ENTRA Y EXPLORA LA MENTE DE JIMMY BARNATÁN

ESTA SEMANA... CREDENCE, nena!!!!!

miércoles 25 de junio de 2008

Tony Riverside

Tony fue limpiabotas en una cafetería de Riverside. Lustró con mimo los zapatos de los "Ficco" y poco a poco se ganó la confianza de Marcelo, el camarero.
Cuando cumplió la mayoría de edad, la fiesta la pagó íntegra la organización, y nadie de su entorno dudó en llegar al convite sin un regalo entre las manos.
La madre de Tony, entendió en aquel momento que le había perdido. Que el niño al que había intentado llevar por el camino recto, había tomado las riendas de su vida, y había adoptado su propia ley.
Pasaron los años y siguiendo el rastro de algunos héroes de película, el muchacho continuó creciendo, hasta obtener una seria consideración en su barrio.
El 14 de Agosto de 1977, mientras el sol golpeaba con dureza las calles de Memphis, a las 10 de la mañana, un Chrysler de color negro salía de un garaje privado de la ciudad. Pasaba lento por los semáforos para no llamar la atención y respetaba como ningún otro automóvil las señales de tráfico.
Con tres minutos de diferencia, Tony recogía el periódico en la puerta de su domicilio en el 56 de la calle Omaha y salía a pié con destino a su cafetería donde desayunaba todas las mañanas.
El Chrysler doblaba para entonces la avenida Andersen, y se perdía entre los coches que salían en dirección a la playa.
Tony tropieza su pulcro zapato italiano con un baldosín levantado y cae al suelo. Solo un muchacho que le reconoce le ayuda a levantarse. Tony le mete en el bolsillo de su camisa un billete de cincuenta pavos.
El coche llega a su destino y aparca correctamente frente a una boca de incendios. Un hombre con pantalón claro y camisa a rallas de manga corta, baja y se apoya en la puerta del copiloto.
Tony entra en la cafetería y se sienta en su mesa habitual. Zumo de naranja, café solo "ristretto" huevos revueltos y un poco de bacon crujiente junto a un muffin. Como siempre.
El hombre de la camisa a rallas entra en escena. Se sienta en uno de los taburetes de la barra y pide un café con leche. Toma con su mano derecha un ejemplar del periódico que el señor Massino se dejó olvidado. El hombre bebe.
Tony termina y después de desayunar pide un enorme vaso de agua con millones de hielos dentro.
El claxon del Chrysler suena dos veces. Una tercera.
El tipo del periódico deja parsimoniosamente su taza sobre el plato y dobla el diario dejándolo en el lugar exacto de donde lo cogió.
Tony desde la mesa mira extrañado por la insistencia del ruido. Butch, el camarero, le cobra el café al tipo de la camisa. El claxon suena ahora sin parar.
Tony se levanta, se ajusta el pantalón y camina desde el fondo del comedor en dirección a la salida.
El tipo de rallas le observa. Butch, se vuelve en dirección a la caja registradora para guardar el dinero.
Tony avanza. El del taburete gira y tropieza su pié con el de Tony. El claxon no cesa.
La caja se abre, Tony está en el suelo y el tipo de la camisa, ya agachado, saca un puñal de su calcetín y se lo clava en el cuello. Butch, mira a la ventana y sin moverse del sitio, censura con un gesto al tipo del coche por el escándalo. Después se mete en la cocina.
El sonido cesa y el de la camisa se levanta y cruza el umbral de la puerta tan rápido como puede.
Tony agoniza en la cafetería que le vio nacer.

Al día siguiente un periodista local amigo de la organización dibujó una escena muy parecida a esta en la edición vespertina del Memphis Advertiser. La tituló: "Tony ha muerto. Ha muerto Riverside"

martes 24 de junio de 2008

Sobre egos, máscaras y más animales de la noche

Que divertida y que hija de puta es la naturaleza humana, cuando el sol se oculta.
Que fantástica y que perversa.
... Cuantos habrá que saluden con mano blanda. Cuantos con falsa mirada.
Cuantos con palabras que no dicen lo que dicen.
Y la tecnología les eleva en su red, donde injurias y basura caben...
Pero algún día vendrán a disculparse, y entonces el látigo de la indiferencia castigará sus espaldas.
Algún día llegarán las plegarias y al arribar la noche caerá fuego y tras el fuego habrá calma.

Las pataletas déjalas para casa, dijeron.
Bien, esta es mi casa.

miércoles 4 de junio de 2008

Verano al fin

Parece que empieza a oler a Verano...
Aunque para muchos sea una esencia que llega tarde, que llega con un retraso de varias semanas y con una lluvia primaveral preferente, nos alcanza en su sitio idóneo, en su lugar "histórico", cuando y donde siempre la hemos esperado.
Los veranos que llegan me angustian y me reconfortan de igual manera. Los veranos que acuden a mi auxilio, vienen con sermón y con premio, y con sol y con aire.
Los principios de verano, para ser más exactos, le pillan a uno siempre peleando con las asignaturas malditas, que hace tiempo tenían nombres mas conocidos que ahora. El algebra hoy se llama angustia, y la química, rutina.
Llega el verano, y a las dos hay que vencer, ahora en los finales de Junio.
Septiembre aguarda y a nadie le gusta repetir curso.
He de decir, añadiendo una mancha más al tigre en mi lamentable carrera académica, que nunca me quitaron el sueño los exámenes de estas fechas, de olor a tierra mojada, a polos de limón, más tarde olor a novillos y a canutos tumbados en la hierba, porque siempre era cuestión de tiempo tomar un tren hacia el Norte, tomar un tren hacia la libertad.
Tal vez me pase lo mismo ahora que las asignaturas tienen un nombre distinto...

viernes 30 de mayo de 2008

Noticia de la KLM Radio Station

Lucia y Sam, alumnos del instituto 34, en San Román, Méjico, han faltado ayer a clase. Cuando sus padres reciben la notificación de su ausencia, ya es tarde.
En la empresa de alquiler de automóviles Cars Enterprise, Nani, una pizpireta dependienta reconoce la foto de los dos adolescentes desaparecidos, y recuerda que les alquiló un 4x4 con la radio estropeada, hacia las diez de la mañana, pero no puede dar más datos porque el tequila es su medicina, que le sirve para olvidar, y cumple como dios manda con su objetivo.
La KLM Radio Station, monta un operativo de búsqueda con helicópteros y micrófonos que se reparten por el norte del país. La policía busca, pero no encuentra.
La siguiente noticia de Lucy y Sam, la conceden las autoridades estadounidenses, al descubrir que un todoterreno gris, que casualmente tiene la misma matricula que el coche alquilado, ha cruzado la frontera vía Tijuana, con ropa de invierno.
Los padres de los muchachos están atemorizados, los amigos no saben que les ha podido llevar a escapar.
Los profesores rezan por ellos cada mañana con sus compañeros de pupitre y sus caras se han hecho las más famosas de Méjico gracias a la ayuda de la televisión Azteca TV.

El largo y tórrido verano pasa sin tener noticias de los muchachos, a los que la policía mejicana ya da por muertos. El calor es intenso en la costa Oeste, la tinta de las fotos pegadas en las farolas de las ciudades se está derritiendo, y el papel oscurece como las hojas de otoño.
Nadie en las familias puede evitar los pensamientos oscuros, y a medida que pasan los días, preparan sus cuerpos para lo único que no pueden preparar, para lo único que no se puede preparar.

A principios de Noviembre, la investigación se da por concluida, y la familia llora, y los amigos lloran y los profesores rezan y los alumnos miran. A principios de Noviembre las calles continúan, el tráfico no se detiene y la fruta se sigue vendiendo, sigue habiendo descuentos en el supermarket coreano de la esquina de su casa y la liga de futbol continua con prácticamente las mismas caras, tras el parón estival. Dicen todos los pronósticos que "Los Pumas" serán campeones.

A principios de Noviembre, una pareja con piel parda, pelo negro y lacio, mira asombrada la primera gran nevada del año en Güerplace un pueblo de Canadá. Tocan el cielo y se preparan con 17 años para amarse y pasar juntos el primer invierno de su vida.


jueves 29 de mayo de 2008

Noches alegres...

No me apetece escribir, porque el poder de la Ginebra, me ha ganado esta mañana.
Como un autómata leo las noticias de un par de diarios deportivos y repaso los acontecimientos del día con obligada meticulosidad.
Anoche, cerramos muchas barras, con Acero y compañía. Bromeamos en algún momento de la ruta con un mas que posible nombramiento de la reina de Inglaterra, por nuestro consumo de producto patrio, recordando con intensidad la época de las colonias, cuando India era India; la corona, la corona y el gintonic, como no, el gintonic...
Que sería de nuestros tupés sin la quinina de la tónica, ni el frescor del limón...

Solo miro, escucho y disfruto

Me obligo a teclear, con una botella de agua a mi lado y un paquete de Marlboro, que se vacía entre códigos y notas de música. Con cada acorde de Setzer llega el humo.
Ahí fuera, el día es igual de irregular que ayer y, por lo visto, el sol luce cuando le dejan.
La lluvia sigue llenando los pantanos. Y quiero activarme, pero el cuero de mi butaca y la luz adictiva del monitor me retienen.
Hay que ponerse el overol, y salir a caminar....

"...Nadie dijo que ser rockero fuera fácil."

lunes 26 de mayo de 2008

Una breve historia en Nueva York

331 de la calle 59, N.Y.C.
El ventilador de la portería donde Jhonny trabaja desde hace un año y medio, está estropeado. El calor húmedo de la gran manzana oscurece su carácter, que sin el bálsamo del aire en movimiento, le paraliza el rictus, y con él su sonrisa.
-Tengo que escapar de esta ciudad, piensa mientras la Sra. Stevenson espera a que le abra la puerta del ascensor, sin mirarle a la cara.
En la lotería que religiosamente juega todas las semanas, Jhonny ha dejado una casilla en blanco, y la indecisión le está matando... -Le pondré una equis al 7, que por algo es un número mágico.
Días después, un espectacular camión de Jingle Houses, aparcó en la salida de coches del portal, tapando el sol que tanto molestaba a Jhonny, que por primera vez tras la tragedia de su ventilador, volvía a esbozar una tímida sonrisa.
Cinco fornidos muchachos, ocuparon el montacargas durante toda la mañana y la última en bajar y en despedirse fue la mismísima Sra. Stevenson, que le dio las llaves de su piso vacío "para que los interesados puedan visitarlo".
El único número de la lotería que acertó, el bueno del portero del 331 de la 59 st, fue precisamente el 7, y después de aquella mañana no se le pasó nunca mas por la cabeza, mudarse de la capital del mundo.

lunes 19 de mayo de 2008

Y se hizo la luz.

"... Y con la luz, llegó la vida, y con la vida el amor y con el amor o sin el, se hizo el sexo, y tras el sexo la música. Pero bajo el feliz manto de las notas y las melodías de los gloriosos clarines llegó el pecado. Entonces un alma perdida en busca de redención, inventó el fútbol para que los corazones de los hombres desterrados del paraíso, pudieran volver durante noventa minutos semanales a la que fue su patria y su principio.
Pero los hombres, que se empeñan en destruir lo que en realidad aman, se encargaron de manchar también este regalo, y de convertir el juego de los ángeles en una batalla de intereses y en un infame festín de hienas que engordan sus arcas mientras sus gentes sufren y agonizan.
Algo cambió hace unos meses cuando una legión de ángeles celestiales, con esfuerzo divino y primoroso orgullo, se empeño en desnudar de escoria las canchas, en devolverle la alegría al balón y en teñir de blanco puro y virtuoso las líneas de cal de un estadio histórico.
Entonces la sonrisa arrebatada de un pueblo, brotó como las primeras flores de la primavera original, y las lagrimas acostumbradas a la tristeza, se tornaron alegres y dulces, plenas y dichosas, y juntos, los ángeles y los hombres, en comunión suprema elevaron las esperanzas de una tierra hermosa y fértil y volvió esa luz primera que tantos años estuvo oculta por densas nubes de oscuridad y nostalgia".

"La vida empieza hoy. Todo lo demás, ceniza es..."

Gracias Racing de Santander.


lunes 12 de mayo de 2008

Un par de notas sobre fútbol.

Hoy amanece lluvioso en Memphis. Las timbas dominicales por las que acostumbro a arrastrarme no se reeditaron la noche de ayer, y los tugurios de la ciudad donde, junto a Gordon, suelo ver los partidos de fútbol, se cerraron anoche con medias alegrías, alguna derrota y un jugador histórico que no volverá a lucir sus botas por el pasto de ninguna cancha.
El mítico mediocampista portugués Rui Costa, que engrandeció junto al ariete argentino Gabriel Omar Batistuta a la Fiorentina de los noventa, colgó los botines en su Benfica del alma.
Pasará a ser un nombre más del largo listín de jugadores se quedaron a las puertas del Olimpo, maravillando con sus pies de oro al respetable pero sin tomar, como los grandes, las plazas de los Maradonas, los Zidanes, los Romarios o los Redondos.

Los estadios piensan, hacen ganar y hacen perder a sus equipos, como decía Jorge Valdano hace unos días en la contraportada de un periódico, porque la gente a diferencia de los monos clásicos, y por mucho que algunos intenten equipararlos, si oye, si ve y si habla.
Es el caso, por ejemplo, de la afición del Barça de los "fantásticos" que cae, y no tiene fondo su abismo, o la de un Atlético de Madrid aupado por el yerno de D10s, Sergio "Kun" Agüero, que poco a poco va escribiendo su nombre propio, con tinta firme y alejandose de la maliciosa referencia periodística al padre de su compañera.

La hinchada empuja el pie, que empuja el cuero que termina en gol, y ese gol empuja a la hinchada y así sucesivamente...
La lluvia en Memphis no para, y la liga desde aquí parece una guerra en la que los pueblos se baten en un campo delimitado con cal, donde son los hombres con sus gritos los que luchan y los jugadores con sus botas los que ejecutan.

viernes 2 de mayo de 2008

Cuando eramos reyes

Cae la tarde en Madrid. La gente está recluida en sus salones tras el fin de semana, y muchos repasan los resultados de la jornada futbolística. Las calles se vacían esperando el silencio de la noche y el caluroso ajetreo de la semana que en horas comienza.
Pero como en las películas de intriga, como en los relatos callejeros que han alumbrado por momentos nuestras madrugadas, cuando los buenos descansan, los malos actuamos...
Las esquinas de la ciudad empiezan a soltar su verdadera esencia y tras los contenedores, repletos aun del descanso dominical, empezamos a salir los moradores de los tiempos muertos...
Las espuelas de Gordon, tocando el empedrado de una antigua calle de Madrid, los acordes de la guitarra rocker de Brian Setzer, y las pocas estrellas que la luz urbana deja pasar, han juntado a lo peor de cada casa, que alumbrados por los neones titilantes de los últimos bares, salen dispuestos a rememorar viejos tiempos.
Hablamos de fiestas pasadas, de canutos y festivales rockabillys de hace años, y empezamos nuestra procesión en el que un día fué uno de los templos de la movida madrileña. Pero de esa movida que no se vanagloria, ni sale en el colorin, ni se apunta, como las profesionales del canapé de las inauguraciones, al primer sarao multitudinario con copa de vino y jamón del Carrefour. De esa que sigue aguantando como Atlas, el peso del mundo.
El King Creole de la calle San Vicente Ferrer ya no existe. Hoy es el Free Way pero los taburetes siguen siendo los mismos y el sky de los sofás también. La única desgracia es que nuestros tupés no marcan el ritmo que marcaron entonces, porque Eddie Cochran no condimenta nuestros cocktails. Con todo, nos resistimos a abandonar la nostálgia, tan cinematográfica y tan norteamericana. -Está decidido, dice Gordon con un par de Manhattans encima, esta noche volvemos al pasado para construir el futuro.

Nuestra siguiente secuencia, ocurre en el Peggie Sue, un American Dinner de los cincuenta en toda regla y en auge, que se ha puesto de moda en toda la ciudad, no solo por sus sabrosa hamburguesa “Aretha Franklin” y su Brownie “Old Fashion” sino por las gramolas que adornan las tres o cuatro mesas del local de la esquina de Sagasta con Eguilaz.
Pinchamos al Rey, a Brown, a Jhonny Cash y terminamos con shots de Vodka, sacados de estraperlo por el jefe, para los amigos y los fijos. Aguantar al cierre significan tatuajes, pin-ups y cuero remachado. Significan caras conocidas de juergas. Significan como bien decía Gordon en el Free Way, retornar al principio para reconducir el futuro.
Cerveza en mano como linterna de calle oscura, y con el paso relentizado por los Vodkas y la digestión de Hot Dogs, llegamos al Honky Tonk, en la calle Covarrubias para escuchar a los músicos de la Jam Session de Eric Franklin, batería mítico que junto a Simón de “Red House” y a muchos otros, engalanan la fauna tan mezclada del piso de abajo del garito, que cuela en sus redes a los peces mas duros de la noche, de chamarra y navaja, y a los pescaditos fritos de chiringuito marbellí de castellanos y Ralph Lauren.
No recuerdo como llegué a casa, ni las últimas conversaciones, pero a la mañana siguiente, saque de mi “perfecto” negro el vaso ancho que me brindó el último whisky de la jornada, y en las cerillas del garito, alguien con una caligrafía extremadamente parecida a la mía, escribió después del magnífico tour:
“Cuando eramos reyes”.

jueves 24 de abril de 2008

Obituario tardío

Rolf el mecánico, le acompañaba la noche del 30 de Septiembre del 55.
El asiento del Porsche Spyder, recién comprado por James y bautizado con el descaro de una estrella y la rabia de un eterno adolescente como "Little bastard" le hacía, según sus palabras, el más cómodo de los deportivos en los que jamás se había sentado. La luna nueva y la música de la KLM Radio Station, completaban aquel momento perfecto para pasar a la historia, y James lo sabía.
Los cruces de caminos nunca han estado bien señalizados en el Sur y han sido a la vez, un peligro y un placer para sus moradores, que siempre se han confundido entre lo oculto y lo profano, desde las guitarras esclavas de los negros a las almas de los intrépidos conductores de bólidos.

-Atravesábamos la carretera a toda velocidad. Yo le había hecho unos arreglos al Spyder y nos dirigíamos a un pequeño pueblo de la frontera, donde otro tipo, Leonard Brown y su mecánico nos esperarían para la carrera. Había mucha pasta en juego y aunque a Jimmy no le hacía falta, le encantaba ganar con los coches. Es más, en los dos años y medio que yo fui su mecánico, no rechazó ni uno de los retos automovilísticos que le hicieron. De todos ellos, solamente perdió uno, y fue por no presentarse.
Aquella noche, el chico de oro, dejó a su precioso gato de angora durmiendo en la casa de Elisabeth Taylor.
Aquella noche, Un Ford pilotado por un tal Donald, corría por culpa de una urgencia, sin saber que pasaría a la historia.
Aquella noche de 1955, mientras que en Las Vegas el "Rat Pack", encandilaba a las mujeres del Cesar Palace, en un club de Brooklyn, dos clanes rivales firmaban una paz de papel. Mientras que los estibadores del puerto de Nueva York ejecutaban la ley del silencio con un Marlon Brando cualquiera, en Los Ángeles se fraguaba la amistad de Morrison con su inseparable pianista Ray Manzarek.
Aquella noche el Porsche Spyder de James Byron Dean, era arrollado en una carretera de Nuevo Méjico.
El "Little bastard" cortó la noche en dos y del surco brotó la leyenda.
Bienvenido seas James Dean, al Olimpo de los Dioses del siglo XX.

miércoles 16 de abril de 2008

POEMA

Los tipos como tú tienen que aguantarlo todo.
...Pero somos tan débiles.

Los hombres de la noche están hechos para soportar el peso y la culpa.
...Sigo siendo pequeño y la tinta de mi piel lo dibuja en cada trazo.

lunes 7 de abril de 2008

Bienvenidos al Pennys

"THE PENNYS BAR" 551 de Hill St. PO BOX 3417 Memphis, Tennessee

En el céntrico barrio Silver Scuare, situado a pocos metros de la estación central y con unas excepcionales vistas del río, se encuentra el Bar "Pennys".
Cuenta con servicio experimentado de sommelier, sala de fumadores, barra de cócteles y una selecta cava de puros.
El local, recientemente reformado para estar acorde con los tiempos que corren, conserva aun la vieja gramola que le ha hecho famoso en todo el estado, con los mismos hits de 1954 que contaba cuando abrió por primea vez sus puertas.
Si está de paso en la ciudad y quiere rememorar su juventud, si es un nostálgico de la gomina, los Cadillac y las fiestas de baile, si solo ha podido disfrutar de Little Richard o Ray Charles en CD en su equipo de casa, el "Pennys" es su lugar.

Desde su fundación a mediados de los 50´s, ha sido el punto de encuentro de los músicos y literatos de la ciudad, y con el tiempo ha alternado entre sus asiduos a los cantantes mas escuchados de la Sun Records con los moteros del estado, creando hasta el día de hoy un raro y selecto ambiente de Rock & Roll.
Bienvenidos, ciudadanos del mundo!

DOS APUNTES: DOS HORAS EN DOS AÑOS DISTINTOS

9 de Septiembre de 1982 a las 11:00 horas.
El cantante Mick Doogan, con su jovencísima esposa Linda, se atusa el tupé grasiento mientras la encargada sirve café aguado en su inmensa taza de desayuno tardío.
El sol entra por el ventanal del Pennys. El sonido de la plancha cocinando el bacon se entremezcla con "Smoke is in your Eyes" versionado por los Mustang Dancers en el 72. Linda, se pinta con prisa, mirándose en su espejo de mano y el claxon de un anchísimo automóvil, probablemente del 59, toca tres veces.
Los dos salen dejando un puñado de dólares sobre la mesa a centímetros del suculento desayuno sin terminar.
En la rauda escapada de la joven pareja, él deja olvidados unos billetes de avión, encima de una portada del Times
"Huida fortuita del solista de los Bronson, tras el repentino fallecimiento de su padre"

- Cuando Freud hablaba de matar al padre, no pesó jamás que en el mundo del Rock, sobre todo a esta orilla del río, los bastardos y analfabetos cantantes hacen realmente una libre interpretación de los textos. Si a eso le añadimos una infancia difícil y un buen cóctel de anfetaminas, el resultado puede ser catastrófico, dice Merril, la cocinera, mientras unta con sirope de Arce unas sabrosas tortitas sobre una sartén.

14 de Abril de 1969 a las 16:35 horas.
Los Vincci entran con sus chupas de cuero y sus mondadientes bailando de lado a lado de la boca.
Los Vincci se sientan en los dos últimos taburetes de la barra y marcan con sus Boggies el ritmo de la balada ternaria que suena en la gramola.
Los Vincci piden con descaro un helado de vainilla con coca cola. Cuando Hellen alarga sus manos para posar la copa repleta de crema, juegan nerviosos con las llaves de su coche.
Los Vincci terminan. Ella les observa. Uno de ellos va al baño mientras el otro espera. Hellen y él intercambian miradas de desafío.
Los Vincci, antes de salir, tropiezan con el cubo de agua listo para limpiar el suelo. Dan media vuelta y se acercan sin mediar palabra a Hellen. Uno de ellos saca un cuchillo y se lo acerca al cuello. El otro abre la caja registradora y guarda todo el dinero que puede en los bolsillos de sus pantalones ajustados.
El del cuchillo mira fijamente a Hellen, que no se amilana y mantiene sus ojos clavados en los del muchacho. Él, le marca la cara con el cuchillo.
Los Vincci huyen.
Hellen, en silencio, piensa su venganza.

miércoles 2 de abril de 2008

3 Fotografías

I
En una céntrica calle de Madrid, con tráfico y bullicio de Lunes, un par de niñas, se tiran de los pelos ante la vista de todos. El príncipe de cuero negro pretendido, con botas de pico, tachuelas y pitillo en su mano anillada, las observa con media sonrisa desde un banco.
Al fondo, en un edificio, otro tipo mira y señala.
El desenlace lo escribirá algún clásico.

II
La noche y las luces de los coches raudas.
Esquina iluminada con muro y farol.
Una puta con el rimel por la cara y los ojos hinchados de llorar, enciende un cigarrillo con las medias corridas.
Una pareja de policías que acaba de doblar en dirección a la avenida principal, gesticula despreocupación y tranquilidad.

III
El quinteto toca alegre y en el público hay dos historias que ninguno de los músicos notan.
Un hombre y su mujer, los dos de cincuenta, beben despreocupados, pero ella de reojo intercambia mirada con un adolescente.
Los ojos del chico se abren inmensos y la señora se deja hacer mientras el marido, imbécil, disfruta del directo.
El camarero les caza y comenta con un compañero.
Hay un puñal escondido entre la multitud, que no tiene ni dueño ni destino.

jueves 27 de marzo de 2008

En algun edificio de la ciudad...

Howard, el handyman, agarra las bolsas de basura una por una, las carga en un enorme contenedor dentro del montacargas y resopla antes de sentarse a esperar que acabe la jornada.
Howard fuma en pipa y, aunque el edificio es de no fumadores, el aroma del tabaco ingles que arde en la cachimba, se queda impregnado en su jersey rojo de lana.
La Señorita Lily, que llega con su perrita Cheescake a las cinco de la tarde, disfruta con la dulce fragancia, y si él le abre la puerta del ascensor, ella afloja, pizpireta, un dolar en monedas.
Howard toma, una hora después, la linea 3 Up Town /Riverside para volver a su casa, donde vive con sus tres hijos y su anciano padre. Del que heredó el puesto, por culpa de su repentina invalidez que le dejó inmóvil hace mas de quince años.
Lee las últimas páginas del Times antes de acostarse en su cama vacía. Y solo si no se duerme, habla con la foto retrato de su linda esposa Brenda y le cuenta como ha sido su día trabajando lo mínimo, dando clases en el instituto del barrio. Le cuenta también que el coche que tenían cuando ella vivía funciona a las mil maravillas, y que su padre ha dejado de ser el "portero negro" de Plensey 235 y que está enamorado de su pareja de baile en el Salon FoxtrotHara.
Si llega al final de la historia, Howard duerme tranquilo con la conciencia limpia después de contarle toda la verdad a su difunta esposa.

martes 25 de marzo de 2008

My dear Top Hat:

¿Sabrás perdonarme Chistera, por el abandono?
Supongo que todo está olvidado y que nuestra relación continúa.
Si ves que te jode, me avisas y me pongo a preparar el macuto....

Si amigos, he recuperado las ganas de escribir sobre este papel negro, palabras blancas manchadas de alegría, de gozo. Ese que confunde mi a veces sobreactuado discurso de hombre infeliz, haciéndolo mas real y menos literario.

Que absurdas esas verdades de intérprete que le asaltan a uno cuando la televisión no se digna a tender su mano, que es salida y que es calmante, que es morfina para las cabezas que piensan bien o mal en las noches frías cuando todos duermen. Para las que, en cualquier caso, piensan bastante.
Pero ese es otro tema...

Te prometo fidelidad sombrero de copa, copete o como quieras llamarte. Tu terciopelo acariciará de nuevo mis noches, esconderá los mas pesimistas personajes, los más terribles paisajes, las más tristes de las historias...
Pero a partir de hoy, yo que soy tu Creador, te concedo el bien del optimismo, que no es virtud como algunos piensan, sino descanso y efímero alivio.
A partir de hoy, chistera, habla cuanto quieras, sin freno ni atadura, que las mañanas son nuevas, los colores redescubiertos y la esencia intacta.
Dulce prenda que escondes cabezas perfectas y ocultas a las imperfectas.

¡¡Oh chistera, que me brindas con generosidad el reino que yo mismo construí para obsequiarte...
¡¡Oh chistera, que permites albergar las mañanas, el olor a café y las eternas madrugadas de Whisky...
Posate sobre mi pelo y hazme mirar, que hoy estoy contento. Hazme ver a todos los que me rodean, diles que estoy alegre, diles que no decae mi sonrisa y que mis ojos observan felices como las agujas bailan y el reloj marca, como los oscuros nubarrones se marchan, como el viento poderoso ayuda...

...Como Dios empuja lo malo y luce con esplendor lo bueno.

miércoles 19 de marzo de 2008

... Que la ciudad no te abandone

Hace días que mis botas de cowboy no pasean la ciudad, que como los animales que la recorren, también está en celo. En celo el calor pre-primaveral que ha llegado como bálsamo, en celo el sol y en celo sus piernas femeninas que empiezan húmedas a mostrarse.
Hace muchos días que no me abrazan ni el amanecer urbano, ni sus aceras azules, ni su asfalto de alcoholes. Su música de semáforos y de ruidos no suena para mi, sus contenedores repletos de historias, sus esquinas y los malos edificios...
Y es que me ha dado la espalda. Me ha rechazado y como un descorazonado adolescente aprieto con impotencia mi puño en busca de algún muro alejado de cualquier vigilante.
El blanco aséptico del hospital nos ha invadido, ha conseguido asaltar la frontera de los fuertes y sólidos, y ha jugado a ganarnos con su estrategia de destrucción.
La angustia y el miedo nos han empujado a sus noches calladas y quietas.

Pero afortunadamente, toda esta terrible pesadilla pertenece al pasado. El sudor de mi frente, al despertar, se ha vuelto alegría y suspiros. El manto oscuro y la fragilidad del cuerpo ya se han alejado, el viaje al final de la noche también.
Se ha disipado la bruma de indiferencia que tapaba sus edificios.
Estos últimos días he odiado con todas mis fuerzas cada uno de los rincones de esta maldita ciudad, y sus autobuses de linea, sus horas puntas, sus garitos whiskeros, sus hombres, sus mujeres...
Estos días la ciudad y yo, nos hemos separado. La fractura ha sido intensa, el dolor infinito.

Pero recién hoy, trece jornadas después del desastre, parece que empezamos a reconciliarnos y a volver a vivir, como siempre, del intercambio.
Estoy tan confundido pero tan feliz, que no me preocupa ni como ni cuando he escrito estas pueriles lineas inconexas. Viva la inconexión si es este estado, viva el caos y la vida.

.. ufff, que denso y que malo...

-¡Cariño, ponme otro pelotazo!.

lunes 10 de marzo de 2008

Un puñal que desgarra

Las mismas caras, las sábanas blancas,
Los pasillos que esconden en habitaciones calientes la esperanza,
Impenetrables rostros que apuñalan inocentes con sus palabras.
Las verdades, que ofenden y hieren...

El terror y las lágrimas resbalan juntos,
Por el mármol filoso de los suelos y las paredes
Cafés interminables, pitillos de ansiedad, llamadas de angustia,
Murmullos de insomnio.

El sol luce y no calienta.
El frío desgarra y el viento empuja.

Dime que vendrás conmigo. Te lo imploro.
Que el sueño ha sido negro, que el puñal no existe y que la herida fue invención.
Que todo acabe esta noche.
Que todo acabe esta noche, porque el surco es fuerte y el dolor intenso.
Que todo acabe esta noche, porque el alma no me aguanta. Ni me quiere.
Ni yo al alma...

¡Vivamos juntos el primer día de nuestra nueva vida!

martes 4 de marzo de 2008

Adios, viejo amigo

El mundo se va vaciando. Y con cada nueva mañana hay una nueva ausencia. Y con ella una nueva lágrima y una canción que se convierte en un réquiem y un luto y un mañana...
Hoy nos ha dejado Jeff Healey. Su guitarra, acostada en su regazo, se ha ido con él a los 41 años.
El hombre ciego que aprendió a besar las notas, y a acariciarnos los oídos, se ha marchado. Y el nombre del secuestro es el mismo, y el signo es mi signo, y mis miedos. Y cada puta mañana es igual. Y no me gusta como funciona. No me resigno al rezo porque la oración es falsa y la paz inalcanzable. El espíritu es un invento y la virtud una sandez. Jeff habría constatado lo que digo...

Quiero llamar a otra voz que tampoco está viva, y hoy se cumplen cinco años desde su desaparición. El cantante de Soul de ojos azules, Robert Palmer.
He brujuleado por la red en busca de todo su legado. Su última entrevista es una joya y sus temas un descanso, un dulce veneno que nos ayuda a sobrevivir, que es de lo que se trata esto.
Hoy, otro gran hombre se ha despedido.
A ver con que mierda nos sorprende la prensa mañana.

lunes 3 de marzo de 2008

Ojo a que mono era yo de pequeño.....
¡¡¡Y siempre pensando en el futuro!!!!



Aqui tampoco estoy nada mal....

sábado 1 de marzo de 2008

Corre que te pillo!!!

Bueno, el concierto fue un éxito y lamento que algunos de vosotros no pudieseis asistir.
Me estoy pirando de fin de semana con mi señora esposa así que no me extenderé en el post.
Echarle un vistazo a la CRÓNICA que han hecho en "el mundo" del magno evento...

martes 26 de febrero de 2008

Te espero en el HONKY TONK, C/. Covarrubias 24, EL PRÓXIMO JUEVES 28 DE FEBRERO a las 0:30h...
Ven y pasa una buena noche de ROCK&ROLL absolutamente GRATIS!!!!! (Eso es lo cachondo...)
Un abrazo a todos los amigos de la Chistera!!!!!

MEJOR PINCHA EN LA FOTO Y LO VERÁS TODO MÁS CLARO...

viernes 22 de febrero de 2008

Anochece en la ciudad

"Después de ver Bananas de Woody Allen, quince años después"
La otra noche eché la vista atrás y me gustó lo que vi. Dejé que mi memoria volase y se enredara con los veranos de la infancia. Dejé que los recuerdos de la inalcanzable niñez me transportaran en un extraño trance.
Meriendas interminables en la antigua cocina de la casa de mi abuela en Santander, paseos iniciáticos en el Nueva York de los noventa.
Pero el dolor y las lágrimas recuerdan las ausencias. Y yo sobrevivo alerta.
Conservo tatuados los nombres de los que ya no están. Esculpo con punzones en mi cuerpo los rostros, recuerdo los olores y trato de guardarlos en mi colección de cajas mágicas.
La otra noche eché la vista atrás y me gustó con locura lo que vi.
A pesar de todo podría pensar que soy un tio feliz.

"Le debo veinte centavos"
El teléfono no suena, pero tampoco me importa.
En la calle, todo funciona como debe y los paseantes disfrutan de esta primavera prematura.
No hay mails esta mañana en la bandeja de entrada.
El vendedor de periódicos, le cobra suplementos inventados a los vecinos del barrio y yo observo fumando desde la esquina, como todos cuentan con gesto extraño, el cambio en monedas de cobre.
Mañana Viernes será otro día, y pasado otro distinto, y así hasta que se convierta en un hombre honrado.

"Desengaño"
¿Que historias han de sucederme? ¿Cuantos amigos han de fallar para que resuelva romper la baraja?
Su recuerdo se quema y nadie es capaz de salvarlo. Su tiempo se agota entre mañanas nubladas y tardes soleadas.
Siempre tendrá un vaso con hielo en la barra, pero quien sabe si yo le serviré el whisky.

martes 19 de febrero de 2008

Trayectos de Martes


El taxista Trevor Vankliffe, nació en Nueva York en el 79. Después de pasar su infancia en el colegio del distrito 25 de Brooklyn, cursó secundaria en el IV Franklyn Institute de la calle Maine. Allí conoció a Glenda, una muchacha de familia igual de humilde que la suya, con la que le gustaba compartir sus preferencias por la Generación Beat, montados en el Chevi que él mismo se había comprado con sus ahorros.
Con el tiempo, Glenda y él fueron caminando por calles distintas, sus gustos por la poesía vanguardista norte americana fueron variando y sus reuniones se resumían a encuentros fortuitos, un par de veces cada semestre, en el Grossery del barrio, comprando fruta.
Vankliffe, duerme durante el día. Su despertador suena cuando el sol se oculta y mientras la mayoría de los mortales neoyorquinos llegan a su casa derrotados por una dura jornada, las tostadas saltan en la casa de Trevor. No conoce a su portero, porque cuando él sale, el viejo handyman ya está tomando el metro con destino a Staten Island.

Martes 19, bajada de bandera.
19:00 h.

Destino, Dessert y Brooke, "al lado del puente".
Una joven masca chicle con la boca abierta y con las piernas cruzadas como un hombre. Abre la ventana aun estando en pleno invierno y se desabrocha los dos primeros botones de su blusa de Bloomingdales.
Juguetea con su pelo rizado y mueve el pie derecho al ritmo de Martha & the banderas, que suenan en la Brooklyn 5.5 Radio Station.
Trevor la mira de vez en cuando y cruzan un par de veces sus ojos furtivos.
Ella sonríe al pagar y le deja cuarenta centavos de propina.

22:50 h.

Una mujer entrada en años, habla sin parar con el móvil y termina colgándolo violentamente.
Trevor pregunta si se encuentra bien. -Usted conduzca! contesta.
Evitando mirarla por el retrovisor, escucha unos disimulados gemidos. No quiere incomodarla así que ni la observa ni la consuela.
Ella dibuja formas con el dedo, en el vaho de la ventanilla. Fuera llueve y las luces de la ciudad, dibujan sobre su cara, curvas de colores. Los neones de la noche se mezclan con el rimel corrido en sus pómulos.
Trevor con voz temblorosa le avisa de que ya han llegado.
Ella paga y entra en el tanatorio que hay en la salida 19 de la Delano Roosvelt, Manhattan.

0:15 h.

Trevor tiene que bajar del taxi. Un camión ha chocado con un semáforo en Madison Av.
En la ciudad que nunca duerme se ha formado un atasco a media noche. Hace frío, pero Trevor aprovecha la obligada pausa para fumarse un cigarrillo.
Un tipo que espera que se solucione el embotellamiento desde el coche, observa como Trevor fuma, arropado por su abrigo con cuello de lana, estilo años 80.
Se escuchan las músicas de las distintas radios y Trevor sonríe porque hay dos o tres conductores que coinciden en la Merystation KLM.
Una y otra vez, los semáforos se ponen en verde y en rojo.
La gente no desespera y la policía trata con su operativo de despejar la zona lo antes posible.
El Marlboro de Trevor se ha convertido en medio paquete, y al olvidar su mirada en la esquina de Madison con la 79 cree haber visto una cara conocida.
Cruza la calle, y se para delante de Glenda, que le esquiva sin conocerle.
-Tanto habré cambiado, piensa. -Tanto habré cambiado.
Al llegar al final de la calle, ella se gira y le mira. Pero dobla la esquina perdiéndose de nuevo hasta el próximo encuentro fortuito, inventando frutas en el Grossery del barrio.
Trevor no quiere fumar mas.
Su sonrisa por la coincidencia de las emisoras en los coches que esperan, como Glenda, también se ha marchado.

0:55 h

Parece que la circulación vuelve a la normalidad. El termómetro de "Casa Paris" en Madison y la 81 marca 25 grados Fahrenheit. En unas horas no habrá nadie caminando por la avenida.

lunes 18 de febrero de 2008

Noche del Domingo 17 de Febrero en el Motel Dallawear

Bienvenidos al Motel Dallawear! de la Route 66 en El Reno, Oklahoma
PO BOX: 05891
30 habitaciones dobles, triples o sencillas
Teléfono, fax y servicio de Internet
Televisión por cable
Aire acondicionado/Calefacción
Cafetera en la habitación
Servicio de lavandería
Variedad de 5 Hilos Musicales

Habitación 23
Por tan solo veinte pavos, Clarisse, abre sus piernas adolescentes a la ira de Harry el camionero.
Olvidó su momento de debilidad viendo los puentes de Madison el mes pasado y descarga en la inocente chica de Motel, su frustración.
Harry nunca fue delegado de su clase y vio truncada de raíz su carrera hacia la casa blanca.
Harry no pudo ir a Vietnam porque la cojera que arrastra desde un accidente que tuvo a los doce años, no esta permitida.
Harry es el "camionero escoba" y su madre se lo recuerda cada vez que se ven para pasar nochebuena.

Habitación 12
Elizabeth y Hammon entran desvistiéndose. Hammon ha preferido alejarse mas de casa esta vez, porque cree que su mujer ha empezado a sospechar.
Elizabeth ha pensado muchos Lunes, que lo mejor para su vida es el divorcio, y marcharse con Hammon a vivir a otro estado.
Él la adora, y ella está enamorada. Cuando la tempestad amaina, Hammon acaricia su pecho y Elizabeth enciende un Marlboro Light. Su marido no le deja fumar en la cama.
Hammon tiene que decirle algo, pero no sabe como.
Elizabeth piensa en como decoraría el jardín de su nuevo hogar.

Habitación 5
Graham arropa a su hijo Steve de ocho años. Se sienta en el salón de su suite y se bebe a tragos cortos una botella de Jack Daniells, hasta caer dormido sobre la mesa.
Steve sueña con que algún día será el mejor base de la NBA, y que se lucirá en el All Star Game dentro de mucho tiempo.
Graham se despierta en medio de la noche, revisa el itinerario y tira el móvil del chaval en uno de los cubos de basura del aparcamiento.
El insomnio no le deja dormir. En el Canal 9, dicen que la policía les tiene ya localizados.

miércoles 13 de febrero de 2008

31 de Agosto de 1966, el último día de los Crazy Waves.


Fue un día de lágrimas y de últimos besos. La playa de Malibú estaba llena de parejas que con la caída del sol y del verano, lloraban de pasión adolescente, se prometían amor eterno, y probaban por última vez, el néctar del labio ajeno.
La jovencísima Lucy de catorce años, se dejaba hacer por Vinny Nelson de veintidós bajo la torre de vigilancia y en el otro extremo de la playa, dos novatos dejaban de serlo ayudados por la buena hierba y las últimas cervezas. Para entonces la luz, se había casi extinguido.
Los muchachos y yo, habíamos estado nadando con las tablas unas cuantas horas y disimulando un año mas que nos daba igual separarnos.
Los Crazy Waves, no podíamos demostrar debilidad alguna. Eramos demasiado jóvenes para reconocer que nos dolían Septiembre y los meses posteriores, sin fanfarronear y beber en las cabañas de la playa, sin compartir las olas, y las fiestas de verano.
También eramos demasiado cobardes para afirmar que el año siguiente podíamos no estar todos pisando la misma arena.
¿Porqué no nos habría de tocar, estar surfeando sobre olas de Napalm, en Vietnam, sin mujeres de vikini, ni atardeceres como aquel? ¿Quien nos garantizaba que no entraríamos en la siguiente movilización, y que no tendríamos que cambiar jamás nuestra tabla por un M-16?
Nos sentamos en las rocas de la playa y a uno se le ocurrió sacar una fotografía, para mandarla al especial "clubs de surf" del "Surfing Today Magacine".
-Sonreíd un poco, chicos!!! dijo antes de retratarnos a todos por última vez un paseante.

Hoy, mas de cuarenta años después, haciendo orden en los cajones de mi despacho de abogado laboralista, encontré aquel recuerdo, que me acompaño durante mi larga estancia en Vietnam.

Las premoniciones no existen, por lo menos yo no creo en ellas. Pero nuestro destino, no se sabe por quien, ya estaba marcado cuando el tipo que sostenía la camara presionó el botón con su índice letal.
Al año siguiente, ninguno de los chicos del club, nos salvamos de la movilización, y terminamos desperdigados en distintas divisiones de infantería, en la jungla de Vietnam.
Travis y Santtino, dos de los Crazy Waves, no volvieron a Malibú. Sus cuerpos no fueron ni siquiera repatriados, y a las familias les entregaron unas flamantes y bien dobladas banderas de la nación.

Olvide decir, que una noche, escuchando disparos y escondidos en un pueblo aparentemente desierto, escribí unas lineas en la parte de atrás de la fotografía.

"Podemos escuchar juntos a los Doors desde las barcazas que remontan el río, podemos mirar otros atardeceres desde Da Nang o Hue, bailar con prostitutas en Saigon, o surfear ráfagas atrincherados en el sendero de Ho-chi-minh. Podemos llorar entre lianas, descubrir lagos de cadáveres o arrozales repletos de extremidades.
No llamaré cuando llegue, porque Malibú se está quemando también,
se quema como la selva.
...Igual que aqui, no podemos hacer nada para evitarlo."

martes 12 de febrero de 2008

Un "Eskalofrio" recorre Berlin

La ocasión merece cambiar momentaneamente el tono de "La Chistera", y convertir el blog, por hoy y solo por hoy, en un diario ilustrado con fotos y vídeos de mi viaje a la Berlinale con el resto del equipo de la película Eskalofrio, de Isidro Ortiz...

Día 1
El avión, con sobresaltos, logró aterrizar y superado el terror, llegaron las primeras entrevistas, con medios españoles en el lobby del NH Mitte
Lo mejor de todo, la cena con Ramon Vidal, Javier Ugarte y Alvaro, el gran Junio Valverde, Isidro Ortiz, Nuria y la bellisima y despampanante Blanca Suarez, entre otros. En la foto se nota el cachondeo reinante... ¡¡¡Las salchichas tenían un tamaño ofensivo!!!¡¡¡Ojo a esta foto de Blanca, estilo Doctor Zivago!!!!El documento gráfico de los garitos a los que fuimos mas tarde Junio, Javier y yo, como núcleo duro del grupo, queda requisado por la casa...

Día 2
En la capital germana, no sirven nada bien los cubatas. Y es un gran fallo pero también una gran virtud. Nadie tenía resaca al día siguiente.
Entrevistas mañaneras, y paseo por la inmensa y abierta urbe, en busca de nuestra acreditación.
Potsdam Platz.Arriba, Blanca, Junio y yo. Abajo, Blanca, Javier, Nuria y yo. Las dos en el Berlinale Palast
Nota que tomé en el hotel:
"Dilatadas avenidas,
grietas que esconden el veneno de los nombres de los asesinos.
En tu bandera esta tu sentencia, y en tus calles el martirio...
Dios maldiga tus adoquines y diezme tus cosechas,
...¡Que caiga sobre ti, su cólera!."

Por la noche, se estrenó mundialmente la película. El pase fue una maravilla y tanto el público como el equipo salimos encantados de habernos conocido!!!!
... La fiesta oficial, se prolongó hasta altas horas de la madrugada, como es de ley en un festival de cine. Tuve la oportunidad de hablar con Steven Soderberg, que estaba promocionando su película sobre el Che Guevara, protagonizada por Benicio del Toro. El stand que tenían montado en una de las calles adyacentes a los cines... ¡¡¡¡ Me dió un juego brutal!!!!!
Día 3
Estupenda entrevista en exteriores a las once de la mañana con la gente de TV3. El frío berlines nos terminó de despertar, sus freaks también.