de sitios...

viernes 12 de septiembre de 2008

El poema secreto del soldado Willy Owen

Yo soy mi perfil, y en mi cólera está la destrucción, y en mi hastío la tierra mojada.
Yo soy mi perfil, el camino es largo y el río llama a la muerte.
Putrefacción en las orillas húmedas, animales enfermos, pestes y disentería.
La noche es fría y el barco avanza.
La lanza vuela y el templo esta en llamas.
Mi cuerpo no tardará en prender.

Yo soy mi perfil, y albergo los pecados.
Yo soy mi perfil que quiere volver poco a poco al camastro del hotel.
La ciudad lejana me invita a cesar.
Me invita a volver a su red. a sus calles malolientes, a las esquinas, a las piernas infantiles, a las sonrisas yermas, a los billetes manchados, al almizcle y al sudor.
Alguna vez llegué a ser mi perfil, pero ahora entiendo que atrás quedó la imagen.
Atrás las vestimentas.
Desnudo avanzo hacia la muerte. Yo fui mi perfil, pero cayó en una oscura plaza de Saigón.

viernes 18 de julio de 2008

Km 93

Las montañas se ven desde el cruce de caminos donde el motorista ha parado para refrescarse.
El asfalto de la carretera se ha convertido en arena y el calor empuja, cruzando el camino, un par de plantas secas que ruedan con una suave brisa húmeda y pegajosa.
Se apoya en el cartel del cruce buscando sobra. Sentado en el arcén se quita las botas. Hace muchos kilómetros que no se cruza con nadie. No lo necesita.
Después de saborear un trago de agua, ve como a lo lejos un automóvil oscuro se acerca como un espejismo. Al volver a mirar no hay rastro del coche.
El sol de mediodía luce desde lo alto, no existe ni una sola nube en su porción de cielo, y un par de pájaros se posan cerca del cruce, sobre los cables del teléfono.
Hay silencio.
El ruido del motor del coche, que era casi imperceptible, se convirtió en cercano, y lo que imaginó se convirtió en realidad.
A diez metros de "Lucille", su moto, paro un Porsche blanco del 70. Un tipo joven, blanco y con bigote fino conducía vestido de traje azul. Con una sonrisa llamó al tipo de la moto.
-Me he perdido-
-Ya somos dos-
-¿Como puedo encontrar el camino?-
-Pensé que usted lo sabría-
-¿Necesita algo, solitario motorista?-
-No se si podrá dármelo-
-Nos hemos visto antes. ¿Verdad?-
-No conocía a tipos que condujeran deportivos blancos, ni que vistieran de traje-
-Volveremos a encontrarnos, amigo-
-¿Cuando?-
-Cuando yo quiera-
-Bueno, señor del Porsche. Hasta entonces.-
Cuando miró al final de la carretera para señalarle el camino por el que había entrado y volvió a mirar al coche, no había ni Porsche blanco del 70, ni hombre blanco con bigote fino.
Las huellas de un automóvil, se metían por uno de los cuatro caminos del cruce, y a sus pies se encontró con una caja de cerillas, con un nombre escrito con caligrafía médica. "Giselle".

Años después se dio cuenta de que todo lo que había pasado aquel mediodía en ese cruce de caminos no fueron imaginaciones suyas.

lunes 14 de julio de 2008

-Km. 56

La motocicleta se ve llegar, con el asfalto espejeando y el calor quemando la pobre vegetación de los arcenes de la carretera comarcal.
Las aspas del ventilador de la gasolinera apenas giran y los perros, que beben agua de un abrevadero de plástico, buscan la sombra que el sol desde lo alto no permite.
El molino que hay a diez metros del edificio está inmóvil.
Guss el gasolinero, sale a atender y coloca la manguera para llenar el deposito. Suda y parsimoniosamente cambia de lado el mondadientes de su boca.


Dentro, abre una nevera y coge una botella de agua. Repasa con la mirada las portadas de las revistas para adultos y termina en Gina, la cajera de dieciocho años, que con su mano derecha espanta las moscas que la distraen. Está inmersa en el último capitulo de "Twentee One Jump Street", su serie favorita, que a duras penas ve en una televisión blanco y negro de antena analógica.

Juguetea con un mechón de su pelo.
Ella no nota la presencia del motorista, que analiza cada uno de los pliegues de su camisa azul de uniforme. Gina se recoge el cabello en un improvisado moño y su interminable cuello queda a merced del calor, indefenso.
Entonces Guss vuelve y llega hasta la caja registradora. El hombre se acerca a pagar. Gina le mira, él le contesta.
Ella se acaricia los dientes con la lengua sin hacer teatro. Él no deja de mirarla.

Media hora después de repostar, la moto sigue aparcada y los perros ladran alrededor de las letrinas que hay bajo el molino.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces, piensa. Yo era libre y mi moto ligera. El paisaje que aquel día nos vio nacer a los dos, hoy está yermo. Es estéril.
La gasolinera está abandonada, dice casi sin mirarla y cortando el aire a toda velocidad cuando pasa por delante.
Un par de lagrimas se resbalan por sus mejillas.

Gina debe de haber llegado ya a su destino y yo todavía sigo sin saber cual es el mío.

jueves 10 de julio de 2008

Deberes realizados

-1
Deberes para hoy Jueves:
Mañana:
Leer a Wittgenstein
Tarde:
Ver una de Jean luc Godard
Noche:
Unas copas en el Cadillac, que seguro que no podré más.

Mamá dixit


-2

Secuencia X. Terraza de Cascais con acantilado EXT/ DIA

PERSONAJE
"No se como decirte esto. Veo que entre los dos hay algo especial y no creo que sean imaginaciones mías. Cada vez que te miro, pienso en lo que pasaría si tu y yo estuvieramos juntos. En como sería un día entero a tu lado. Cada vez que me cruzo contigo, mi piel se eriza y se sonrojan mis labios. ¿Puede ser amor?"

Mientras Ferggie, el joven camarero, hace el inventario desde su caseta de madera, una mujer oculta tras unas gafas de sol mira hacia el mar y habla.

miércoles 9 de julio de 2008

-Km. 20

El sol ha caído a plomo. La única luz, que ilumina las rallas pintadas de la autopista, es la redonda y matizada de su motocicleta.
No hay luna esa noche, la oscuridad pesa y salvo un con un par de conductores, no se cruza con nadie. A lo lejos, como si de un oasis en el desierto de la cuarentena se tratasen, unos neones alumbran la vía de servicio.
Caer en la tentación nunca fue de virtuosos, pero él, jamás en su vida se comportó como tal.

La cama está deshecha, la radio encendida y él fuma.
Se escucha el ruido del agua en la ducha y se oye a una mujer tararear una canción del verano.
Las cortinas se mueven acariciadas por la brisa vespertina de Julio.
Apaga el cigarrillo en el cenicero repleto de colillas y baja el volumen de la radio, para escuchar el canto casi susurrado que viene desde el baño.Se viste y antes de marcharse, saca de su cartera un par de billetes de veinte pavos que deja sobre un pliegue de la sábana.
"Dos abandonos el mismo día, me llevarían de la mano a la tumba, piensa mientras cierra desde fuera la puerta de la habitación número once del Motel Paradiso.

lunes 7 de julio de 2008

- Km. 0

En la terminal 6 del Aeropuerto Internacional Louis Amstrong, una joven con faldas cómodas y melena castaña saca un sobre de su bolso, sentada en los asientos de espera.
Al escuchar el aviso de su vuelo y mirar a los monitores, descubre su rostro pálido y sus labios rojos.
Un hombre se acerca a ella y le ayuda con la maleta.
La puerta de embarque se acerca, y el tipo respira hondo. Mira al techo lejano.
Al llegar a la fila, la mujer agarra con fuerza la carta. Antes de pasar el control policial, ella le besa y le da el sobre antes de perderse entre la multitud de viajeros.
Ya fuera, en el parking, el muchacho lee la despedida. El avión despega con el sonido retardado, y se eleva hasta ocultarse tras las nubes negras.
Hoy amaneció nublado en Memphis.
En la torre de control, los frenéticos controladores siguen con su trabajo...
y la motocicleta del tipo, rauda, cabalgaba la autopista.

miércoles 25 de junio de 2008

Tony Riverside

Tony fue limpiabotas en una cafetería de Riverside. Lustró con mimo los zapatos de los "Ficco" y poco a poco se ganó la confianza de Marcelo, el camarero.
Cuando cumplió la mayoría de edad, la fiesta la pagó íntegra la organización, y nadie de su entorno dudó en llegar al convite sin un regalo entre las manos.
La madre de Tony, entendió en aquel momento que le había perdido. Que el niño al que había intentado llevar por el camino recto, había tomado las riendas de su vida, y había adoptado su propia ley.
Pasaron los años y siguiendo el rastro de algunos héroes de película, el muchacho continuó creciendo, hasta obtener una seria consideración en su barrio.
El 14 de Agosto de 1977, mientras el sol golpeaba con dureza las calles de Memphis, a las 10 de la mañana, un Chrysler de color negro salía de un garaje privado de la ciudad. Pasaba lento por los semáforos para no llamar la atención y respetaba como ningún otro automóvil las señales de tráfico.
Con tres minutos de diferencia, Tony recogía el periódico en la puerta de su domicilio en el 56 de la calle Omaha y salía a pié con destino a su cafetería donde desayunaba todas las mañanas.
El Chrysler doblaba para entonces la avenida Andersen, y se perdía entre los coches que salían en dirección a la playa.
Tony tropieza su pulcro zapato italiano con un baldosín levantado y cae al suelo. Solo un muchacho que le reconoce le ayuda a levantarse. Tony le mete en el bolsillo de su camisa un billete de cincuenta pavos.
El coche llega a su destino y aparca correctamente frente a una boca de incendios. Un hombre con pantalón claro y camisa a rallas de manga corta, baja y se apoya en la puerta del copiloto.
Tony entra en la cafetería y se sienta en su mesa habitual. Zumo de naranja, café solo "ristretto" huevos revueltos y un poco de bacon crujiente junto a un muffin. Como siempre.
El hombre de la camisa a rallas entra en escena. Se sienta en uno de los taburetes de la barra y pide un café con leche. Toma con su mano derecha un ejemplar del periódico que el señor Massino se dejó olvidado. El hombre bebe.
Tony termina y después de desayunar pide un enorme vaso de agua con millones de hielos dentro.
El claxon del Chrysler suena dos veces. Una tercera.
El tipo del periódico deja parsimoniosamente su taza sobre el plato y dobla el diario dejándolo en el lugar exacto de donde lo cogió.
Tony desde la mesa mira extrañado por la insistencia del ruido. Butch, el camarero, le cobra el café al tipo de la camisa. El claxon suena ahora sin parar.
Tony se levanta, se ajusta el pantalón y camina desde el fondo del comedor en dirección a la salida.
El tipo de rallas le observa. Butch, se vuelve en dirección a la caja registradora para guardar el dinero.
Tony avanza. El del taburete gira y tropieza su pié con el de Tony. El claxon no cesa.
La caja se abre, Tony está en el suelo y el tipo de la camisa, ya agachado, saca un puñal de su calcetín y se lo clava en el cuello. Butch, mira a la ventana y sin moverse del sitio, censura con un gesto al tipo del coche por el escándalo. Después se mete en la cocina.
El sonido cesa y el de la camisa se levanta y cruza el umbral de la puerta tan rápido como puede.
Tony agoniza en la cafetería que le vio nacer.

Al día siguiente un periodista local amigo de la organización dibujó una escena muy parecida a esta en la edición vespertina del Memphis Advertiser. La tituló: "Tony ha muerto. Ha muerto Riverside"

martes 24 de junio de 2008

Sobre egos, máscaras y más animales de la noche

Que divertida y que hija de puta es la naturaleza humana, cuando el sol se oculta.
Que fantástica y que perversa.
... Cuantos habrá que saluden con mano blanda. Cuantos con falsa mirada.
Cuantos con palabras que no dicen lo que dicen.
Y la tecnología les eleva en su red, donde injurias y basura caben...
Pero algún día vendrán a disculparse, y entonces el látigo de la indiferencia castigará sus espaldas.
Algún día llegarán las plegarias y al arribar la noche caerá fuego y tras el fuego habrá calma.

Las pataletas déjalas para casa, dijeron.
Bien, esta es mi casa.

miércoles 4 de junio de 2008

Verano al fin

Parece que empieza a oler a Verano...
Aunque para muchos sea una esencia que llega tarde, que llega con un retraso de varias semanas y con una lluvia primaveral preferente, nos alcanza en su sitio idóneo, en su lugar "histórico", cuando y donde siempre la hemos esperado.
Los veranos que llegan me angustian y me reconfortan de igual manera. Los veranos que acuden a mi auxilio, vienen con sermón y con premio, y con sol y con aire.
Los principios de verano, para ser más exactos, le pillan a uno siempre peleando con las asignaturas malditas, que hace tiempo tenían nombres mas conocidos que ahora. El algebra hoy se llama angustia, y la química, rutina.
Llega el verano, y a las dos hay que vencer, ahora en los finales de Junio.
Septiembre aguarda y a nadie le gusta repetir curso.
He de decir, añadiendo una mancha más al tigre en mi lamentable carrera académica, que nunca me quitaron el sueño los exámenes de estas fechas, de olor a tierra mojada, a polos de limón, más tarde olor a novillos y a canutos tumbados en la hierba, porque siempre era cuestión de tiempo tomar un tren hacia el Norte, tomar un tren hacia la libertad.
Tal vez me pase lo mismo ahora que las asignaturas tienen un nombre distinto...

viernes 30 de mayo de 2008

Noticia de la KLM Radio Station

Lucia y Sam, alumnos del instituto 34, en San Román, Méjico, han faltado ayer a clase. Cuando sus padres reciben la notificación de su ausencia, ya es tarde.
En la empresa de alquiler de automóviles Cars Enterprise, Nani, una pizpireta dependienta reconoce la foto de los dos adolescentes desaparecidos, y recuerda que les alquiló un 4x4 con la radio estropeada, hacia las diez de la mañana, pero no puede dar más datos porque el tequila es su medicina, que le sirve para olvidar, y cumple como dios manda con su objetivo.
La KLM Radio Station, monta un operativo de búsqueda con helicópteros y micrófonos que se reparten por el norte del país. La policía busca, pero no encuentra.
La siguiente noticia de Lucy y Sam, la conceden las autoridades estadounidenses, al descubrir que un todoterreno gris, que casualmente tiene la misma matricula que el coche alquilado, ha cruzado la frontera vía Tijuana, con ropa de invierno.
Los padres de los muchachos están atemorizados, los amigos no saben que les ha podido llevar a escapar.
Los profesores rezan por ellos cada mañana con sus compañeros de pupitre y sus caras se han hecho las más famosas de Méjico gracias a la ayuda de la televisión Azteca TV.

El largo y tórrido verano pasa sin tener noticias de los muchachos, a los que la policía mejicana ya da por muertos. El calor es intenso en la costa Oeste, la tinta de las fotos pegadas en las farolas de las ciudades se está derritiendo, y el papel oscurece como las hojas de otoño.
Nadie en las familias puede evitar los pensamientos oscuros, y a medida que pasan los días, preparan sus cuerpos para lo único que no pueden preparar, para lo único que no se puede preparar.

A principios de Noviembre, la investigación se da por concluida, y la familia llora, y los amigos lloran y los profesores rezan y los alumnos miran. A principios de Noviembre las calles continúan, el tráfico no se detiene y la fruta se sigue vendiendo, sigue habiendo descuentos en el supermarket coreano de la esquina de su casa y la liga de futbol continua con prácticamente las mismas caras, tras el parón estival. Dicen todos los pronósticos que "Los Pumas" serán campeones.

A principios de Noviembre, una pareja con piel parda, pelo negro y lacio, mira asombrada la primera gran nevada del año en Güerplace un pueblo de Canadá. Tocan el cielo y se preparan con 17 años para amarse y pasar juntos el primer invierno de su vida.


jueves 29 de mayo de 2008

Noches alegres...

No me apetece escribir, porque el poder de la Ginebra, me ha ganado esta mañana.
Como un autómata leo las noticias de un par de diarios deportivos y repaso los acontecimientos del día con obligada meticulosidad.
Anoche, cerramos muchas barras, con Acero y compañía. Bromeamos en algún momento de la ruta con un mas que posible nombramiento de la reina de Inglaterra, por nuestro consumo de producto patrio, recordando con intensidad la época de las colonias, cuando India era India; la corona, la corona y el gintonic, como no, el gintonic...
Que sería de nuestros tupés sin la quinina de la tónica, ni el frescor del limón...

Solo miro, escucho y disfruto

Me obligo a teclear, con una botella de agua a mi lado y un paquete de Marlboro, que se vacía entre códigos y notas de música. Con cada acorde de Setzer llega el humo.
Ahí fuera, el día es igual de irregular que ayer y, por lo visto, el sol luce cuando le dejan.
La lluvia sigue llenando los pantanos. Y quiero activarme, pero el cuero de mi butaca y la luz adictiva del monitor me retienen.
Hay que ponerse el overol, y salir a caminar....

"...Nadie dijo que ser rockero fuera fácil."

lunes 26 de mayo de 2008

Una breve historia en Nueva York

331 de la calle 59, N.Y.C.
El ventilador de la portería donde Jhonny trabaja desde hace un año y medio, está estropeado. El calor húmedo de la gran manzana oscurece su carácter, que sin el bálsamo del aire en movimiento, le paraliza el rictus, y con él su sonrisa.
-Tengo que escapar de esta ciudad, piensa mientras la Sra. Stevenson espera a que le abra la puerta del ascensor, sin mirarle a la cara.
En la lotería que religiosamente juega todas las semanas, Jhonny ha dejado una casilla en blanco, y la indecisión le está matando... -Le pondré una equis al 7, que por algo es un número mágico.
Días después, un espectacular camión de Jingle Houses, aparcó en la salida de coches del portal, tapando el sol que tanto molestaba a Jhonny, que por primera vez tras la tragedia de su ventilador, volvía a esbozar una tímida sonrisa.
Cinco fornidos muchachos, ocuparon el montacargas durante toda la mañana y la última en bajar y en despedirse fue la mismísima Sra. Stevenson, que le dio las llaves de su piso vacío "para que los interesados puedan visitarlo".
El único número de la lotería que acertó, el bueno del portero del 331 de la 59 st, fue precisamente el 7, y después de aquella mañana no se le pasó nunca mas por la cabeza, mudarse de la capital del mundo.

lunes 19 de mayo de 2008

Y se hizo la luz.

"... Y con la luz, llegó la vida, y con la vida el amor y con el amor o sin el, se hizo el sexo, y tras el sexo la música. Pero bajo el feliz manto de las notas y las melodías de los gloriosos clarines llegó el pecado. Entonces un alma perdida en busca de redención, inventó el fútbol para que los corazones de los hombres desterrados del paraíso, pudieran volver durante noventa minutos semanales a la que fue su patria y su principio.
Pero los hombres, que se empeñan en destruir lo que en realidad aman, se encargaron de manchar también este regalo, y de convertir el juego de los ángeles en una batalla de intereses y en un infame festín de hienas que engordan sus arcas mientras sus gentes sufren y agonizan.
Algo cambió hace unos meses cuando una legión de ángeles celestiales, con esfuerzo divino y primoroso orgullo, se empeño en desnudar de escoria las canchas, en devolverle la alegría al balón y en teñir de blanco puro y virtuoso las líneas de cal de un estadio histórico.
Entonces la sonrisa arrebatada de un pueblo, brotó como las primeras flores de la primavera original, y las lagrimas acostumbradas a la tristeza, se tornaron alegres y dulces, plenas y dichosas, y juntos, los ángeles y los hombres, en comunión suprema elevaron las esperanzas de una tierra hermosa y fértil y volvió esa luz primera que tantos años estuvo oculta por densas nubes de oscuridad y nostalgia".

"La vida empieza hoy. Todo lo demás, ceniza es..."

Gracias Racing de Santander.


lunes 12 de mayo de 2008

Un par de notas sobre fútbol.

Hoy amanece lluvioso en Memphis. Las timbas dominicales por las que acostumbro a arrastrarme no se reeditaron la noche de ayer, y los tugurios de la ciudad donde, junto a Gordon, suelo ver los partidos de fútbol, se cerraron anoche con medias alegrías, alguna derrota y un jugador histórico que no volverá a lucir sus botas por el pasto de ninguna cancha.
El mítico mediocampista portugués Rui Costa, que engrandeció junto al ariete argentino Gabriel Omar Batistuta a la Fiorentina de los noventa, colgó los botines en su Benfica del alma.
Pasará a ser un nombre más del largo listín de jugadores se quedaron a las puertas del Olimpo, maravillando con sus pies de oro al respetable pero sin tomar, como los grandes, las plazas de los Maradonas, los Zidanes, los Romarios o los Redondos.

Los estadios piensan, hacen ganar y hacen perder a sus equipos, como decía Jorge Valdano hace unos días en la contraportada de un periódico, porque la gente a diferencia de los monos clásicos, y por mucho que algunos intenten equipararlos, si oye, si ve y si habla.
Es el caso, por ejemplo, de la afición del Barça de los "fantásticos" que cae, y no tiene fondo su abismo, o la de un Atlético de Madrid aupado por el yerno de D10s, Sergio "Kun" Agüero, que poco a poco va escribiendo su nombre propio, con tinta firme y alejandose de la maliciosa referencia periodística al padre de su compañera.

La hinchada empuja el pie, que empuja el cuero que termina en gol, y ese gol empuja a la hinchada y así sucesivamente...
La lluvia en Memphis no para, y la liga desde aquí parece una guerra en la que los pueblos se baten en un campo delimitado con cal, donde son los hombres con sus gritos los que luchan y los jugadores con sus botas los que ejecutan.

viernes 2 de mayo de 2008

Cuando eramos reyes

Cae la tarde en Madrid. La gente está recluida en sus salones tras el fin de semana, y muchos repasan los resultados de la jornada futbolística. Las calles se vacían esperando el silencio de la noche y el caluroso ajetreo de la semana que en horas comienza.
Pero como en las películas de intriga, como en los relatos callejeros que han alumbrado por momentos nuestras madrugadas, cuando los buenos descansan, los malos actuamos...
Las esquinas de la ciudad empiezan a soltar su verdadera esencia y tras los contenedores, repletos aun del descanso dominical, empezamos a salir los moradores de los tiempos muertos...
Las espuelas de Gordon, tocando el empedrado de una antigua calle de Madrid, los acordes de la guitarra rocker de Brian Setzer, y las pocas estrellas que la luz urbana deja pasar, han juntado a lo peor de cada casa, que alumbrados por los neones titilantes de los últimos bares, salen dispuestos a rememorar viejos tiempos.
Hablamos de fiestas pasadas, de canutos y festivales rockabillys de hace años, y empezamos nuestra procesión en el que un día fué uno de los templos de la movida madrileña. Pero de esa movida que no se vanagloria, ni sale en el colorin, ni se apunta, como las profesionales del canapé de las inauguraciones, al primer sarao multitudinario con copa de vino y jamón del Carrefour. De esa que sigue aguantando como Atlas, el peso del mundo.
El King Creole de la calle San Vicente Ferrer ya no existe. Hoy es el Free Way pero los taburetes siguen siendo los mismos y el sky de los sofás también. La única desgracia es que nuestros tupés no marcan el ritmo que marcaron entonces, porque Eddie Cochran no condimenta nuestros cocktails. Con todo, nos resistimos a abandonar la nostálgia, tan cinematográfica y tan norteamericana. -Está decidido, dice Gordon con un par de Manhattans encima, esta noche volvemos al pasado para construir el futuro.

Nuestra siguiente secuencia, ocurre en el Peggie Sue, un American Dinner de los cincuenta en toda regla y en auge, que se ha puesto de moda en toda la ciudad, no solo por sus sabrosa hamburguesa “Aretha Franklin” y su Brownie “Old Fashion” sino por las gramolas que adornan las tres o cuatro mesas del local de la esquina de Sagasta con Eguilaz.
Pinchamos al Rey, a Brown, a Jhonny Cash y terminamos con shots de Vodka, sacados de estraperlo por el jefe, para los amigos y los fijos. Aguantar al cierre significan tatuajes, pin-ups y cuero remachado. Significan caras conocidas de juergas. Significan como bien decía Gordon en el Free Way, retornar al principio para reconducir el futuro.
Cerveza en mano como linterna de calle oscura, y con el paso relentizado por los Vodkas y la digestión de Hot Dogs, llegamos al Honky Tonk, en la calle Covarrubias para escuchar a los músicos de la Jam Session de Eric Franklin, batería mítico que junto a Simón de “Red House” y a muchos otros, engalanan la fauna tan mezclada del piso de abajo del garito, que cuela en sus redes a los peces mas duros de la noche, de chamarra y navaja, y a los pescaditos fritos de chiringuito marbellí de castellanos y Ralph Lauren.
No recuerdo como llegué a casa, ni las últimas conversaciones, pero a la mañana siguiente, saque de mi “perfecto” negro el vaso ancho que me brindó el último whisky de la jornada, y en las cerillas del garito, alguien con una caligrafía extremadamente parecida a la mía, escribió después del magnífico tour:
“Cuando eramos reyes”.

jueves 24 de abril de 2008

Obituario tardío

Rolf el mecánico, le acompañaba la noche del 30 de Septiembre del 55.
El asiento del Porsche Spyder, recién comprado por James y bautizado con el descaro de una estrella y la rabia de un eterno adolescente como "Little bastard" le hacía, según sus palabras, el más cómodo de los deportivos en los que jamás se había sentado. La luna nueva y la música de la KLM Radio Station, completaban aquel momento perfecto para pasar a la historia, y James lo sabía.
Los cruces de caminos nunca han estado bien señalizados en el Sur y han sido a la vez, un peligro y un placer para sus moradores, que siempre se han confundido entre lo oculto y lo profano, desde las guitarras esclavas de los negros a las almas de los intrépidos conductores de bólidos.

-Atravesábamos la carretera a toda velocidad. Yo le había hecho unos arreglos al Spyder y nos dirigíamos a un pequeño pueblo de la frontera, donde otro tipo, Leonard Brown y su mecánico nos esperarían para la carrera. Había mucha pasta en juego y aunque a Jimmy no le hacía falta, le encantaba ganar con los coches. Es más, en los dos años y medio que yo fui su mecánico, no rechazó ni uno de los retos automovilísticos que le hicieron. De todos ellos, solamente perdió uno, y fue por no presentarse.
Aquella noche, el chico de oro, dejó a su precioso gato de angora durmiendo en la casa de Elisabeth Taylor.
Aquella noche, Un Ford pilotado por un tal Donald, corría por culpa de una urgencia, sin saber que pasaría a la historia.
Aquella noche de 1955, mientras que en Las Vegas el "Rat Pack", encandilaba a las mujeres del Cesar Palace, en un club de Brooklyn, dos clanes rivales firmaban una paz de papel. Mientras que los estibadores del puerto de Nueva York ejecutaban la ley del silencio con un Marlon Brando cualquiera, en Los Ángeles se fraguaba la amistad de Morrison con su inseparable pianista Ray Manzarek.
Aquella noche el Porsche Spyder de James Byron Dean, era arrollado en una carretera de Nuevo Méjico.
El "Little bastard" cortó la noche en dos y del surco brotó la leyenda.
Bienvenido seas James Dean, al Olimpo de los Dioses del siglo XX.

miércoles 16 de abril de 2008

POEMA

Los tipos como tú tienen que aguantarlo todo.
...Pero somos tan débiles.

Los hombres de la noche están hechos para soportar el peso y la culpa.
...Sigo siendo pequeño y la tinta de mi piel lo dibuja en cada trazo.

lunes 7 de abril de 2008

Bienvenidos al Pennys

"THE PENNYS BAR" 551 de Hill St. PO BOX 3417 Memphis, Tennessee

En el céntrico barrio Silver Scuare, situado a pocos metros de la estación central y con unas excepcionales vistas del río, se encuentra el Bar "Pennys".
Cuenta con servicio experimentado de sommelier, sala de fumadores, barra de cócteles y una selecta cava de puros.
El local, recientemente reformado para estar acorde con los tiempos que corren, conserva aun la vieja gramola que le ha hecho famoso en todo el estado, con los mismos hits de 1954 que contaba cuando abrió por primea vez sus puertas.
Si está de paso en la ciudad y quiere rememorar su juventud, si es un nostálgico de la gomina, los Cadillac y las fiestas de baile, si solo ha podido disfrutar de Little Richard o Ray Charles en CD en su equipo de casa, el "Pennys" es su lugar.

Desde su fundación a mediados de los 50´s, ha sido el punto de encuentro de los músicos y literatos de la ciudad, y con el tiempo ha alternado entre sus asiduos a los cantantes mas escuchados de la Sun Records con los moteros del estado, creando hasta el día de hoy un raro y selecto ambiente de Rock & Roll.
Bienvenidos, ciudadanos del mundo!

DOS APUNTES: DOS HORAS EN DOS AÑOS DISTINTOS

9 de Septiembre de 1982 a las 11:00 horas.
El cantante Mick Doogan, con su jovencísima esposa Linda, se atusa el tupé grasiento mientras la encargada sirve café aguado en su inmensa taza de desayuno tardío.
El sol entra por el ventanal del Pennys. El sonido de la plancha cocinando el bacon se entremezcla con "Smoke is in your Eyes" versionado por los Mustang Dancers en el 72. Linda, se pinta con prisa, mirándose en su espejo de mano y el claxon de un anchísimo automóvil, probablemente del 59, toca tres veces.
Los dos salen dejando un puñado de dólares sobre la mesa a centímetros del suculento desayuno sin terminar.
En la rauda escapada de la joven pareja, él deja olvidados unos billetes de avión, encima de una portada del Times
"Huida fortuita del solista de los Bronson, tras el repentino fallecimiento de su padre"

- Cuando Freud hablaba de matar al padre, no pesó jamás que en el mundo del Rock, sobre todo a esta orilla del río, los bastardos y analfabetos cantantes hacen realmente una libre interpretación de los textos. Si a eso le añadimos una infancia difícil y un buen cóctel de anfetaminas, el resultado puede ser catastrófico, dice Merril, la cocinera, mientras unta con sirope de Arce unas sabrosas tortitas sobre una sartén.

14 de Abril de 1969 a las 16:35 horas.
Los Vincci entran con sus chupas de cuero y sus mondadientes bailando de lado a lado de la boca.
Los Vincci se sientan en los dos últimos taburetes de la barra y marcan con sus Boggies el ritmo de la balada ternaria que suena en la gramola.
Los Vincci piden con descaro un helado de vainilla con coca cola. Cuando Hellen alarga sus manos para posar la copa repleta de crema, juegan nerviosos con las llaves de su coche.
Los Vincci terminan. Ella les observa. Uno de ellos va al baño mientras el otro espera. Hellen y él intercambian miradas de desafío.
Los Vincci, antes de salir, tropiezan con el cubo de agua listo para limpiar el suelo. Dan media vuelta y se acercan sin mediar palabra a Hellen. Uno de ellos saca un cuchillo y se lo acerca al cuello. El otro abre la caja registradora y guarda todo el dinero que puede en los bolsillos de sus pantalones ajustados.
El del cuchillo mira fijamente a Hellen, que no se amilana y mantiene sus ojos clavados en los del muchacho. Él, le marca la cara con el cuchillo.
Los Vincci huyen.
Hellen, en silencio, piensa su venganza.

miércoles 2 de abril de 2008

3 Fotografías

I
En una céntrica calle de Madrid, con tráfico y bullicio de Lunes, un par de niñas, se tiran de los pelos ante la vista de todos. El príncipe de cuero negro pretendido, con botas de pico, tachuelas y pitillo en su mano anillada, las observa con media sonrisa desde un banco.
Al fondo, en un edificio, otro tipo mira y señala.
El desenlace lo escribirá algún clásico.

II
La noche y las luces de los coches raudas.
Esquina iluminada con muro y farol.
Una puta con el rimel por la cara y los ojos hinchados de llorar, enciende un cigarrillo con las medias corridas.
Una pareja de policías que acaba de doblar en dirección a la avenida principal, gesticula despreocupación y tranquilidad.

III
El quinteto toca alegre y en el público hay dos historias que ninguno de los músicos notan.
Un hombre y su mujer, los dos de cincuenta, beben despreocupados, pero ella de reojo intercambia mirada con un adolescente.
Los ojos del chico se abren inmensos y la señora se deja hacer mientras el marido, imbécil, disfruta del directo.
El camarero les caza y comenta con un compañero.
Hay un puñal escondido entre la multitud, que no tiene ni dueño ni destino.

jueves 27 de marzo de 2008

En algun edificio de la ciudad...

Howard, el handyman, agarra las bolsas de basura una por una, las carga en un enorme contenedor dentro del montacargas y resopla antes de sentarse a esperar que acabe la jornada.
Howard fuma en pipa y, aunque el edificio es de no fumadores, el aroma del tabaco ingles que arde en la cachimba, se queda impregnado en su jersey rojo de lana.
La Señorita Lily, que llega con su perrita Cheescake a las cinco de la tarde, disfruta con la dulce fragancia, y si él le abre la puerta del ascensor, ella afloja, pizpireta, un dolar en monedas.
Howard toma, una hora después, la linea 3 Up Town /Riverside para volver a su casa, donde vive con sus tres hijos y su anciano padre. Del que heredó el puesto, por culpa de su repentina invalidez que le dejó inmóvil hace mas de quince años.
Lee las últimas páginas del Times antes de acostarse en su cama vacía. Y solo si no se duerme, habla con la foto retrato de su linda esposa Brenda y le cuenta como ha sido su día trabajando lo mínimo, dando clases en el instituto del barrio. Le cuenta también que el coche que tenían cuando ella vivía funciona a las mil maravillas, y que su padre ha dejado de ser el "portero negro" de Plensey 235 y que está enamorado de su pareja de baile en el Salon FoxtrotHara.
Si llega al final de la historia, Howard duerme tranquilo con la conciencia limpia después de contarle toda la verdad a su difunta esposa.

martes 25 de marzo de 2008

My dear Top Hat:

¿Sabrás perdonarme Chistera, por el abandono?
Supongo que todo está olvidado y que nuestra relación continúa.
Si ves que te jode, me avisas y me pongo a preparar el macuto....

Si amigos, he recuperado las ganas de escribir sobre este papel negro, palabras blancas manchadas de alegría, de gozo. Ese que confunde mi a veces sobreactuado discurso de hombre infeliz, haciéndolo mas real y menos literario.

Que absurdas esas verdades de intérprete que le asaltan a uno cuando la televisión no se digna a tender su mano, que es salida y que es calmante, que es morfina para las cabezas que piensan bien o mal en las noches frías cuando todos duermen. Para las que, en cualquier caso, piensan bastante.
Pero ese es otro tema...

Te prometo fidelidad sombrero de copa, copete o como quieras llamarte. Tu terciopelo acariciará de nuevo mis noches, esconderá los mas pesimistas personajes, los más terribles paisajes, las más tristes de las historias...
Pero a partir de hoy, yo que soy tu Creador, te concedo el bien del optimismo, que no es virtud como algunos piensan, sino descanso y efímero alivio.
A partir de hoy, chistera, habla cuanto quieras, sin freno ni atadura, que las mañanas son nuevas, los colores redescubiertos y la esencia intacta.
Dulce prenda que escondes cabezas perfectas y ocultas a las imperfectas.

¡¡Oh chistera, que me brindas con generosidad el reino que yo mismo construí para obsequiarte...
¡¡Oh chistera, que permites albergar las mañanas, el olor a café y las eternas madrugadas de Whisky...
Posate sobre mi pelo y hazme mirar, que hoy estoy contento. Hazme ver a todos los que me rodean, diles que estoy alegre, diles que no decae mi sonrisa y que mis ojos observan felices como las agujas bailan y el reloj marca, como los oscuros nubarrones se marchan, como el viento poderoso ayuda...

...Como Dios empuja lo malo y luce con esplendor lo bueno.

miércoles 19 de marzo de 2008

... Que la ciudad no te abandone

Hace días que mis botas de cowboy no pasean la ciudad, que como los animales que la recorren, también está en celo. En celo el calor pre-primaveral que ha llegado como bálsamo, en celo el sol y en celo sus piernas femeninas que empiezan húmedas a mostrarse.
Hace muchos días que no me abrazan ni el amanecer urbano, ni sus aceras azules, ni su asfalto de alcoholes. Su música de semáforos y de ruidos no suena para mi, sus contenedores repletos de historias, sus esquinas y los malos edificios...
Y es que me ha dado la espalda. Me ha rechazado y como un descorazonado adolescente aprieto con impotencia mi puño en busca de algún muro alejado de cualquier vigilante.
El blanco aséptico del hospital nos ha invadido, ha conseguido asaltar la frontera de los fuertes y sólidos, y ha jugado a ganarnos con su estrategia de destrucción.
La angustia y el miedo nos han empujado a sus noches calladas y quietas.

Pero afortunadamente, toda esta terrible pesadilla pertenece al pasado. El sudor de mi frente, al despertar, se ha vuelto alegría y suspiros. El manto oscuro y la fragilidad del cuerpo ya se han alejado, el viaje al final de la noche también.
Se ha disipado la bruma de indiferencia que tapaba sus edificios.
Estos últimos días he odiado con todas mis fuerzas cada uno de los rincones de esta maldita ciudad, y sus autobuses de linea, sus horas puntas, sus garitos whiskeros, sus hombres, sus mujeres...
Estos días la ciudad y yo, nos hemos separado. La fractura ha sido intensa, el dolor infinito.

Pero recién hoy, trece jornadas después del desastre, parece que empezamos a reconciliarnos y a volver a vivir, como siempre, del intercambio.
Estoy tan confundido pero tan feliz, que no me preocupa ni como ni cuando he escrito estas pueriles lineas inconexas. Viva la inconexión si es este estado, viva el caos y la vida.

.. ufff, que denso y que malo...

-¡Cariño, ponme otro pelotazo!.

lunes 10 de marzo de 2008

Un puñal que desgarra

Las mismas caras, las sábanas blancas,
Los pasillos que esconden en habitaciones calientes la esperanza,
Impenetrables rostros que apuñalan inocentes con sus palabras.
Las verdades, que ofenden y hieren...

El terror y las lágrimas resbalan juntos,
Por el mármol filoso de los suelos y las paredes
Cafés interminables, pitillos de ansiedad, llamadas de angustia,
Murmullos de insomnio.

El sol luce y no calienta.
El frío desgarra y el viento empuja.

Dime que vendrás conmigo. Te lo imploro.
Que el sueño ha sido negro, que el puñal no existe y que la herida fue invención.
Que todo acabe esta noche.
Que todo acabe esta noche, porque el surco es fuerte y el dolor intenso.
Que todo acabe esta noche, porque el alma no me aguanta. Ni me quiere.
Ni yo al alma...

¡Vivamos juntos el primer día de nuestra nueva vida!

martes 4 de marzo de 2008

Adios, viejo amigo

El mundo se va vaciando. Y con cada nueva mañana hay una nueva ausencia. Y con ella una nueva lágrima y una canción que se convierte en un réquiem y un luto y un mañana...
Hoy nos ha dejado Jeff Healey. Su guitarra, acostada en su regazo, se ha ido con él a los 41 años.
El hombre ciego que aprendió a besar las notas, y a acariciarnos los oídos, se ha marchado. Y el nombre del secuestro es el mismo, y el signo es mi signo, y mis miedos. Y cada puta mañana es igual. Y no me gusta como funciona. No me resigno al rezo porque la oración es falsa y la paz inalcanzable. El espíritu es un invento y la virtud una sandez. Jeff habría constatado lo que digo...

Quiero llamar a otra voz que tampoco está viva, y hoy se cumplen cinco años desde su desaparición. El cantante de Soul de ojos azules, Robert Palmer.
He brujuleado por la red en busca de todo su legado. Su última entrevista es una joya y sus temas un descanso, un dulce veneno que nos ayuda a sobrevivir, que es de lo que se trata esto.
Hoy, otro gran hombre se ha despedido.
A ver con que mierda nos sorprende la prensa mañana.

lunes 3 de marzo de 2008

Ojo a que mono era yo de pequeño.....
¡¡¡Y siempre pensando en el futuro!!!!



Aqui tampoco estoy nada mal....

sábado 1 de marzo de 2008

Corre que te pillo!!!

Bueno, el concierto fue un éxito y lamento que algunos de vosotros no pudieseis asistir.
Me estoy pirando de fin de semana con mi señora esposa así que no me extenderé en el post.
Echarle un vistazo a la CRÓNICA que han hecho en "el mundo" del magno evento...

martes 26 de febrero de 2008

Te espero en el HONKY TONK, C/. Covarrubias 24, EL PRÓXIMO JUEVES 28 DE FEBRERO a las 0:30h...
Ven y pasa una buena noche de ROCK&ROLL absolutamente GRATIS!!!!! (Eso es lo cachondo...)
Un abrazo a todos los amigos de la Chistera!!!!!

MEJOR PINCHA EN LA FOTO Y LO VERÁS TODO MÁS CLARO...

viernes 22 de febrero de 2008

Anochece en la ciudad

"Después de ver Bananas de Woody Allen, quince años después"
La otra noche eché la vista atrás y me gustó lo que vi. Dejé que mi memoria volase y se enredara con los veranos de la infancia. Dejé que los recuerdos de la inalcanzable niñez me transportaran en un extraño trance.
Meriendas interminables en la antigua cocina de la casa de mi abuela en Santander, paseos iniciáticos en el Nueva York de los noventa.
Pero el dolor y las lágrimas recuerdan las ausencias. Y yo sobrevivo alerta.
Conservo tatuados los nombres de los que ya no están. Esculpo con punzones en mi cuerpo los rostros, recuerdo los olores y trato de guardarlos en mi colección de cajas mágicas.
La otra noche eché la vista atrás y me gustó con locura lo que vi.
A pesar de todo podría pensar que soy un tio feliz.

"Le debo veinte centavos"
El teléfono no suena, pero tampoco me importa.
En la calle, todo funciona como debe y los paseantes disfrutan de esta primavera prematura.
No hay mails esta mañana en la bandeja de entrada.
El vendedor de periódicos, le cobra suplementos inventados a los vecinos del barrio y yo observo fumando desde la esquina, como todos cuentan con gesto extraño, el cambio en monedas de cobre.
Mañana Viernes será otro día, y pasado otro distinto, y así hasta que se convierta en un hombre honrado.

"Desengaño"
¿Que historias han de sucederme? ¿Cuantos amigos han de fallar para que resuelva romper la baraja?
Su recuerdo se quema y nadie es capaz de salvarlo. Su tiempo se agota entre mañanas nubladas y tardes soleadas.
Siempre tendrá un vaso con hielo en la barra, pero quien sabe si yo le serviré el whisky.

martes 19 de febrero de 2008

Trayectos de Martes


El taxista Trevor Vankliffe, nació en Nueva York en el 79. Después de pasar su infancia en el colegio del distrito 25 de Brooklyn, cursó secundaria en el IV Franklyn Institute de la calle Maine. Allí conoció a Glenda, una muchacha de familia igual de humilde que la suya, con la que le gustaba compartir sus preferencias por la Generación Beat, montados en el Chevi que él mismo se había comprado con sus ahorros.
Con el tiempo, Glenda y él fueron caminando por calles distintas, sus gustos por la poesía vanguardista norte americana fueron variando y sus reuniones se resumían a encuentros fortuitos, un par de veces cada semestre, en el Grossery del barrio, comprando fruta.
Vankliffe, duerme durante el día. Su despertador suena cuando el sol se oculta y mientras la mayoría de los mortales neoyorquinos llegan a su casa derrotados por una dura jornada, las tostadas saltan en la casa de Trevor. No conoce a su portero, porque cuando él sale, el viejo handyman ya está tomando el metro con destino a Staten Island.

Martes 19, bajada de bandera.
19:00 h.

Destino, Dessert y Brooke, "al lado del puente".
Una joven masca chicle con la boca abierta y con las piernas cruzadas como un hombre. Abre la ventana aun estando en pleno invierno y se desabrocha los dos primeros botones de su blusa de Bloomingdales.
Juguetea con su pelo rizado y mueve el pie derecho al ritmo de Martha & the banderas, que suenan en la Brooklyn 5.5 Radio Station.
Trevor la mira de vez en cuando y cruzan un par de veces sus ojos furtivos.
Ella sonríe al pagar y le deja cuarenta centavos de propina.

22:50 h.

Una mujer entrada en años, habla sin parar con el móvil y termina colgándolo violentamente.
Trevor pregunta si se encuentra bien. -Usted conduzca! contesta.
Evitando mirarla por el retrovisor, escucha unos disimulados gemidos. No quiere incomodarla así que ni la observa ni la consuela.
Ella dibuja formas con el dedo, en el vaho de la ventanilla. Fuera llueve y las luces de la ciudad, dibujan sobre su cara, curvas de colores. Los neones de la noche se mezclan con el rimel corrido en sus pómulos.
Trevor con voz temblorosa le avisa de que ya han llegado.
Ella paga y entra en el tanatorio que hay en la salida 19 de la Delano Roosvelt, Manhattan.

0:15 h.

Trevor tiene que bajar del taxi. Un camión ha chocado con un semáforo en Madison Av.
En la ciudad que nunca duerme se ha formado un atasco a media noche. Hace frío, pero Trevor aprovecha la obligada pausa para fumarse un cigarrillo.
Un tipo que espera que se solucione el embotellamiento desde el coche, observa como Trevor fuma, arropado por su abrigo con cuello de lana, estilo años 80.
Se escuchan las músicas de las distintas radios y Trevor sonríe porque hay dos o tres conductores que coinciden en la Merystation KLM.
Una y otra vez, los semáforos se ponen en verde y en rojo.
La gente no desespera y la policía trata con su operativo de despejar la zona lo antes posible.
El Marlboro de Trevor se ha convertido en medio paquete, y al olvidar su mirada en la esquina de Madison con la 79 cree haber visto una cara conocida.
Cruza la calle, y se para delante de Glenda, que le esquiva sin conocerle.
-Tanto habré cambiado, piensa. -Tanto habré cambiado.
Al llegar al final de la calle, ella se gira y le mira. Pero dobla la esquina perdiéndose de nuevo hasta el próximo encuentro fortuito, inventando frutas en el Grossery del barrio.
Trevor no quiere fumar mas.
Su sonrisa por la coincidencia de las emisoras en los coches que esperan, como Glenda, también se ha marchado.

0:55 h

Parece que la circulación vuelve a la normalidad. El termómetro de "Casa Paris" en Madison y la 81 marca 25 grados Fahrenheit. En unas horas no habrá nadie caminando por la avenida.

lunes 18 de febrero de 2008

Noche del Domingo 17 de Febrero en el Motel Dallawear

Bienvenidos al Motel Dallawear! de la Route 66 en El Reno, Oklahoma
PO BOX: 05891
30 habitaciones dobles, triples o sencillas
Teléfono, fax y servicio de Internet
Televisión por cable
Aire acondicionado/Calefacción
Cafetera en la habitación
Servicio de lavandería
Variedad de 5 Hilos Musicales

Habitación 23
Por tan solo veinte pavos, Clarisse, abre sus piernas adolescentes a la ira de Harry el camionero.
Olvidó su momento de debilidad viendo los puentes de Madison el mes pasado y descarga en la inocente chica de Motel, su frustración.
Harry nunca fue delegado de su clase y vio truncada de raíz su carrera hacia la casa blanca.
Harry no pudo ir a Vietnam porque la cojera que arrastra desde un accidente que tuvo a los doce años, no esta permitida.
Harry es el "camionero escoba" y su madre se lo recuerda cada vez que se ven para pasar nochebuena.

Habitación 12
Elizabeth y Hammon entran desvistiéndose. Hammon ha preferido alejarse mas de casa esta vez, porque cree que su mujer ha empezado a sospechar.
Elizabeth ha pensado muchos Lunes, que lo mejor para su vida es el divorcio, y marcharse con Hammon a vivir a otro estado.
Él la adora, y ella está enamorada. Cuando la tempestad amaina, Hammon acaricia su pecho y Elizabeth enciende un Marlboro Light. Su marido no le deja fumar en la cama.
Hammon tiene que decirle algo, pero no sabe como.
Elizabeth piensa en como decoraría el jardín de su nuevo hogar.

Habitación 5
Graham arropa a su hijo Steve de ocho años. Se sienta en el salón de su suite y se bebe a tragos cortos una botella de Jack Daniells, hasta caer dormido sobre la mesa.
Steve sueña con que algún día será el mejor base de la NBA, y que se lucirá en el All Star Game dentro de mucho tiempo.
Graham se despierta en medio de la noche, revisa el itinerario y tira el móvil del chaval en uno de los cubos de basura del aparcamiento.
El insomnio no le deja dormir. En el Canal 9, dicen que la policía les tiene ya localizados.

miércoles 13 de febrero de 2008

31 de Agosto de 1966, el último día de los Crazy Waves.


Fue un día de lágrimas y de últimos besos. La playa de Malibú estaba llena de parejas que con la caída del sol y del verano, lloraban de pasión adolescente, se prometían amor eterno, y probaban por última vez, el néctar del labio ajeno.
La jovencísima Lucy de catorce años, se dejaba hacer por Vinny Nelson de veintidós bajo la torre de vigilancia y en el otro extremo de la playa, dos novatos dejaban de serlo ayudados por la buena hierba y las últimas cervezas. Para entonces la luz, se había casi extinguido.
Los muchachos y yo, habíamos estado nadando con las tablas unas cuantas horas y disimulando un año mas que nos daba igual separarnos.
Los Crazy Waves, no podíamos demostrar debilidad alguna. Eramos demasiado jóvenes para reconocer que nos dolían Septiembre y los meses posteriores, sin fanfarronear y beber en las cabañas de la playa, sin compartir las olas, y las fiestas de verano.
También eramos demasiado cobardes para afirmar que el año siguiente podíamos no estar todos pisando la misma arena.
¿Porqué no nos habría de tocar, estar surfeando sobre olas de Napalm, en Vietnam, sin mujeres de vikini, ni atardeceres como aquel? ¿Quien nos garantizaba que no entraríamos en la siguiente movilización, y que no tendríamos que cambiar jamás nuestra tabla por un M-16?
Nos sentamos en las rocas de la playa y a uno se le ocurrió sacar una fotografía, para mandarla al especial "clubs de surf" del "Surfing Today Magacine".
-Sonreíd un poco, chicos!!! dijo antes de retratarnos a todos por última vez un paseante.

Hoy, mas de cuarenta años después, haciendo orden en los cajones de mi despacho de abogado laboralista, encontré aquel recuerdo, que me acompaño durante mi larga estancia en Vietnam.

Las premoniciones no existen, por lo menos yo no creo en ellas. Pero nuestro destino, no se sabe por quien, ya estaba marcado cuando el tipo que sostenía la camara presionó el botón con su índice letal.
Al año siguiente, ninguno de los chicos del club, nos salvamos de la movilización, y terminamos desperdigados en distintas divisiones de infantería, en la jungla de Vietnam.
Travis y Santtino, dos de los Crazy Waves, no volvieron a Malibú. Sus cuerpos no fueron ni siquiera repatriados, y a las familias les entregaron unas flamantes y bien dobladas banderas de la nación.

Olvide decir, que una noche, escuchando disparos y escondidos en un pueblo aparentemente desierto, escribí unas lineas en la parte de atrás de la fotografía.

"Podemos escuchar juntos a los Doors desde las barcazas que remontan el río, podemos mirar otros atardeceres desde Da Nang o Hue, bailar con prostitutas en Saigon, o surfear ráfagas atrincherados en el sendero de Ho-chi-minh. Podemos llorar entre lianas, descubrir lagos de cadáveres o arrozales repletos de extremidades.
No llamaré cuando llegue, porque Malibú se está quemando también,
se quema como la selva.
...Igual que aqui, no podemos hacer nada para evitarlo."

martes 12 de febrero de 2008

Un "Eskalofrio" recorre Berlin

La ocasión merece cambiar momentaneamente el tono de "La Chistera", y convertir el blog, por hoy y solo por hoy, en un diario ilustrado con fotos y vídeos de mi viaje a la Berlinale con el resto del equipo de la película Eskalofrio, de Isidro Ortiz...

Día 1
El avión, con sobresaltos, logró aterrizar y superado el terror, llegaron las primeras entrevistas, con medios españoles en el lobby del NH Mitte
Lo mejor de todo, la cena con Ramon Vidal, Javier Ugarte y Alvaro, el gran Junio Valverde, Isidro Ortiz, Nuria y la bellisima y despampanante Blanca Suarez, entre otros. En la foto se nota el cachondeo reinante... ¡¡¡Las salchichas tenían un tamaño ofensivo!!!¡¡¡Ojo a esta foto de Blanca, estilo Doctor Zivago!!!!El documento gráfico de los garitos a los que fuimos mas tarde Junio, Javier y yo, como núcleo duro del grupo, queda requisado por la casa...

Día 2
En la capital germana, no sirven nada bien los cubatas. Y es un gran fallo pero también una gran virtud. Nadie tenía resaca al día siguiente.
Entrevistas mañaneras, y paseo por la inmensa y abierta urbe, en busca de nuestra acreditación.
Potsdam Platz.Arriba, Blanca, Junio y yo. Abajo, Blanca, Javier, Nuria y yo. Las dos en el Berlinale Palast
Nota que tomé en el hotel:
"Dilatadas avenidas,
grietas que esconden el veneno de los nombres de los asesinos.
En tu bandera esta tu sentencia, y en tus calles el martirio...
Dios maldiga tus adoquines y diezme tus cosechas,
...¡Que caiga sobre ti, su cólera!."

Por la noche, se estrenó mundialmente la película. El pase fue una maravilla y tanto el público como el equipo salimos encantados de habernos conocido!!!!
... La fiesta oficial, se prolongó hasta altas horas de la madrugada, como es de ley en un festival de cine. Tuve la oportunidad de hablar con Steven Soderberg, que estaba promocionando su película sobre el Che Guevara, protagonizada por Benicio del Toro. El stand que tenían montado en una de las calles adyacentes a los cines... ¡¡¡¡ Me dió un juego brutal!!!!!
Día 3
Estupenda entrevista en exteriores a las once de la mañana con la gente de TV3. El frío berlines nos terminó de despertar, sus freaks también. video
Durante el día pudimos pasear por la ciudad, saborear sus productos típicos para coronar nuestra última jornada con la mega fiesta de la película "Transiberian Express", protagonizada entre otros, por mi paisano Eduardo Noriega. Del fiestón con bar de hielo incluido, no tengo material fotográfico, pero estaban desde Ben Kingsley a Enrique del Pozo!!! Toma coctel!!!

Al día siguiente empezó una entrañable odisea para volver a casa, con un triangular Berlin- Frankfurt- Madrid, patrocinado por VIAJES LA PALOMA... "un viaje, una cagada".
Cinco horas de retraso en el aeropuerto de Frankfurt, me avalan.
Menos mal que hicimos piña con un equipo de Karate de Euskadi, que venía de ganar un torneo de tierras polacas, y una divertida pareja que volvían desde Japón haciendo escala...La 58 edición de la Berlinale ha sido, o está siendo una maravilla.
Días estupendos rodeado de gente estupenda, risas, desconexión y burbuja de reconocimiento.
¿Que mas se puede pedir?

miércoles 6 de febrero de 2008

El soldado Willy Owen



"Miercoles 4 de Junio de 1967.
Querida Lucy:
Esta siendo muy duro y antes de nada, antes de que suceda cualquier cosa, quiero decirte que te quiero. Que te he querido toda la vida y que no hay una sola noche que no bese tu foto antes de cerrar los ojos.
Por aquí, está siendo bastante difícil mantenerse a flote. Los ataques de charlie son rápidos, certeros. Nada mas disparar se esconden sin darte oportunidad de contestar. Son fantasmas, Lucy, fantasmas. Llevamos mas de siete días perdidos entre lianas y matojos, hace calor y el agua se está terminando.
Me gustaría saber que tal van las cosas por ahí. Supongo que mamá seguirá haciendo magdalenas todos los Viernes y que la señora Johnson contribuirá con su botella de Jack Danniels a las reuniones del club de bridge.
¿Sabes? daría lo que fuera por estar allí con vosotros, lo que fuera.
Los muchachos dicen que recordar lo que pasa en casa solo nos debilita, pero a mi me hace fuerte y me llena de coraje.
Flanagan por ejemplo, recibió el mes pasado una foto de su nuevo hijo. Lloró de alegría durante toda la noche y nos emborrachamos con cerveza vietnamita. No te imaginas que asco.
Nos llegaron buenas noticias de la isla de Guam antes de salir hacia Camboya. Se dice que despegan mas de doscientos aviones al día, así que no creo que dure mucho tiempo mas el conflicto.
Bueno cariño, no os preocupeis por mi, cuida de mamá hasta que yo llegue y prepárate para ir a ver a los Yankees cuando aterrice, nena.
Son tiempos malos para los Yankees también, lo se, pero cuando todo esto acabe volverán las victorias. Esta guerra nos esta volviendo locos a todos, en la tercera base con la gorra calada y en la trinchera con el fusil a la espalda.
Además, siempre nos quedará Mickey Mantle ¿no?.
Besos, Will."

Esta escueta carta fue escrita por el soldado Willy Owen, de la quinta división desde algún remoto paraje de Camboya. Su compañero Donald Flanagan, se la entregó personalmente a la familia cuando volvió de Vietnam.
En la temporada del 67, los New York Yankees registraron una de las peores campañas de su historia terminando en penultimo lugar.
Se dice que el gran Mickey Mantle se cruzó con la comitiva funeraria del soldado Owen, y derramó una lagrima en su nombre.

lunes 4 de febrero de 2008

Accidente en la operación retorno

Era imposible sacarle del coche. Los hierros del auto habían construido tras el impacto, una eficaz celda de castigo de la que Jurgen no podía salir. Sangraba mucho una de sus piernas y a pesar de los esfuerzos de todos los que estábamos allí, era una tarea imposible. Y el tiempo se estaba agotando. La sangre brotaba sin control y se le estaban acabando las fuerzas.
La moto a la que intentó esquivar estaba entrelazada con la parte de atrás del coche. Según dicen testigos del accidente "se enredaron como una maraña de lana y empezaron a dar vueltas".
El hombre que manejaba la Honda, estaba ya tapado con la tela metálica y pronto se lo llevarían al anatómico forense. La carrocería le había fallado.
Jurgen preguntaba con insistencia por sus padres, pero allí no había rastro de nadie más.

Practicamente a la misma hora, en el Aeropuerto Internacional de Memphis, Louis Amstrong, una pareja de unos sesenta años, con pinta de centroeuropeos esperaban sus maletas en la cinta de equipajes. Se miraban enamorados mientras pasaban los controles de la policía y llegaban al vestíbulo principal, donde el resto de viajeros se encontraban con sus contactos.
La gente se fue marchando, hasta quedarse solos. El hombre, miró una dirección en su agenda y tomo de la mano a su mujer. Tuvieron que esperar diez minutos más, porque no había taxis en la cola, pero al final consiguieron que un pakistaní les llevara a la ciudad.

Se cruzaron con una grúa que llevaba un coche destrozado con una moto enredada, y una ambulancia que llevaba para ese momento, dos cuerpos sin vida.

Se hizo de noche en Memphis, y al día siguiente salió el sol como si nada hubiera pasado.

viernes 1 de febrero de 2008

Un día de gloria

En lo natural de nuestras vidas, en lo cotidiano, el fútbol no debería ser mas que un entretenimiento, y un mero recurso de ocio en las dominicales tardes de picnic.
Siendo racionales, salvo un par de alegrías al año y otras tantas caras largas, los resultados tampoco nos deberían sobresaltar de manera especial.
A lo bueno se acostumbra uno muy rápido, y a lo malo también.
Pero este año, todas las teorías sobre la trivialidad del balón se han borrado de los libros y los doctos profesores que abogan por esa lectura del deporte rey, por lo menos en Santander, han sido desahuciados.

Ahora, tomo café y me fumo el primer pitillo de la mañana. Mi vecino martillea con sonora dureza sus paredes y, por lo que ya me han contado, la nube negra de contaminación en el Madrid de este Viernes, es mas notable que de costumbre. Todo lo que nos rodea en este principio de Febrero no ha variado, pero mi corazón esta muy contento. Estoy feliz, y no es porque se haya resuelto con inapelable acierto el hambre en el mundo, ni porque al fin se ha declarado la paz en las mas de cien guerras que hay ahora mismo en activo.
Mi corazón logra bombear felicidad entre la mierda. Y es gracias al fútbol. Gracias al Racing de Santander, que anoche consiguió escribirse con letras de oro, una pagina mas de su modesta historia. Consiguió escribirnos a todos los seguidores, un pedazo mas de felicidad en nuestras historias modestas.Estoy feliz porque hoy ha amanecido con olor a mar, a un mar distinto, a uno que gana y hace ganar a su pueblo. Estoy feliz, porque en mi tierra, hoy nadie tiene lumbago, nadie tiene resaca, ni mala cara en el curro, ni ganas de levantar la voz. Hoy los taxistas son gente simpática, los policías no pegan, y hasta los malencarados viejos que ocupan los bancos del paseo Pereda, sonríen viendo pasar a la gente. Hoy el jefe se tirará el rollo e invitará a la primera ronda de vinos en el centro, porque el Racing de Santander, ha pasado por primera vez a las semifinales de la copa del Rey.

Y todos, a la vuelta de unos años, diremos, "Yo grité con el último gol del 3-3 definitivo en San Mames", "Vi una ciudad en la calle, festejando la victoria de un titulo que todavía no teníamos" o "Vi llorar a los ancianos, de felicidad"... Y esas frases se convertirán en salmos.

Hoy es un día alegre, de camiseta verdiblanca, de bufanda aunque haga calor, de cánticos y de populismo barato. Hoy amo el populismo barato, me encanta, me llena.
Y además... es Viernes.

jueves 31 de enero de 2008

21: 25

Dickens Square, Memphis
En el apartamento de la señorita Walls, se ha ido la luz, y sofoca su calor, abriendo las ventanas de par en par. Fuma hierba recién comprada, desnuda, mientras la brisa de la noche revuelve su pelo. Monta un pie encima del otro y juguetea con la pulsera que adorna su tobillo derecho. Mira a un tipo que arrastra un carro de la compra lleno de cartones y se censura cuando sin querer se oye decir "Pense que ya no había tíos así en este barrio...".
El apagón ha sido momentaneo. La luz vuelve pero ella termina su canuto con la ventana abierta.
El aire eriza sus pezones pequeños.

Cruce de la 70 y Lexington Av. NYC.
Marcel abre la caja registradora, y devuelve el cambio a la señora Emily, después de llenar el depósito de su furgoneta Dodge. Aprovechando el descuido cuando la señora sale de la gasolinera, dos tipos encapuchados entran nerviosos. Marcel tiene por un momento la tentación de hacerse el héroe pero el trailer de su vida se cruza ante sus ojos. Recuerda el día que abandonó Tijuana para llegar a la gran manzana, la mañana soleada en la que paseando por Central Park conoció a Flor, la que hoy es su mujer. Sonríe cuando rememora el nacimiento de sus dos hijos. Uno de los atracadores carga su revolver y le encañona. Marcel rompe a llorar y los ladrones se esfuman. Entre lágrimas y nervios, agarra un billete de cien dolares que se resvaló de las manos ajenas y lo mete en su bolsillo, porque mañana llenará de flores su casa de Queens.

Fludir, Islandia
En este minúsculo pueblo de hielo, sopla infernal el viento del ártico. Un coche sale del hotel, y se pierde por una carretera sin asfaltar. Los árboles se mueven violentos al compás del aire y dibujan lineas rectas y curvas con su baile.
El colegio estará cerrado por dos días. El peligro de avalanchas es inminente, y la alcaldesa rubia y alta decidió en el pleno del Lunes pasado, ante la negativa de la asociación de padres, tomar esa decisión. Al fondo, entre el silbido de la ventisca, se distingue el ruido del río, que atraviesa partiendo en dos el pueblo. Eidur y Hanna, una pareja de quince años, escondidos en el cobertizo de los Kurttsson planean fugarse el año próximo a España, para escapar de la oscuridad, en busca de calor.

Oxford, Ingraterra
El laureado Doctor Savagge, es encontrado muerto completamente erecto, tras mantener relaciones sexuales con una prostituta. Ella habla con la policía desde el teléfono de la casa y llora mientras sube la cremallera de su abrigo con cuello de piel. No quiere ser condenada por homicidio involuntario.
En el interrogatorio de la agente, a través de la linea telefónica, omite que ese iba a ser su ultimo día de trabajo, igual que el del Doctor Savagge.

Santander, España
En el puerto, el capitán del "Famous Billy", anuncia que partirán con el sol del día siguiente. Advierte a la tripulación para que no suban demasiado tabaco al barco. Los de aduanas no están de humor. En el faro, un tipo vestido de cuero y con botas de cowboy, sopesa lanzarse al vacío. La botella que agarra con su zurda le estorba, y la tira con fuerza. No pasa un segundo hasta que escucha como se revienta contra las rocas del acantilado.
Tal vez deba abandonar la música, porque el ruido ha sido su ángel de la guarda.

domingo 27 de enero de 2008

Domingo de Enero en el Motel Kingston

Bienvenidos al Motel Kingston! Washington ST. 34, Pearlstown, Nevada.
PO BOX: 08552
20 habitaciones dobles y sencillas
Teléfono
Televisión por cable
Aire acondicionado/Calefacción
Cafetera en la habitación
Servicio de lavandería
Hilo Musical

Habitación 12
"Temor, soledad, angustia, miedo, sombras, ansiedad y llanto.
La luz se apaga y en la penumbra espero el regreso de los que no vendrán.
Fumo y bebo hasta perderlo todo,
fumé y bebí hasta perderlo todo.
Las hojas yermas y vacías de los cuadernos,
las plumas estériles, los malos augurios y la noche fría.
Bombillas fundidas y no remplazadas, tráfico y muerte.
...Todo esto, palabras mal unidas, nada mas."

Habitación 17
Elisabeth, besa apasionadamente a Hammon, su compañero de trabajo, mientras en su casa, su marido ve junto a su hijo Bobby como los Kniks de Nueva York caen derrotados por los Boston Celtics del imparable Larry Bird.
Hammon y Elisabeth, se adoran a escondidas y se prometen amor eterno.
Elisabeth llora de placer y Hammon la acaricia con ternura, como nunca nadie lo había hecho antes.

Habitación 3
-Trata de calmarte, Travis, he llegado lo antes que he podido.
-¡No se como he podido hacerlo, pero ha pasado!
-Ahora no tiene remedio, tenemos que pensar rápido para actuar rápido, ¿vale?.
-¿Como quieres que piense? ¡Tengo el puto cadáver de Gambino en el maletero de un coche robado! ¡Ya me habrán localizado y no lo dudes, me van a dar la muerte mas dolorosa que se les ocurra!
-No creo que sean tan crueles...
-¿No? Son unos hijos de puta y me van a matar... ¡Me van a matar, joder!
Callaté de una puta vez, Travis!
Cerró la puerta del baño y desde la cama, le escuché llorar.
Él no sabía que no iba a salir mas de la habitación, y que "Los Gambino" ya le habían localizado.
-Lo siento mucho, amigo. Pensé... Coloqué con cuidado el silenciador y me acerqué con sigilo a la puerta del baño.

Habitación 9
Harry ha dejado el trailer en una plaza del parking que puede ver desde la cama, porque no quiere que se repita lo que le pasó hace tres meses. Ansioso come patatas fritas con la televisión encendida y cambia de canal sin esperar a ver que es lo que ponen. De golpe se engancha a "Los Puentes de Madison" y llora como si fuera un niño. Al terminar la película, abre la ventana y enamorado de Merryl Streep, piensa en añadir a su larga lista de tatuajes un retrato a color de la actriz.

sábado 26 de enero de 2008

El encuentro de Billy y Garrett


Billy, encontró en Fort Sunmet el lugar ideal para descansar la última noche, antes de cabalgar a lomos de su caballo hasta la lejana Nueva York.
Pete Maxwell, su protector en aquellas tierras adversas, había salido, y el rancho estaba solo cuando Billy cruzó el umbral del sencillo cuarto para huéspedes donde dormía. Escuchó como crujía el suelo, cerca de la ventana, y se tiró al suelo desenfundando su revolver certero. Entonces el sheriff Pat Garrett habló camuflado en la oscuridad.
-Han terminado al fin tus días, William. El tiempo de "El niño"Se ha acabado. Tira el revolver y levanta las manos antes de que me ponga nervioso.
Billy, confundido, obedeció abandonando cargado a su mas fiel compañero de viaje, desde los tiempos de Nuevo Mexico, a los pies de la mesita de noche. Garrett encendió una vela, y se acercó a William apuntándole al pecho.
Entonces, la suerte de los canallas y el azar de los valientes se convirtieron en una ráfaga de viento que entró por la ventana abierta apagando, como si de un ángel de la guarda se tratáse, la pequeña llama que sostenía el sheriff...
Muchos hay que dicen que aquellas fueron las últimas palabras que escucho el mas famoso de los pistoleros del viejo oeste Billy el niño, pero la realidad, a veces, empieza donde termina la leyenda.

William Tomas Turner, el veterano capitán del transatlántico Lusitania, afirma en sus memorias que en uno de los primeros viajes desde Nueva York a Inglaterra, tuvieron un huésped muy especial.
El documento escrito y firmado por uno de los viajeros, Johnatan Delvecchio, contando la travesía oceánica junto a la gran leyenda de los atracadores, se conserva aun hoy en el Museo de las Personalidades Norteamericanas de Denver, Colorado como una rareza digna de estudio.
Los biznietos de el vecino de Billy en un pequeño pueblo del sur de Escocia, afirman y muestran con orgullo dos revólveres que supuestamente éste regaló a Henry McNuggan cuando se instaló allí tras el viaje.

Hay muchas pruebas de la supervivencia de Billy el niño, y muchas también que niegan que saliera con vida tras su encuentro con Garrett.
En cualquier caso, ¿No es mas bonito pensar que por una vez el malo escapó?.

viernes 25 de enero de 2008

Lo que da de si un atasco

"Saliva en el parlamento"
Ayer 24 de Enero, se gritaban y escupían los senadores del hemiciclo italiano.
Unos llamaban putas a unas y unas llamaban borrachos a otros.
No se ha conocido ninguna reunión de políticos, donde se hayan dicho tantas verdades.

"Encuentro divino"
-Dios se ha tomado una excedencia harto de todos nosotros. Dijo Marius, el taxista que me recogió en el aeropuerto internacional Louis Amstrong de Nueva Orleans, días después de las inundaciones.
-Y cuando ha querido volver, contesté, no le han readmitido porque la cobardía, así en la tierra como en el cielo, se paga muy cara.
Sorteando los saqueos, y el estado de excepción, me colé en el "Bingles" un tugurio de las afueras.
Al salir, borracho, caí en un callejón donde un mendigo con barba blanca y vaqueros rotos me invitó a fumar una de sus colillas.
-Tenias razón, hasta Yo tengo que pagar mis pecados, me dijo.

"Supuestos"
Supuesto número uno: Obama resulta ser el presidente de los Estados Unidos de América.
Supuesto (muy, muy denteroso) número dos: Rajoy siguiendo los pasos de su maestro jedi, J.M. Aznar Lopez, asalta la Moncloa.
¿Vendría Mariano con el "shesheo" superado y cantándose unos blues, igual que Josemari volvió hablando tejano después de ver a su colega yanky?

"El sello de Robert Johnson"
-Habían pasado mas de treinta años después de la muerte violenta del músico, cuando uno de los supuestos hijos ilegítimos de Robert Johnson, reclamó parte de su herencia a la discográfica que explota las canciones del bluesman.
Nueve meses después, recibió una carta en la que el Juzgado numero uno de Nashville, Tennessee, le denegaba cualquier derecho a cobrar un solo centavo del legado paterno.
El sello de aquella misiva, tenía el retrato de un hombre junto a su guitarra, que al heredero le resultó demasiado familiar.

miércoles 23 de enero de 2008

Un playboy en elecciones


Hoy me he despertado punky, y es gracioso encontrarse en esta mañana de Miércoles invernal, con la excelente noticia de que Sarkozy, esta especie de playboy francés, estilo marbellí sesentero de las pelis de Pajares, reconvertido en "tipo elegante" por la más cara moda parisina, pretenda "solucionar" el hostil clima juvenil de la República. Ha prometido 45.000 nuevos trabajos en las 300 barriadas mas desfavorecidas de las principales ciudades de Francia, como primera de las soluciones para los jóvenes tras las sonadas revueltas de Otoño de 2005. ¿No crees que ha pasado algo de tiempo, Sarko?.
Es gracioso también que el presidente francés, ascendido de la "derecha civilizada", se preocupe hoy, a pocos meses de sus elecciones municipales, por la gente que hace dos años se lanzó a las calles después de los asesinatos de dos críos de 17 y 15 años por parte de la policía. Esas mismas personas a las que con un desdén nada propio de su espíritu conciliador napoleónico, llamó pública y abiertamente "escoria".
De sabios es rectificar, pero si esta improvisada jugada, que no está teniendo apoyo ni desde los jóvenes de aquellos barrios, ni desde el mismo gobierno, no funciona, la cosa se le pondrá bastante chunga, dejando al nuevo Top-model de gafas de lágrima estilo madero yanky, con la única credibilidad que merecen las palabras de cualquier chic@ portada, de una revista del corazón.
La amnesia, esa enfermedad que los políticos, pobrecitos, sufren con demasiada frecuencia y desafortunadamente en todos los países del mundo, no suele ser la afección de la gente que vota. Las personas de esos "chabolares", de esas "villamiserias" o de esos "barrios humildes" como se da ahora por llamar a los barrios pobres, han dejado de ser "escoria" para Sarkozy, porque son muchos, y todos juntos con unas piedras y unos "kokos" asustan hasta al mismísimo "Harry el sucio" y es mejor tenerles de amigos, que de enemigos.
Como dice mi amigo Gordon, que es un rocker de los que ya no quedan: "...Que ellos se olviden, que nosotros no perdonamos".

martes 22 de enero de 2008

Crossroad Blues

"Muchos han escrito y han teorizado, han contado mil cuentos para blancos y se han atrevido a darle esperanzas a los inválidos, relatando mi escapada al cruce de caminos de Clarksdale.
Otros me han encumbrado y han criticado mis malas amistades. Hablaron sobre mi muerte, especularon con el asesinato y la sífilis. La gran mayoría coincide en decir que toqué la guitarra como Dios mismo lo habría hecho de tener los huevos de bajar al Delta y sentarse con un negro a tomar un whisky.
-¿De verdad te encontraste con el diablo Robert, aquella noche en la autopista 61 con la 49 antes de grabar tus cuarenta temas? me preguntó el último tipo con el que hablé en vida...
-Si, contesté, pero antes me había encontrado con Dios, que es el que manda y el que me arrebató en Febrero del 29 lo que mas quería.
-¿Y que era eso, todos pensamos que lo que mas querías era ser el mejor ejecutor del blues?-
-Mi primera esposa murió con dieciséis años en el parto de nuestro bebe, que también se fue con ella a la tumba...
Dios no había jugado limpio, no quería que un negro triste entrase en su tranquilo paraíso, donde el algodón no se recoge y es solo una metáfora de sus nubes de calma, donde los clarines suenan y las guitarras machacadas de sudor y rabia no tienen cabida. Dios me había rechazado sin darme la oportunidad de negarle tantas veces como yo quería negarle, mientras el padre Frank y yo, los dos únicos asistentes al entierro, tapábamos el hoyo de Virginia y de mi hijo con tierra húmeda.

La noche de Clarksdale, había bebido mucho, fumado hierba y probado el néctar de un par de niñas en el granero, donde solían trabajar los hermanos Wallwood, y me lancé a caminar con lágrimas de alcohol, porqué mis manos estaban deterioradas y mi alma no encontraba la calma para tocar en San Antonio, Texas. Y volví a negarle, grité mil veces su nombre y escupí en el suelo.
Llegué al cruce exhausto y me senté en una de sus esquinas a terminar la cantimplora de whisky que los Wallwood me habían dado para el camino, y entonces se iluminó el cielo durante tres segundos antes de que al instante volviese la noche.
Un tipo elegante, apareció a veinte pasos de mi con un papel con mi nombre escrito.
Llegó como la morfina llega al dolorido, como la muerte al que agoniza como el amor al desdichado, puso su mano en mi hombro y me miró a los ojos.
-Nos volveremos a ver, hijo.
-Claro, cuando usted quiera, contesté.
Quise seguirle, pero cerré los ojos de placer y de fuerza, y de seguridad y al abrirlos ya no estaba.

"... Y yo me reí de Dios en Clarksdale
y mis dedos eran ágiles, y mi gesto relajado, y mi cuerpo limpio.
Dejé de necesitarle, nunca mas tuve sensación de desamparo
Porque dios y diablo, se hicieron guitarra, se convirtieron a mi lamento,
se convirtieron a la religión de Robert Johnson".

domingo 20 de enero de 2008

Los buenos y los malos en las películas

Hola de nuevo, amigos de Memphis:

La verdad es que el fin de semana ha resultado perfecto, con su chimenea, su bañera llena de sales, su paseo campestre de rigor y su masaje tailandes de pro... sin olvidar la botella de Champán helada como mejor bienvenida posible...
Primero hay que decir que el spa "ARS VIVENDI" es absolutamente recomendable, pero si le añadimos que está en Segurillas, pueblo manchego de mil habitantes, con su panadería casera, su romería de San Antón con alubias gratis y con los cubatas a dos euros y medio, la cosa se pone muchisimo mejor.
El relax ha sido completo y la desconexión absoluta, pero como todo lo bueno es breve, y pronto le llega su final.

La última jornada con quiniela que recuerdo en mis años de adoración por el deporte rey, se ha saldado con la victoria de mi equipo de corazón, con un reñido y nada evidente cero a dos ante el Atlético de Madrid, pero con una derrota del equipo de mis pasiones, con el que mas lágrimas derramo y con el que mas me gusta soñar, el Racing de Santander, que ha perdido por un injusto uno a cero con el terrible Barça del mejor jugador, heredero de Dios, Lionel Messi.
El azar, las equis y las "ies", los goles, resultados y propósitos, las faltas intencionadas y las no intencionadas pueblan mi domingo, después de calma... y me superan los días soleados en invierno. Me descolocan como los cohetes a los perros, y me vuelven malo y oscuro, y me castigo en la noche silenciosa y me quemo con las brasas de aquella chimenea, y me ahogo en la maravillosa espuma de aquel jacuzzi. Pero eso es porque soy bueno. Todo el mundo me lo dice, repetidas veces, y por momentos dejo de creerlo. Los buenos, no se rebelan. Los buenos acatan y se callan...
Nunca quise ser bueno, pero parece que al final, lo que uno quiere se diluye como una sanadora aspirina en "Lo que uno debe" y al final es lo que queda....
¿Hay lápidas mas vistas y sermones mas escuchados que "Aquí yace una gran persona" o "Recordemos a este gran amigo de sus amigos"?

El perro, que de lejos es el animal de la tierra que atesora mas bondad, no conoce a su dueño cuando le quitan su plato de carne y gruñe al rescatador de "gasolineras de abandono" cuando osa despojarle de su juguete preferido. ¿Que esconde la bondad? ¿A que juegan los buenos de las películas? y lo que es mas inquietante ¿A que juegan los malos?

viernes 18 de enero de 2008

...Cine, musas, zanjas y al fin... la tranquilidad

Hola a todos los amigos de la chistera,
Antes de nada, quiero pediros disculpas por mi ausencia estos últimos días, pero entre la apatía general de Enero y el estado de gracia del equipo de fútbol de mis amores, las musas se han tomado unos días de descanso y de reflexión... Mira, en eso han coincidido con el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz, que parece que se va a dedicar a lo mismo después de las elecciones generales.
Así tendrá tiempo de saltar zanjas como hacemos la gente normal, o de disfrutar sin paso preferencial, de nuestros turísticos atascos cualquier día de la semana.
Ayer por la noche, en uno de los cines que, con permiso de la señora Esperanza y de otros "jerifaltes de antaño", todavía ilumina la noche de la Gran Vía, se preestrenó la película de Alex de la Iglesia "Los crímenes de Oxford".
Contamos con la presencia de sus flamantes protagonistas: John Hurt, Elijah Wood y Leonor Watling y nos sumergimos en una historia de numerología, falsas apariencias, dobles caras y misterio. Sin duda, peli recomendada para este finde.
Después de la premiere, nos invitaron a unas copas en el Larios Café de la calle Silva, y se alargó la noche casi hasta las cuatro.
Con los restos afronto el día de hoy, a la espera de mi viaje a Segurillas, pueblo de Toledo donde me aguarda un voluntario retiro espiritual en un super-spa rural junto a mi mujer, el I-pod de mi colega Acero. Vamos, una desconexión total.
Este es un aviso para los amigos de la chistera, conocidos y desconocidos:
Por primera vez pienso apagar el móvil y disfrutar de los masajes y las piscinas de mi destino hasta el Domingo...
No me llamen, porque no me encontrarán.
¡¡¡Charlamos a la vuelta!!!

martes 15 de enero de 2008

"Notas de Barry Norton, guitarrista de "Pulp & Dust". Cuaderno de ruta, año 1975."

"Sonaba la Creedence en la radio del autobús mientras atravesábamos un desierto en la frontera de Nuevo Mexico, en busca del antro de carretera donde daríamos nuestro último concierto. Gracias a nuestro mánager, conseguimos contratarlo cuando la banda estaba ya condenada al fracaso.

El Vietnam terminó, amigo. Y ellos han ganado...
Todo acabó hace tiempo.
El Rock&Roll está herido de muerte y las lesiones son irreparables...
Escribí en el cuaderno de ruta durante el viaje.
Los escenarios habían cambiado. Nuestra relación también había cambiado, y si me apuran la manera del letrista y cantante de encajar las palabras y las notas también lo había hecho.
El límite, el momento en el que nos encontrábamos, había encontrado los verdugos, los culpables y el remedio.
Las piezas estaban sobre la mesa, y algún simpático bufón había olvidado seguramente por error, cambiarnos de sitio, sacarnos de la guillotina, que filosa y ante los morbosos ojos del impaciente respetable, esperaba a que algún rey con corbata tejana y discos de oro en su cartera de cuero, bajase el pulgar de su zurda, sacando tajada también de la cesta a la que caen las cabezas recién cortadas.
Nuestra vida se había escapado de la ruta 66, los focos poco a poco se habían ido fundiendo y ninguno de nosotros tuvimos el valor de subirnos a una escalera para cambiarlos.
Retales, final desierto y despedidas..."

viernes 11 de enero de 2008

... ¡¡¡Que llega La Santelmo!!!!!!

Si amigos, hoy voy a abandonar un poco la prosa, porque algo grande se acerca y me he levantado crecido...
La Santelmo Rock Band fragua sin descanso su disco que en breve saldrá al mercado con la velocidad de un certero misil aire-tierra. Anoche estuve con Juantxu, mánager de los managers y con el gran Salvatore Giuliano terminando uno de los temas y hoy, después de dormir aproximadamente cuatro horas, me encuentro tranquilo y realizado, tras el trabajo bien hecho.
Los temas que os encontrareis tratan desde una pelea de bandas (Veinte contra veinte) pasando por un polvo "mágico" con una noble chavalita en el asiento de atrás de un Peugeot "que se convierte en un Rolls" (Suite improvisada) pasando por una tierna y clásica balada con el color mas soulero (Tan cerca). En fin, rock&Roll amigos y amigas, aderezado como en un coctel de nuestro Viejo Tom, con músicos de primera, letras contenidas pero incisivas y una aureola de buen gusto.
¿Se nota que me he levantado crecido?... que no empalmado.
Podéis pinchar AQUÍ para ver la estupenda web de Salva, productor bajista y demiurgo de toda la movida, y en su página, hay una demo de uno de los temas que espero, ahora hablando en serio, que disfrutéis.
Os linkeo también un par de temas del Concierto que dimos en Santander a mediados del año pasado para que veáis el rollito de la banda en directo. Aquí va nuestro tributo a los Doors y a su Roadhouse Blues y aquí un estupendo Blues.

jueves 10 de enero de 2008

"Los tres Presidentes" Cap. 1

Micky no solía retrasarse nunca, pero esa tarde, mientras yo tomaba una cerveza en el Saloon del viejo Tom, se le fue la hora.
"Quiero contarte mi vida" me dijo acelerado anoche volviendo a la ciudad, después de que estuviera a punto de atropellarle con mi coche, en el maldito cruce de Crossheaven. "¿A quien se la contaré sino?¿No ves que ya no tengo a nadie con quien hablar?".

¿Cuando os conocisteis?
- Los tres empezamos a nadar el mismo día en la clase que impartía el Sr. Whitespoon en el embarcadero del Riverside.
Dijo Micky que es el que fuma en pipa, el primero por la izquierda.
- Y desde aquel verano, apoyados por la larga amistad que también unía a nuestras madres, nos hicimos muy amigos afianzándose un nuevo triunvirato en el barrio. Años mas tarde seríamos conocidos como "Los tres presidentes".

¿Vuestro primer trabajo juntos?

No recuerdo muy bien la fecha, pero empezamos con la Ginebra y el Whiskey. Louis, el que en esta foto tiene la gorra calada, a la derecha del todo, fue el que se enteró de que uno de los jefazos del barrio, había preparado una remesa, para subirla a Chicago.
Eramos unos críos, y fue mas una chiquillada, que un robo premeditado y con ansias de sacar pasta, ¿me entiendes?

¿Ya, pero como tres niños se pueden hacer con todo un cargamento de whisky sin que les pase nada malo?

Vamos a ver, ni era un cargamento, ni eramos tan niños...
A primera hora de la mañana, entramos en el granero de Robert Dawnman y sacamos cuatro cajas llenas de botellas. Dos de cwhiskey y dos de Gin, las escondimos tapándolas con unas pieles de oveja en el carro de mis padres, que aparcamos a pocos metros de allí, y esperamos a que cayera el .sol
Durante las noches de aquel verano, los tres nos escapábamos a fumar y a escuchar a Peggi Sue en el Saloon del viejo Tom, porque nos embelesaban su voz y sus curvas.
Entonces se nos ocurrió vendérselas al "viejo" mas baratas que los jefes. Tom que es un pedazo de pan, compró las cajas de alcohol, pensando que con el dinero iríamos corriendo a comprar salsa de zarzaparrilla... Años mas tarde se dio cuenta de que gracias a él, nos hicimos millonarios, saboreamos las mieles del éxito, como se suele decir, y luego nos vinimos abajo. Algunos mas que otros, porque yo por lo menos, mejor o peor, lo puedo contar.

¿Como consiguieron unos mocosos gamberros como vosotros abrirse camino en un mundo tan violento y sin escrúpulos como el del contrabando?

Veras, días antes del siguiente golpe, Tom nos advirtió de que los mayores sospechaban, y que deberíamos ser muy cautelosos porque muchos ojos apuntaban hacia nosotros tres. Lejos de amilanarnos, continuamos con el plan según lo previsto hasta el último momento, cuando estábamos cargando los revolvers, en el que nos echamos para atrás... Y yo canté. Canté ante la autoridad máxima que en mi mundo de nueve años existía, que no era ni el juez, ni el Sheriff Gromsey, ni el pastor Duncan. Canté ante mi padre.
El día de acción de gracias, que estaba a la vuelta de la esquina, mi padre organizó una cena con los padres de los muchachos y ahí hablaron de nosotros y de ellos hasta altas horas de la madrugada. Al día siguiente, cargaron sus pistolas y nos llamaron a los tres "¡Vestidos y Peinados!" era la orden. Se sentaron en frente y nos dijeron que buscáramos nuestras armas y las pusiéramos encima de l mesa. Así lo hicimos. Ellos hicieron lo mismo con las suyas, y mezclaron sus balas con las nuestras.

¿Así que se unieron a vosotros?

¿Se imagina? Un hijo que está delinquiendo, pero protegido por su padre, y un padre que sabe que tiene que salvaguardar a su hijo de los males del mundo, con una pistola en la mano. Es la comunión perfecta de seguridad.
"Cubiertas las espaldas de uno por el que mejor puede hacerlo."
"Cubriendo las espaldas de lo que mas quiero".

¿Es eso lo que pone en sus tatuajes?

Si, los seis al día siguiente de aquella reunión nos tatuamos lo mismo, en una casa de putas que no quedaba lejos de casa.

Micky sacó un pañuelo de hilo blanco y se lo pasó por los párpados. Bebió de su whisky y encendió un pitillo. Cada calada alejaba mas su mirada, la alejaba años y años, y el humo le hacía recordar detalles y lugares y mujeres y delitos.

martes 8 de enero de 2008

La voz de Cash, carreteras perdidas y el tabaco americano.

"Recuerdo con cierta nostalgia a la vecina de mi amigo Mike, en el 663 de la Avenida Portland. Nunca pasó nada entre los dos, pero siempre que nos encontrábamos en el "Calypso" uno de nosotros tiraba con magia una moneda de veinticinco centavos a la gramola para que sonase "Ring of fire" de Johnny Cash y esperaba a que el otro saliese con su pareja a bailar, para levantarse y correr hacia la pista inmediatamente después. En mas de uno de aquellos morbosos encuentros, los dos pensamos en abandonar a nuestros acompañantes y abrasarnos juntos en ese "anillo del amor, que tanto quema..." .

Ella se marchó hace mas de diez años con sus padres a la costa Oeste, a una ciudad que nunca quise adivinar. Mi amigo Mike, la recuerda vagamente y del Calypso no quedan ya, mas que un par de muros de carga que ni el último vendaval ni los dos tornados que arrasaron las afueras de la ciudad el semestre pasado pudieron tirar.



Hoy he parado mi coche, a primera hora de la mañana, delante de las ruinas de nuestra última adolescencia y me he fumado un cigarrillo de imágenes, de amigos que ya no están, de noches interminables en las que nada nos asustaba. Un pitillo de notas, de aquella música que nos acompañó y que hoy se acumula en el trastero de la casa de mis padres en la 52 y Brook Avenue.
Ha sido tabaco de nostalgia y de ira, de miedo a perder lo que tengo, a los que tengo, y de lágrimas negras por los que han ido cayendo.

Entonces he mezclado las ganas de volver a ser el que fui y al rato me he arrepentido, me he montado en mi Dodge rojo y he acelerado por la recta de Bradford Mountain todo lo que he podido.
Johnny Cash no volvió a cantar "Ring of fire" para mi. Me queda escuchar "Hurt", ahogarme en llanto una vez mas, y disfrutar gracias a su voz, disfrutar gracias a su tristeza de lo que me queda de vida."

firmado: Lewis Mc.Donald

Esta carta la encontré cuando comenzó la construcción del nuevo Howard´s Inn, metida en una cubierta del single "Ring of Fire" de 1963. El disco de 45 revoluciones estaba lleno de besos de carmín rojo, que no se habían ido con el tiempo.

jueves 3 de enero de 2008

B.S.O. de Madrid


Las mañanas de los primeros días de Enero como hoy, son raras. No terminan de ser las últimas de las vacaciones y a la vez ese movimiento vespertino casi normal de los coches y la gente, te arranca esa picajosa ansiedad por comenzar de una vez por todas el nuevo año.
Sea como fuere, hoy me lancé a caminar por la ciudad. Quería creerme dentro de esa frenética multitud que llega tarde, o que debe hacer un par de recados, o que hace un paréntesis en su trabajo para tomarse un café con alguna atractiva compañera de oficina.
Afortunadamente antes de los cánones digitales, mi amigo Sergio Acero nos regaló a Rocío y a mi un majestuoso I-Pod, lleno de la mejor música que uno puede esperar.
Pues bien, hoy, después de casi tres meses desde la llegada de mi plateado y elegante colega de auriculares blancos y gracias a la deliciosa tecnología, me he dado cuenta de que Acero nos había regalado la mejor Banda Sonora Original para Madrid.
Me dan igual los nombres de las mil calles que hoy he podido recorrer. Me dan igual los destinos, las etapas, los puntos de salida y la gente que me he encontrado. Porque hoy, durante casi todo el día de hoy, hemos estado Madrid, su música y yo.
Mis botas de cowboy pisaban con desden los charcos que habían quedado tras las lluvias de los últimos días, mis ojos camuflados por unas Ray-Ban del setenta, miraban al frente con descaro y mi mano izquierda, llena de anillos, cambiaba cada tres o cuatro minutos las canciones mas largas en el bolsillo de mis elásticos grises.
Cada nota de los Stray Cats me elevaba en mi efímero video-clip, cada acorde del gran Brian Setzer aceleraba mínimamente ni paso...

¡Al fin!, pensé. No hay otra y aquí la tengo: La banda sonora de Madrid lleva tupé, tatuajes y cuero negro. Canta en ingles con parches en el pantalón ajustado, fuma un pitillo detrás de otro y masca chicle con la boca abierta...


"Sepultado el chotis... Viva el Rock & Roll"
Apunté en una servilleta de una tasca, detras de Gran Vía.
Y así, entre notas, semáforos, pasos de cebra y adolescentes amables, se escribió mi historia de calle, humo y Rockabilly.

"Alabados sean los que sin que se note, con sus dedos, siguen el ritmo...
Ellos serán libres en la casa del señor..."

domingo 30 de diciembre de 2007

A la orilla del río

"Propositos"
Ahora si que si. Esto se acaba y todavía no he hecho propósito alguno para el año que entra.
Así que para 2008 propongo por ejemplo que nadie proponga nada. Propongo que la sorpresa nos aborde mañana si, mañana no. Propongo nubes y granizo, propongo que llueva Justerine and Brooks en el campo y que sembremos tempestades de alcohol. Quiero tener resacas de éxito, calor en invierno, terrazas en Abril, y quiero también tener un verano fresco y sin sobresaltos. Que mi tumbona estival de cada Agosto me siga esperando en su sitio, y que las olas golpeen con la misma ira de siempre la isla de Mouro.
Quiero besarla cada mañana y saber que es mía, quiero saborear con ella las interminables tardes de Mayo y abrazar en sus sabanas el sueño. Quiero que mi película no se acabe nunca y que la historia me de todo el tiempo del mundo, que me permita continuar buscando, secuencia tras secuencia, el final feliz.

"El Capitán"


Estaba sentado en el último taburete de la barra. Balbuceaba mientras el hielo se derretía en su copa, e intentaba contarle al viejo Tom una batalla que probablemente nunca había existido.
Le llamábamos Morgan y nunca tomamos en serio sus viajes, ni sus leyendas navales porque el alcohol tenía trucada su mente.

La noche caía poco a poco y el capitán se fue quedando dormido. -Cuando cierre el tugurio le lleváis a la cama, dijo Tom.
El capitán era viejo y acercándole a su casa flotante, en la orilla izquierda del río, ya sereno, me confesó que no era ni marino ni capitán. Y que tampoco había bebido. Me confesó que no nos conocíamos de nada y que nunca había entrado en el Saloon del viejo Tom.
Entonces, me encontré solo, hablando con los juncos cerca de un barco azul, pequeño y abandonado en la dichosa orilla izquierda.
Nunca mas volvimos a ver a Morgan, y el taburete donde el solía sentarse jamás volvió a ocuparse.

Tom y yo nos miramos de vez en cuando sin nombrarle y durante ese silencio, durante esas milésimas de segundo en las que los dos pensamos en el personaje que nunca existió, como se dice vulgarmente, "es como si pasara un ángel".

jueves 27 de diciembre de 2007

Hoy me acordé del verano...


No quiero hablar de las Navidades, porque el universo de bombillas urbanas, de copitos de nieve plásticos y de renos con narices iluminadas, me agota y me apaga. Prefiero hablar por ejemplo del verano. Esa estación idolatrada por todos, por los cuerpos que se cuidan para su sol, por los que no se cuidan, por esos amantes novatos que preparan con mimo esas primeras vacaciones estivales, incluso por los maniacos que a mediados de Marzo, empiezan ya a bombardearnos con su canción mas pegadiza y repugnante. Esa estación que hoy junto a todos sus conocidos habitantes, está condenada al tercer plano, oculta detrás de los calcetines de Papá Noel o del dichoso platito de azúcar que hay que dejar para los camellos de los Reyes Magos.
Soy mas de calor que de frío, aunque también lo maldigo cuando sudo como un cerdo.
Cuando la gente lo olvida, al calor digo, como un resorte aparece en mi cabeza, recordándome que siempre estará en su sitio para mi y para prometerme en este momento, lejano todavía a su llegada, que serán los mejores días del año.

El verano en Santander, donde los relojes se pierden enredados en la espuma de la primera playa y donde las horas están marcadas por el Gintonic post-baño. Donde las voces altas cantan en tugurios y las bajas son los susurros de los primeros amores. Donde empezamos y dejamos mil veces de fumar y de beber y de querer.
Ahora, que los clarines tocan en las emisoras de radio, ahora que los grandes almacenes abren sus puertas engalanados con una felicidad con precio en euros, yo me acuerdo del verano.
Solo, sin perros, ni pulardas rellenas, ni gatos, ni frío, ni turrones de chocolate, me acuerdo del verano. ¡¡¡Que me quiten lo bailao!!!

jueves 20 de diciembre de 2007

Pellizcos en el alma

Si. Existen. Y cuando se van te das cuenta. Que la ceniza es solo ceniza y que el sol ya no calienta.
Un tirón en una calle llena de gente, un susto que no termina nunca, un golpe a mala leche en una mesa y un pellizco en el alma.
Hoy no estoy para nadie.
Es pronto porque no duermo, y porque no quiero dormir. Y es pronto para que amanezca, para que todo continúe igual, para el mismo atasco de cada Jueves, para una nueva portada de periódico. Para todo es demasiado pronto ahora.
Me he levantado para detenerle, pero el tiempo se escapa. Me desperté atando las primeras noticias de la televisión encendida toda la noche, atando los nuevos anuncios navideños, atándolos para que no continúen, y se vistan como yo me visto.
Nos enseñan a todo menos a esto... Deberían completar nuestra educación.
Palabras nada mas. Expulsar para drenarse y recordar.
Palabras nada mas. La ciudad sigue en pie, y yo les maldigo a todos. Los autobuses no varían su ruta, los porteros barren los portales y no se detienen, y yo les maldigo, y también a mi gente, que continua y a la gente mala, que tampoco se para, y a las nubes y al invierno, y al verano próximo, y a la noche de reyes, y a todo.
La ciudad no nos espera, nadie quiere tu mano cuando te callas, ni el Otoño, ni el café, ni el whisky nocturno, todos escapan, y se atreven a decir que es a lo único que no se enseña.
Palabras nada mas. Palabras y rabia tengo, y lágrimas en las teclas que toco, y toco las teclas para mis lágrimas, y son mis lágrimas las que tocan estas teclas.

En memoria de Miguel Ángel Molinero.
Descanse en paz.

lunes 17 de diciembre de 2007

En el quinto besa la lona

A pocos minutos de su casa, caminando a paso ligero, está el gimnasio donde cada día golpea el saco con fuerza Tony Iuliano. Ha crecido entre magnates y siempre se ha mantenido firme ante las tentaciones, pero la nobleza y la honestidad hay que ponerlas en duda alguna vez en la vida para saber que se tienen. Tony, vendió esta mañana sus dos cualidades por doscientosmil pavos.
Vince Jackson, un tipo relacionado con el tráfico de drogas y la prostitución de Whashington Highs, y el promotor de combates Louis McDonald, entraron en el vestuario de hombres con un suculento maletín, que ni el orgullo de Tony ni sus recuerdos de épocas peores pudieron rechazar.
Su entrenador, el viejo Dutch, todavía no había llegado y el diablo con la cara de Benjamin Franklin, usado y sin marcar en ninguna de sus esquinas se fue metiendo en la cartera de nuestro "golden boy" antes de que ninguna de sus novias pudiera decir "tarta de arándanos".
Tony empezó a boxear cuando apenas tenía trece años, marcado por la abrupta muerte de su madre en un accidente ferroviario.
El viajante de comercio Alberto Iuliano, le confió a su compañero Dutch la educación del muchacho, debido a sus continuos trayectos a la costa este, así que el viejo boxeador fracasado ejerció de amigo, padre y consejero de Tony desde entonces.
A los tres días del encuentro con Jackson, McDonald y los billetes de Franklin, tuvo lugar el combate en el Pasadena Box Stadium del River District, un barrio de la periferia de la ciudad, donde veinticuatro mil personas se dieron cita esperanzados, para ver como Tony "golden boy" Iuliano noqueaba a "Pitbull" Morgan.
Nuestro chico subió al cuadrilátero con la intención malsana de traicionar a sus socios, que desde la grada, en localidades envidiables, observaban los primeros movimientos del púgil italiano sobre el ring, todavía vestido con su batín dorado y paseando con los brazos en alto mientras su afición le arengaba para que destrozase al tipo de calzón rojo.
"Tanteale con la derecha, baila y le enganchas con tu zurda de oro" dijo Dutch antes de untarle la cara de cera y colocarle el protector en la boca. Entonces sonó la campana y el primer asalto se fue en un soplo. La gente gritaba con cada uno de los golpes de Tony, que certeros iba encajando en el castigado cuerpo de Morgan. Las cervezas de los dos de la grada bajaron antes de que la bella Judit paseara el cartel de segundo round con su sinuoso bikini rojo, reservado para los combates especiales y Dutch, contento con la actuación de su pupilo, evitó sobrecargarle con mas indicaciones para que el muchacho se divirtiera.
Sorprendentemente, todo cambió con la vuelta a la pelea. Tony empezó a recibir. Parecía un muñeco de trapo a merced del "Pitbull" que aunque extrañado por el cambio de actitud de su enemigo, pegaba con furia y sin descanso al chico que estaba en boca de todos, llamado a ser la gran esperanza blanca para los años siguientes.
"En el quinto besa la lona" dijo Jackson con una media sonrisa y encendiéndose un toscano.
Así fue. Iuliano, al segundo "croché" de derecha de Morgan en el quinto asalto, cayó al suelo, con los ojos abiertos tratando de encontrar a sus socios entre la multitud, que no podía entender como su hombre era derrotado y como su apuesta segura, volaba con la ligereza de una bolsa de plástico flotando por la calle un día de viento.
En la ciudad, los principios no sirven para mucho. Y el sueño americano de cualquier aprendiz de hombre cuesta lo que otro quiera pagar por el.
Algunos en Memphis recuerdan aquella noche como la pelea en la que un enclenque tumbó al único chico limpio del sur. Otros, evocan aquellos cuatro asaltos como los que Tony "golden Boy" Iuliano cambió el rumbo de una nación empujándola a la traición y a la transacción.
Todos, sin excepción, recuerdan al muchacho levantandose tras sonar la campana como el día en el que sus buenas esperanzas se guardaron en una caja negra, a la espera de la llegada del primer hombre honrado.

viernes 14 de diciembre de 2007

Premiere de "No digas Nada"

Buenas y blogueras mañanas queridos amigos. Ayer Jueves, volví de mi tierruca después de pre estrenar la película "No digas Nada" de Felipe Jimenez Luna, junto a todos los compañeros de reparto.
Fueron prácticamente 24 horas, que pasaron raudas entre entrevistas, fotos, amigos y copas, que dieron el mejor pistoletazo de salida al largo recorrido que tendrá la que se espera, sea la peli de estas Navidades.
La impresionante sala Argenta del Palacio de Festivales de Santander auspició el evento y convirtió por una noche el principio de la calle Castelar, en la famosa Gran Vía madrileña, con sus flashes, su prensa y su glamour.
La película que cuenta, con el mejor humor negro y sin casquería, como una clase de instituto entera se carga a sus profesores, vecinos y todo el mundo que les toca las pelotas en veinticuatro frenéticas horas, provocó a las carcajadas no solo de su publico natural, que es el mas joven, sino también de sus padres y abuelos, lo que augura un rutilante éxito en las salas navideñas.
"Si te hartas de las pelis moñas y de que te coloquen "Rey de reyes" como todos los años, vete a ver "No digas Nada" porque te vas a divertir. Te lo digo yo."
La primera de las etapas de nuestro particular Tour, ya está cumplida. Queda Barcelona, el día 18, y finalmente Madrid el 20. Hasta entonces seguiré disfrutando de esta promo, que no solo acercará la película al espectador, sino que también nos ha reencontrado al equipo después de casi dos largos años desde su rodaje.

"Instante violento"

La noche cae sobre Memphis, y en una sonora cantina suena un blues de Cash. El escaparate de la Sun Records enciende su luminoso para que todos bajen de sus anchos cadillacs y fascinados por su luz, sueñen con un futuro, alejados de esta oscura ciudad de tedio y de moral.
Ha pasado el viejo Tom, arrastrando un carro de la compra lleno de botellas de agua mineral, alarmado por las noticias del canal trece, que auguran una tormenta que no nos permitirá salir de casa durante cuatro o cinco días.
A mi lado, una vieja prostituta se pinta los labios y se repasa el rimel de los ojos. Al fondo dos tipos de setenta se preparan para su partida de pocker semanal.
A mi derecha, un estúpido borracho, mira mis anillos, y quiere beberse mi cerveza. Instante violento.

martes 11 de diciembre de 2007

Mi Racing, la Winehouse y No digas Nada.

Coinciden varias cosas que me hacen feliz estos días, y no son precisamente ni el prefervor navideño, ni los belenes, ni los pesebres. Cronológicamente el equipo de mi tierra querida, el Racing de Santander, por primera vez en su historia, está en posiciones europeas. Para un equipo que en su haber tiene exclusivamente una meritoria segunda plaza en el año 1931, es un logro que todos los cántabros celebramos hoy con resaca, y en la lejanía en mi caso.Es tarde, así que la entrada de hoy, toma de contacto después de unos cuantos días de abandono bloguero, será corta pero concisa.
La otra gran triunfadora de esta semana ha sido la nueva voz del soul, la nueva mesías de la música negra, que ha salido de algún lugar perdido de Inglaterra para regalarnos su garganta llena de amor, sensualidad, sexualidad y odio. No es otra que la polémica Amy Winehouse, que ha sido nominada para ocho premios grammy. Ojalá que arrase como se merece y que aquella cara favorable del impostor de la que hablaba Kipling le ayude a sobrevivir en el éxito por lo menos y siendo frívolos hasta que grabe su próximo disco.


Cambiando de tercio y para los cinéfilos: mañana empieza la promoción de la película "No digas Nada" de Felipe J. Luna, en la que yo participo, que tendrá tres entrañables preestrenos en Santander el día 12, en Barcelona el próximo 18 y terminará en Madrid el 20. Sin duda la peli de las navidades. Prefiero no contaros nada y que veáis el trailer...
Sin mas amiguitos y amiguitas, me despido que caigo de sueño. Besos al pater familias, que ahora mismo estará pasando algo de frío en Chicago, y que me va a traer muchos regalos de reyes como cuando era pequeño, y besos también a mi lector fiel Julius Marx, escritor, bloguero, actor y entrañable colega.
Al resto, mil saludos y reiterar mis disculpas por mi desaparición estos días en la red.

martes 27 de noviembre de 2007

Sobre esperanzas, dioses, promesas y goles.

"Es la esperanza de todos nosotros, los argentinos", dijo sobre un joven jugador de fútbol de dieciocho años que empezaba a despuntar en el Barcelona llamado Leo Messi, el mas grande de los futbolistas que ha existido en este mundo, Diego Armando Maradona.
El nuevo meSSias ha llegado como d10s predijo en su profecía y este año ha empezado ya a hacer sus milagros.
Los opresores, igual que hizo el faraón, han desatado la cólera divina y a través de este muchacho pequeño pero ubicuo igual que Él, han hecho caer las plagas sobre el estadio mundial que acabaran liberándonos nuevamente.
Cada gambeta, cada pase, cada desmarque y desde luego, cada gol, parecen hacer pensar al tirano, que ya ha sido suficiente el tiempo de la cautividad, pero su orgullo y su maldad le ciegan y entonces Dios vuelve y guia la vara sujetada por Aarón hasta el Nilo convirtiendo todo su caudal en sangre y el resto de las aguas también. El faraón ablanda su corazón por un momento, pero vuelve su negativa, y con ella la respuesta de un balón quebrando las redes del arco contrario, y llegan las ranas sobre el suelo de Egipto, y mas tarde el polvo convertido en piojos, y las pestes, y las úlceras, el granizo, las langostas y tras las langostas, las tinieblas.
Tendremos que esperar para la muerte de los primogénitos, que no tardará en llegar. Entonces Leo habrá liberado nuestro pueblo, y en el 2010, se abrirán los mares para ver como la "esperanza de todos los argentinos" de la que hablaba Diego, se habrá hecho realidad, en el malogrado suelo de Sudáfrica, donde el enemigo caerá ahogado cuando quiera alcanzarnos.
Deberíamos dejar de hablar de goles maradonianos como aquella iglesia que banaliza la grandeza de Diego, y hablar con propiedad de los goles mesiánicos, que es lo que realmente son. Messi es el rayo de esperanza, que se ha abierto paso entre las negras tormentas y las nubes oscuras y al fin nos deja ver.

"Menos hechos y mas promesas"

Con esta frase contestataria, a simple vista contradictoria, protestaba un graffiti en una fachada mejicana hace ya unos cuantos años.
A los ojos de cualquiera de nosotros resultaría ridícula como tal demanda, ya que en la inmediatez de esta sociedad occidental nuestra, lo que la ciudadanía pide a sus políticos, jefes, familiares o amigos, no son precisamente los compromisos sino los acontecimientos plausibles, que desgraciadamente, o tardan demasiado en llegar, o terminan por olvidarse, sepultados por el fervor preelectoral, prenavideño, o prematrimonial.
Pues resulta que a los españoles y futboleros, nos viene como Dios a ver, ya que estaba pululando por la cancha, lineas mas arriba.
El fútbol español, el de la selección, debe prometer, debe ilusionar, debe dejarnos soñar con entrar en el Olimpo al que vuelve Argentina, tiene que liberar nuestras fantasías como cuarenta millones de argentinos fantasearon con Messi.
Hablo del adolescente de ojos claros, que hoy completaba la punta de ataque del Barcelona. Bojan Krkic.

La esperanza de todos los españoles, parafraseando a Diego, está en las botas de este chaval, de regates clavados, de garra y con un solo objetivo entre ceja y ceja. El gol.
No será otro, no puede ser otro, porque no hay nadie que tenga a escasos quince metros al maestro de los maestros a su lado, pidiéndole un balón por la banda. Bojan lo tiene en sus pies, tiene nuestros sueños
La búsqueda de un dios local, la búsqueda de una luz para la tribu es tan ancestral como el pensamiento, y por eso mi 50 por ciento español me añade entre los fieles de esta nueva secta futbolística, que escarba entre los adolescentes de nuestros equipos, de sus filiales en busca del liberador de nuestro pueblo
Mi 50 por ciento de argentino, me alivia porque ya le hemos encontrado y parece que el mundo empezará a mejorar ahora que Messi está entre nosotros.

lunes 26 de noviembre de 2007

El encanto del blanco oscuro, casi negro


Después del convulso fin de Semana, con una fiesta en casa el Sábado, de la que desgraciadamente no hay material fotográfico y con la alegría de la victoria del equipo de fútbol de mi tierra, llega un nuevo Lunes en el que ni las temperaturas son las lógicas ni el color es el adecuado, y sin embargo me conmueve.
Mis padres me traen de Córdoba dos regalos: La novela de Daniel Sanchez Arévalo en la que se basó para hacer su primer y magnífico largometraje "Azul oscuro casi Negro", y un libro de fotografías del mítico Alberto García Alix.
En el color de la tarde de este Lunes, se han mezclado ese Azul tan, tan oscuro de Dani y el blanco y negro sórdido y genial de Alberto.
Los retratos pálidos, los cuartos de baño de pensión, las reuniones de grandes leyendas pasándose la chuta o los añorados rockers de los que hace tiempo ya nada se sabe por desgracia, se han entrelazado con los tampoco tan alegres personajes que sueñan y temen, que aguantan y quieren, que aman y traicionan de la novela.
Cada foto de Garcia-Alix encierra una historia que bien podría estar escrita por Sanchez Arévalo, y viceversa. En cada ambiente que nos cuenta el cineasta podríamos encontrar a cualquiera de los personajes del fotógrafo.
Entre lineas "casi negras" y la verdadera miseria de la música que escuchan esos rostros pálidos, se me ha ido la tarde, y ha transcurrido esta nueva muesca en el revolver cargado, que es "La chistera de Memphis". Aqui como en las fotos de Alix, suena también la música de Elvis Presley.

Festival de Noia

Ya queda menos para el Festival de Cortos de Noia, donde nos han seleccionado el corto "Macarra" que codirigí con Fernando Guisado. Creo que nos esperan percebes, Centollos y gambas blancas (Estas de Importación, de Huelva).
No se si el corto se llevará algún premio o no, pero la vida del cortometrajes tiene estas cosas. Mucho festival, muchas caras de poker porque nunca sabes quien es jurado, y sobre todo, y lo mas entretenido son los diferentes nombres que azarosos le ponen a cada una de las noches del festival. La fiesta de apertura, la fiesta del Karaoke, la fiesta del niput, y finalmente (a la que sueles llegar extasiado y de resaca... LA FIESTA DE CLAUSURA!!!!!
Es cuando cae el sol, y se sale de las salas de proyección, igual que en la cafetería de la universidad, donde conoces a mas gente, y donde no se si el estado etílico-festivo propio, o el foráneo, permite hablar con las estrellas.... de cine, se entiende.
En fin, EL BLOG MOLA, hay que depurar la técnica, añadir fotos y contestar a los comentarios que deja la gente...... si los deja.

Las paridas del Viejo Walt...

"Encantada" la última de las paridas del crionizado Walt Disney, ha destrozado mis espectativas dominicales!!!!

Después de la peli, pensé, una copita en el Honky Tonk, subir a cantar un par de temas con la gente de la Jam Session y luego a dormir. Pues bien, gracias al esplendido film medio compresa, medio gominola de niño pijo, todos mis deseos mas inmediatos se han quedado en el aire.
¡Madre de dios, que tostón! ¡Esto no lo arregla ni el Racing de Santander.
¡¡¡Pero mi Racing si que lo ha hecho, ganando gracias al "pollito" de Cañete, por el que si que parecen pasar los años!!!!!!

Es la una de la madrugada... primer post en el blog, una cervecita bien fresca y un video muuuy racinguista para celebrarlo.

¡¡¡¡¡¡¡¡QUEDA INAUGURADA LA CHISTERA DE MEMPHIS!!!!!!!!!
VED el RACING BLUES